•  
  •  
  •  
  •  
  •  
 en
OK
 
 
« 

365 sugerencias para mejorar nuestra vida sexual

 

YA QUE VEO QUE LO SIGUE PIDIENDO GENTE LO PEGO AQUÍ POR SI LO QUEREIS IMPRIMIR


Ama tu cuerpo...

y el de quien te comparte.

Lo que opinen o hagan los demás debe importarte un comino. Tu sexo es tuyo.


La próxima vez que salgáis, no te pongas ropa interior y coméntaselo
casualmente cuando ya estéis en la calle.

También puedes optar por no decírselo y hacer que lo descubra con sus
propios ojitos o lo palpe por sí mismo. (Z se limitó a pedirle que
extendiera su mano por debajo de la mesa del restaurante. ¿Imaginas dónde
depositó su tanga?)

Si tienes un punto exhibicionista y a él no le molesta, la diversión está
asegurada. Ojo con elegir bien a tus espectadores. A éstos debe gustarles
tanto como a vosotros vuestro juego. No se trata de molestar a los demás.

Olvídate del típico si me quisiera, sabría lo que me gusta: Es un billete
asegurado a la frustración.

Déjate sorprender. El buen sexo también tiene mucho que ver con la actitud.
Si eres negativa, miedica, rutinaria, quejica, no te apuntas nada... apaga
y vámonos. Mente abierta, ¡muy abierta!

¿De qué sirve tener vergüenza? Para cortarnos las alas. No te digo que
puedas superarla de la noche a la mañana, pero sí debes ir poniéndole corto.
Poco a poco.

Dale unas vacaciones a la postura del misionero. Ellos suelen ser visuales.
No le hagas ascos al coito vaginal desde atrás. Le encantará contemplar tu
trasero y dominar la situación...

O móntale y acaríciate el cuerpo para sus ojos.

preséntate en su casa con un abrigo nada más... salvo que sea una botella de
un buen vino. (Estas escenas no tienen por qué ocurrir sólo en las
películas. También tú puedes vivirlas)

No apagues la luz. O enciende más.

Imagínate sexy. Compórtate sexy. Te sentirás sexy.

Cuando algo te desagrade házselo saber claramente. De lo contrario él puede
creer que te gusta e incurrir constantemente en el mismo error. ¿Cuántas
mujeres se quejan de que sus parejas les estimulan el clítoris con tanta
fuerza que les irrita y sin embargo nunca se lo han dicho? Lo gracioso es
que probablemente ellos crean hacerlo de cine.

Batalla de almohadas. Nada como el juego para liberarse.

Unas buenas cosquillas. Por el mismo motivo. Aunque prudencia, hay quien
no las soporta.

Respétale. Exige que él te respete a ti.

Hablad de lo que os gusta, de lo que no, de vuestras necesidades, fantasías,
etc. Amos seréis más felices en la cama. Si te cuesta hablar de sexo, no
pretendas conquistar el Everest en un día, pero ve planteándote retos.
Primero, pequeños, como decirle: Más despacio, Sube un poco, Muérdeme el
cuello o todavía no. Luego ve por más: Me encantaría que me acariciaras
las nalgas, Me gustaría que me mordisqueadas los pezones O Quiero que me
toques el clítoris mientras follamos (la de mujeres que no pronuncian esta
sencilla frase y la amargura que se ahorrarían de atreverse a hacerlo).

Si es a él a quien le cuesta, hazle preguntas que le empujen a definirse.
Pero siempre con tacto. Sin ofender ni atosigar: no ganarías nada.

Sé egoísta. Piensa en ti. Ve por tu placer. Sin culpa. Sin vergüenza.

Proponle una noche sin televisión. Mejor una semana. Podréis conversar,
compartir y seguro que eso beneficia vuestro sexo.

Una ducha o un baño sensual. Aceites, esponjas, delicadeza... Lávale; que
te lave él a ti.

Si eres de las que cierran los ojos o vuelan lejos con su fantasía, fíjate
en lo que hacéis. Conviértete en voyeur (mirona) de vuestros encuentros.
Para muchos, no hay porno más excitante que el propio.

¿Y si os filmarais? Si no os convence siempre podéis borrar la cinta.

