Viejas amigas (relato)
Hola a tod@s. Subo un relatito y me voy corriendo. Quiero decir que me voy deprisa, malpensad@s  Se lo dedico a Serezade con mucho cariño y a Silvia, a la que añoro y quiero mucho. Me debe algo, pero eso es otro tema. Que os guste.
Hace un día espléndido y las dos paseamos por la calle Serrano entusiasmadas con la idea de irnos una tarde entera de compras. Hace mucho tiempo que no nos vemos y realmente es una pena vivir lejos una de la otra con lo unidas que siempre estuvimos, pero bueno, el trabajo es lo que tiene, que a veces te hace sacrificar cosas. Mientras caminamos y entre escaparate y escaparate nos vamos poniendo al día. Tú me hablas de tu trabajo, de lo contenta que estás y de Eduardo, tu chico, con el que ya llevas un tiempo y planeas futuro en común. Yo no he tenido la ocasión de conocerle, pero por lo que me cuentas me cae bien. Es bueno contigo. Paramos a tomar un café y yo te cuento, he conseguido vivir de mi vocación, eso no es fácil te alegras por mí, me sonríes. Te he echado mucho de menos y ahora te tengo frente a mí, me parece maravilloso. Poco a poco vamos regresando a nuestros quince años, cuando compartíamos todos nuestros secretos. Los primeros pitillos (Yo estoy intentando dejar de fumar), los primeros pedos, los primeros chicos. Nos acordamos de Martín, aquel pelirrojo al que las dos seducimos creyendo él que no sabíamos nada. Era la primera vez que le hacíamos eso a un chico y lo hicimos para contárnoslo No dejamos de reir. Me preguntas por mi inquietud con las mujeres; justo antes de separnos yo te confesé que a veces fantaseaba con alguna amiga, incluso llegué a admitir que tú eras la persona con quien más tranquila lo probaría, pero me dejaste claro que era algo que no te tentaba. Aquel día me abrazaste y me demostraste cariño como ninguna amiga hasta entonces. Lo dejaste claro: eras la mejor. Yo entonces te cuento entre risas que finalmente nunca lo probé, estaba muy ocupada con los chicos (realmente me vuelven loca) y al final se quedó como una fantasía. Tú me contaste que al llegar a Barcelona conociste a una chica y que yo te hubiera hecho pensar en ello te invitó a probarlo como experiencia. ¡Así es la vida, finalmente fuiste tú quien se atrevió!. Quizá fuera el hecho de que estabas en una ciudad nueva y nadie te conocía lo que te animó un poco, me cuentas, y volvemos a reírnos. Entramos en Womens secrets, una de mis tiendas preferidas y cogemos un montón de bikinis y conjuntos de diversos tipos. Qué fácil es elegir cuando es primero de mes Nos vamos a un probador y allí nos pasamos alrededor de una hora, primero te vas probando tú cosas, y me hace gracia verte casi desnuda después de tanto tiempo. Aún conservas esa fantástica figura del instituto. Siempre me ha parecido que tenías un pecho precioso, te digo. Entonces yo admiraba mucho tu hermosura, tu cuerpo compacto y adulto, ya cuando tenías diecisiete eras toda una mujer, Sofía, te llamaba a veces, porque me recordabas a la Loren. Estás muy morena y los conjuntos blancos te hacen estar muy atractiva, aunque el comentario siempre que me preguntas es el mismo es que sin ponerte las braguitas. Nos reímos de la tirita de plástico higiénica y me dices que a ver luego en casa En algún momento me quedo mirando tus pechos, tus preciosos generosos pechos, grandes pero sin excesos, redondos, pero naturales, de piel tersa Al inclinarte para coger uno de los sujetadores (estás con el pecho al aire) tus pechos se balancean frente a mí. Tu perfume me envuelve (siempre te han gustado los perfumes caros y el que llevas es exquisito) Me sorprendo fantaseando de nuevo con ellos y me mareo un poco, hace tantos años Después de salir a beber un vaso de agua entro de nuevo en el probador y soy yo quein se desnuda para probarse cosas. Lo primero que me pruebo es algo que me has elegido tú, un sujetador granate de copa, que deja la mitad de mis pechos muy juntos