Salvo que sea una nulidad, no olvides decirle que le deseas, que es el mejor
alaba su miembro y esas cosas... Su ego te lo agradecerá, tu sexo también.
Cuando se sienten como reyes, suelen mejorar: no quieren que cambies de
opinión. He generalizado. Toca especificar: cuando los buenos amantes se
sienten bien, son aún mejores. A los malos (y por malos entiende egoístas)
ya puedes decir lo que quieras, que no hay nada que hacer.

Por si quien lee esto es varón: a nosotras también nos gusta que nos digan
que somos las mejores o que nuestros pechos, trasero, lo que sea están de
muy buen ver.

La pregunta del millón: ¿cómo distinguir a un buen amante? Si lo supiera, ya
hubiera escrito un bestseller y viviría retirada en una isla privada del
Caribe. Lo que sí te diré es que las mujeres que aseguramos tenerlo
(comentario de una: Aunque fuera un cabronazo, no lo dejaría, ¿dónde
encuentro a otro igual de bueno en la cama?) convertirnos en lo siguiente:
lo que distingue a un buen amante, lo que lo diferencia de los del montón,
es su disposición a serlo. Todo lo demás se puede aprender. Un hombre
curioso, abierto de miras, que quiere descubrirte, disfrutar de ti,
compartirse contigo y enseñarte a hacerle gozar a él es ¡el hombre! No
aspires a menos.

Ahora bien, de nada sirve que él sea así, si tú no lo eres. Se impone un
examen de conciencia.

Perfil de una mujer sexualmente satisfecha: se responsabiliza de su placer;
conoce su cuerpo y sabe sacarle partido; expresa sus necesidades y se cuida
de satisfacerlas, aunque eso pueda suponerle un encontronazo; se masturba si
le apetece; no se avergüenza del sexo, lo asume como algo natural; no tiene
miedo o si lo tienen lo afronta; se reta a probar cosas nuevas o a pedir eso
que tanto le apetece pero le da cierto corte; ama su cuerpo y cuida de él...
Si crees que no te pareces mucho a ella, no sufras: es posible aprender.

Cómete un plátano delante de él o juguetea maliciosamente con un polo.

Desnuda a tu pareja muy lentamente. Tómatelo con calma. Hazle rabiar,
hazle sufrir... le harás gozar.

Si te desnuda él, dile que te deje algo puesto. Por ejemplo, unas medias
sin liga, un cinturón, un corsé o el sujetador. En este caso, si el modelo
lo permite, pueden bajarte las copas para que tus pechos asomen.

Píntale el cuerpo y que te lo pinte él a ti. Siéntelo.

Bailad juntos y dejaos llevar por el ritmo.

Aprende a aceptar un no. Y si es del tipo Hoy no tengo ganas, nada te
impide autosatisfacerte.

Él también debe entender una negativa.

Pídele que se masturbe delante de ti y fíjate en lo que le gusta.

Date un gustazo con él como espectador y enséñale lo que prefieres.

Pero no te estanques siempre en lo mismo. No pierdas nunca tu disposición a
probar cosas nuevas: si no te gustan, las descartas; ¿qué te van?, pues ya
sabes, las incluyes en tu repertorio.

Recuerda que muchas veces vale la pena repetir antes de descartar. Puede
que la segunda vez dé mejor resultado. Además, con el tiempo las personas
evolucionan y sus gustos pueden variar.

Escríbele una carta explicándole lo que te gustaría que te hiciera. Dásela
incluso mándasela por correo- y, quien sabe, igual tus deseos se hacen
realidad.

Pídele que te la escriba él a ti.

Hablando de cartas, ¿por qué no mantenéis correspondencia (sea o no
erótica)? Aunque viváis juntos, quizá te permita ser más lanzada, más
romántica o más pasional o ... a él también.

Si aún no los usáis, tenéis que probar los lubricantes. Debería ser ley.

Los juegos de rol dan mucho de sí. Entre otras cosas, porque son la excusa
perfecta para comportarte como siempre has deseado: niña inocente, chica
pervertidora, geisha sumisa, ama dominante... ¿Quieres seducirle, juguetear
con él, trátale con malicia o tal vez con mimo? Disfrázate de doctora y dale
su medicina.