y un tanto hinchados, es para escote palabra me dices y me aseguras que estaré preciosa en la boda que tengo el mes que viene. Como voy con un tanguita pequeño, me pruebo el pantaloncito del conjunto. Te queda de fábula, me dices y al girarme haces algo que me sobresalta un poco, aunque no dejo que lo notes. Me quitas un doblez que se ha hecho accidentalmente al ponérmelo ... es que esto es tan estrecho y tu dedo dibuja la línea de mi glúteo, casi hasta la ingle. Al instante mis pezones se endurecen y noto que me humedezco un poco. Te pones de pie y desde atrás me ajustas bien el suje, y el roce del encaje con mis pezones me electrifica entera. Lo reconozco, estoy excitada, pero no puedo decirte nada, somos amigas o sí, tú al fin y al cabo ya lo has probado pero eso fue hace tiempo y ahora tienes novio los pensamientos se me agolpan en mi cabeza, siento de nuevo ese mareo, es tan agradable Tú sigues hablando y yo casi no te oigo, sólo mi corazón que late cada vez más deprisa, hasta que se paraliza cuando tú, diciendo ves cómo te realza el pecho? Incluso si ajustas bien los tirantes quedará así y me coges el pecho desde atrás y lo levantas un poco, apretándolo suavemente, mientras sigues hablando y me sonríes. Noto que empiezo a sudar, pero lo que siento en mis labios (los de la boca están secos) no es sudor, estoy realmente mojada, notando tus preciosas tetas contra mi espalda y tu aliento en mi oreja. Disimulo como si me ajustar el short de encaje, pero lo que hago es oprimir un poco mi sexo con el tanga que llevo debajo, lo siento, te robo esa minimasturbación privada, porque tú no me sueltas las tetas e incluso riendo me las agitas un poco mientras dices Oye!, pero si yo creía que te ibas a quedar planita!! Y como de broma, me las aprietas y dices Ñam ñam, seguro que a Padro le encanta comerse estas peritas. Nos reímos y yo no me atrevo a identificar tu juego como una señal, como una sugerencia, tú pareces tan normal Salimos de allí con varios conjuntos, tú me has regalado uno rosa, te encanta el rosa, de algodón, un poco infantil, como los que usábamos en aquellos años, cuando fumábamos los primeros porros en mi cuarto en verano, de noche. Como aquella vez en que en pleno ciego nos dio por coger un rotulador y pintar nuestras prendas íntimas a rayas y cuadros ¡Con ellas puestas!! Sólo en aquella ocasión, antes de que yo te confesara que me sentía tentada por la idea de estar con una chica, hicimos algo que siempre recordaré. Tú empezaste pintando mi suje, me moría de cosquillas, y te reías picarona (de broma) mientras oprimías mis pezones con la punta del rotulador. Pero si se te ponen duros!! No te estarás poniendo cachonda, eh, guarrilla? Jaaaajaja Más risas Hasta que empezaste a pintar mis braguitas, a rayas, y me pareció un siglo el tiempo que estuviste remarcando la que coincidía con mi ... y yo con las piernas abiertas, recostada en el cabecero, con un peluche apretado contra el pecho Se me cerraron los ojos y dejé que me masturbaras con el rotulador, pero claro, no me masturbabas, éramos dos amigas bien pedo haciendo chiquilladas. Me corrí, y tú lo notaste. Sonriendo me dijiste ¿Por qué no me pintas tú a mí ahora? E hice lo mismo que tú, aunque a ti te divertía ponerte a gatas, y estuve mucho rato pintando tu braguita, viendo tu precioso culo abierto, para tensar la tela, oliéndote (siempre has olido tan bien) y viendo cómo te corrías Pero éramos dos chiquillas A la mañana siguiente nos despertamos, nos besamos como siempre, como dos hermanas, y nos sonreímos, aunque no hablamos nunca del tema. Como si me leyeras el pensamiento, mientras caminábamos hacia casa, empezaste a reírte ... te acuerdas de aquellas noche que decías sí te interrumpí, me acordaba por el conjunto que me has regalado, jajaja sabes que aún tengo aquél que me pintaste a rayas? Te quedaste callada, pero sonriendo. Nos tomamos un chocolate? Vale Me invitabas, acepté.
Llegamos a casa riendo y cansadas, le tarde había sido larga, habíamos repasado los últmos años en horas. Fuimos a la cocina a beber agua, empecé a mirarte de nuevo de forma furtiva, fijándome en el brillo de tu escote por el sudor, la pequeísima porción de encaje que se dejaba ver en alguno de tus gestos, cuando la camiseta se holgaba un poco. En un par de carcajadas tu pecho saltaba revioso, la falda de gasa se adhería a tu cuerpo e insinuaba tu braguita brasileña debajo. Oye me dijiste pruébate el conjunto entero, que quiero imaginarme la cara que pondrá Pedro cuando te vea. Fuimos al salón y con naturalidad me desnudaba frente a ti. Con cierto descaro te acomodaste en una butaca, con la cara del que acaba de conseguir un sitio estupendo en un concierto. No dejabas de mirarme. Yo estaba a esas alturas, como decirlo, cachonda. Cachonda de verdad, me mojaba la idea de enseñarte mi pecho, de moverme para ti, hacer que miraras mi culo, que tu mirada fuera exclusivamente para mí Ya no era que me desvistiera delante de ti para comprobar si una prenda quedaba bien. Era desnudarme para que me vieras desnuda, cómo me exhibía a ti estando caliente y para hacer que te mojaras. En vez de preparar el conjunto antes de quitarme nada, lo hice al revés, primero te mostré mi cuerpo totalmente desnudo, me aseguré de que te fijaras en la rayita de vello que únicamente indicaba que mi ... estaba unos centímetros más abajo, absolutamente imberbe, afeitado (alguna vez he tenido que estar con las piernas bien abiertas mirando mi sexo con una cuchilla estimulando mis labios o quizá completamente abierta para que otra chica me afeite con comodidad, sentada entre mis piernas) te conozco y sé que son pensamientos que encadenas. Dejo que durante unos minutos observes mis tetas, coronadas por esos pezones que son como los barriletes de chicle que nos poníamos en la camiseta, sobre el relleno, para parecernos a tal o cual actriz, pero de carne, una carne que con el mínimo roce me transmite instrucciones para calentarme, para pensar que deseo que los lamas, que los golpees con tu lengua y tires de llos firmemente (me gusta que me duelan un poco). Me pongo el conjunto rosa, que me has regalado, primero el sujetador, quiero seguir desnuda para ti. Te pido que me ajustes los tirantes y de nuevo compruebas que la copa se ajusta poniendo tus manos debajo de mis pechos. Yo ya no me sobresalto, es lo que buscaba. Te sonrío mirándote de reojo, ya nos hablamos claramente. Después me inclino hacia la bolsa sin doblar las piernas, enseñándote mi culo y mis labios apretaditos. Esto es un strip-tease al revés. Me coloco la braguita y tenso el elástico para que encuentre su sitio en la cadera. Extiendo las manos con las palmas hacia arriba buscando tu aprobación y levantas el pulgar. Tus rodillas ya no están juntas y por el calor te has abanicado con la falda hasta que por descuido tu falda ha escalado por tus muslos hasta dejarme ver un poquito de tu conjunto lila. Exactamente el lugar de la costura del forro de tu braguita. Me giro, te enseño, tu me dices, bien, muy bien Pobre Pedro, se va a morir de un infarto, le tienes que montar el numerito. Y yo Claro mujer, verás Y comienzo a interpretar lo que haré frente a mi novio diciéndote Cuando vea esto me va a ... como un bestia, voy a tener su verga gorda taladrándome un par de horas, follándose mi ... y consigo que te ruborices, pero yo sé que no es de vergüenza Me arrodillo en el sofá y te miro girándome, mientras me apoyo en el respaldo y te pregunto. Tú asientes sonriendo, como quien dice ... perfecto, esa postura te queda genial, muevo mis caderas hacia los lados, haciendo que sigas mi culo con la vista y entonces hago asomar mis dedos entre mis piernas, buscando hacia arriba mi