Si prefieres ir de paciente, cómprale una bata blanca y que el médico sea él


Quizá te vaya más el juego profesor/alumno en sus diferentes versiones. Dos
modelos básicos: O sea, que usted pretende que le apruebe la asignatura sin
habérsela estudiado. ¿Qué piensa hacer para lograrlo?; y Verá profesor/a,
ya se que no me merezco pasar, pero he pensado que usted parece muy
estresado/a y yo puedo ayudarle a liberar tensiones.

Visita un sex shop y cómprate algo para ti.

O para sorprenderle a él.

Ir juntos y que cada uno elija una cosa. Ya se la mostraréis al otro cuando
convenga.

En pleno trance, uno puede acordarse del amor. Una mirada, una caricia más
tierna, cogerle al otro de la mano, un beso...

Sé espontánea. No midas todo, lo planees todo, lo quieras controlar todo.
Déjate llevar. Libera tu mente, tu cuerpo la seguirá.

Practica coito activo. Nada de separar las piernas y punto. Fíjate si su
pene es recto o se inclina en alguna dirección, qué posturas adoptáis qué
partes de tu vagina estimula s miembro. Así podréis colocaros y moveros de
la forma que te satisfaga más.

Grávale una cinta con cuentos eróticos para el coche.

Cunnilingus. Para tener la lengua más rugosa succiona antes una rodaja de
lima o de limón.

No descuides tus kegels. Mañana, tarde y noche. No te arrepentirás.

Que se apunte él también. Indispensables si quiere ser multiorgásmico.
¿Necesita más motivos? Aseguran que el diámetro de su pene aumentará durante
la erección. Al fin y al cabo, está haciendo musculitos.

Regálale una revista erótica y señala las páginas que mas te inspiran.

Que las marque él.

Un polvo pospelea. Lo malo: puedes acabar enganchada a las reconciliaciones
¡Que bien sientan algunas broncas!

Estás cansada. No te apetece APRA nada: Lo que quiero es dormir ¿Te suena?
Pues cede por una vez. Busca una postura que te resulte cómoda y a ver qué
pasa: igual reencuentras tu energía perdida.

Cuando tengas dudas o sufras a causa de tu vida sexual, acude a un
especialista. Lo mismo vale para él.

Que te acaricie sin quitarte la ropa interior. Llega así al orgasmo.

Házselo a él.

Misionero: eleva tu pelvis, poniendo una o varias almohadas debajo de tus
nalgas. Notarás la diferencia.

Si os gusta comer: una buena cena con un buen vino. Tú vestida sólo con un
delantal.

Llámale a su trabajo y descríbele lo que llevas puesto.

O explícale lo que le harás cuando le veas.

O detállale como quieres que te folle esta noche.

Si tiene móvil, puedes decirle que se esconda en algún lugar y...

Si lo tienes tu puedes hacer lo propio.

Cómprate unas esposas y detenle por exceso de velocidad. O por hacer
contrabando. ¡O por llevar los zapatos sucios!

Miradas cómplices. Supongamos que no estáis solos. Habéis ido a pasar el
día con unos amigos a su casa de campo. Lánzale mensajes constantes y no
sólo con la mirada, de vez en cuando se te puede escapar una manita.
Calienta motores para cuando podáis permitiros el lujo.

¿Y si os perdierais en el bosque, el garaje, el desván o el cuarto de baño?
Posibilidades: polvo rápido, falatio, cunnilingus, solo manos...

Comed de los genitales del otro: gelatina con sabor a frutas, yogur,
natillas, mousse de chocolate, caramelo líquido, fresas, uvas peladas y
deshuesadas, incluso helado... También puedes hacerlo de otras partes del
cuerpo. ¿Una perla de chocolate, una gominola o un poco de miel en el
ombligo en los pezones?

Para complicarlo, véndale los ojos y que adivine qué es.

Invítale a saborear el plátano con el que previamente te habrás dado placer
delante de él. Eso si es capaz de reaccionar.

Tal vez prefieras emular a Clinton, porque a tu hombre le vayan más los
puros. Humedéceselos tu. Ya sabes cómo. Pero cuidado, la nicotina podría
irritarte.