culo, los dedos muy abiertos y dejando que adivines que es el dedo corazón el que va a acabar posándose sobre la mitad exacta de mi cuerpo. Me estoy acariciando para ti, querida amiga, amiga desde niñas Tú cruzas las piernas, pero enseguida las vuelves a abrir, no sabes qué hacer con tu ... ahora que está caliente. Al separar las piernas veo un ovalito morado en medio de tu entrepierna lila Estás mojada. Imagino tus labios hinchaditos, apretando tu clítoris que ya reclama atención, el ... de mi amiga mojado por mí Empiezo a oprimir mi sexo sobre la braguita, a masajearlo, esto es evidentemente una paja y me la estoy haciendo para que tú me veas. Mira, a Pedro le encanta que le muestre esto y abro mucho mi mano como para agarrar mi sexo y mi ano, y la agito y dejo ver cómo mi braguita se va mojando. Estoy cachondita, Silvia, teno el ... muy caliente, mira Sigo masturbando mi sexo, cada vez más fuerte y rápido, y me giro, me siento con las piernas muy abiertas y coloco mi sujetador por debajo de mis tetas. Ëstas se hinchan un poquito y la piel brilla, los pezones apuntan al infinito, y me cojo de uno y lo pellizco, girando la mano, lo castigo, tiro de él y suelto de golpe, tiro un poquito más lejos y froto mi ... con fuerza. Aparto la braguita y te enseño mi ... afeitado, brillante por mis jugos, lo abro con dos dedos y con el de en medio me golpeo el clítoris suavemente. Mira lo que tengo que hacerme para quedarme contenta Mira cómo me pone tu conjuntito, Silvia. Y sigo masturbando mi sexo y mi pecho. Me doy unas palmaditas en el pecho, lo agito para que se mueva y lo veas, segura que te gusta. Te miro, ya estás acariciando tu pecho por encima del vestido, has vuelto a juntar las piernas y las aprietas, frotas las rodillas, seguro que ti clítoris hinchado está recibiendo una deliciosa presión. Te sonrío con la punta de la lengua acariciando mis dientes Mira qué guarra soy, mira cuánto vicio tengo Dos de mis dedos ya me penetran mientras el índice y el meñique abren bien mi ... Me follo para ti, me aprieto las tetas, torturo mis pezones y gimo, gimo mucho para que veas que estoy cachonda como una ... pero de verdad. Voy a correrme, te lo digo y los embites de mis tres dedos en mi ... hacen sonar palmaditas contra mi pubis y mi clítoris. Cada vez más rápido. Tú te masajeas las tetas (te encantan tus tetas) y frotas tus rodillas cada vez más rápido, ondulando tu cuerpo y moviendo tu cadera. Se te cierran lo ojos, pero no te quieres perder detalle Me vuelvo de espaldas, arrodillada en el suelo y pego la cara a la moqueta, alzando mi culo para que veas que ahora me follo con otra mano, dos dedos que han barnizado mi ano con mis propios jugos (hay tantos, estoy tan mojada por saber que me miras hacer esto) se maten en ese agujerito estrecho y lo abren. Mientras la otra mano le da a mi ... lo que quiere, cañita de la buena. Me corro, te digo mira cómo me corro delante de ti, y comienzo a eyacular, suavemente, pero con abundancia. Gimo, grito, te miro con la boca abierta por el placer, me follo bien dentro mis dos agujeros, hasta que me detengo cansada. Tú sigues apretando tus tetas y oprimiendo tu ... con tus piernas y entonces sí te lo doy. Me acerco a ti y pego a tu nariz mis bragas empapadas, las froto contra tu boca y hago que me chupes los dedos llenos de mis jugos. Tú te corres, me lo dices muy bajito Me corro Eva, me corro contigo. Dejas de agitarte, suspiras, bramas un poquito y me sonríes. Después de unos segundos mirándonos me preguntas si te invito a un café. Claro boba, a un café y a lo que haga falta. Estás en tu casa. Me pongo algo y vamos a la cocina. Segimos contándonos nuestras cosas, tenemos mucho tiempo que recuperar. Nos reímos, fumamos, como entonces, durante horas. Eres mi mejor amiga.
|