Una playa de noche. De día, mejor solo tocarse.

Hacerlo sin quitarse la ropa.

Uno vestido y el otro desnudo. La sensación de dominio o sumisión, según el
papel que te toque, puede ser total.

Regálale un pincel muy fino para estimular tu clítoris.

Observa sus reacciones ante determinadas escenas de películas, temas o
situaciones, para descubrir lo que le pone y actúa.

Llega la noche. Rétale a un paseo en coche, sólo que en cueros.

Léele un cuento erótico o un pasaje que te guste.

Si queréis, escenificadlo.

Jugad a cartas. Perder equivale a despojarse de una prenda.

O a complacer al otro algún tipo de servicio.

También hay juegos de mesa eróticos para parejas, como pacto de amor o
kamasutra.

Un polvo rápido cinco minutos antes de la llegada de los invitados... O de
vuestra familia en pleno.

Si un viaje de trabajo os separa durante unos días, prometeos abstinencia
total (nada de autosatisfacerse), pero calentaros a diario de todas las
maneras que se os ocurran: leyendo literatura erótica (podéis elegir un
mismo libro), revistas, conversaciones telefónicas... Ya os desquitareis a
la vuelta.

Si nunca os separáis. Pactar un tiempo sin sexo. Un tiempo que suponga un
esfuerzo. Objetivo: morirse de ganas. Durante ese período de ayuno también
podéis chincharos de todas las maneras que se os ocurran: una caricia
furtiva, un relato oral, una película que os guste...

Otra variante: podéis apuntaros a los ejercicios de focalización sensorial.

Regálale un aro para el pene y una felatio.

Bésale, tócale, dile palabras hermosas, pero no sólo en la intimidad. Las
relaciones se cultivan las 24 horas del día.

Pide por esa boquita. E insisto: si tu das, tu pareja no y sus razones no te
convences, ¿crees que vale la pena?

Y corresponde. Muéstrate dispuesta a escuchar lo que quiere, a hacer lo que
pide (siempre que no te produzca rechazo), a aprender lo que le gusta.

A veces resulta muy difícil confesar nuestros deseos más íntimos. Dale pie
a hacerlo y no le juzgues o te rías. Espera lo mismo de él.

Báñate con una botella de cava (champán si te lo puedes permitir) y anímale
a secarte con su lengua.

Bébelo de su axila, ombligo, bajo abdomen, es decir, cualquier parte cóncava
de su cuerpo. Es posible que tengas que retarle a superar las cosquillas.

La anticoncepción es cosa de dos; el sexo seguro también.

Explícale lo mucho que te excita, lo caliente que estás... Ya verás como se
pone él.

Si sois pareja con hijos, estrategia: mandar a los niños a casa de los
abuelos o intercambiarlos de vez en cuando con amigos, para que dispongáis
de 24 horas mejor si son más- a solas. Nada como tener tiempo.

Niños o no niños, invítale a un fin de semana loco. Todo pensado para que
el otro disfrute: una ciudad que le apasione, una playa paradisíaca, una
carrera de motos si es lo que le va... La felicidad genera pasión.

Hielo en la boca y a jugar con su cuerpo.

Hay mujeres que se lo introducen en la vagina. De probarlo, empieza con un
trozo pequeño.

Agua caliente y fría y una buena felación.

Llena tu boca de gelatina y ve por su miembro.

Y no os olvidéis de la combinación sexo oral-crema de menta. O burbujas de
cava.

Y tu ¿qué? Si no se le ocurre a él, dale un empujoncito: tus genitales
también merecen probar esas cosas.

Las conversaciones con doble sentido sea con él o con quién sea- siempre
inspiran.

Hablar de sexo con una amiga sana y atrevida, también

Busca tu punto G. Ya sea con tu mano, la suya, su pene o un juguete sexual.
Recuerda que debes estar ya excitada y no renuncies si no lo consigues a la
primera.

Pregúntale si quiere que busques el suyo.

Para tentarlo, puedes jugar con su periné. Masajéalo frotando o
presionándolo con la yema de tu pulgar y utilizando las falanges o los
nudillos de tus dedos índice o corazón.

Apaga la luz, dale una linterna y que te enfoque donde quiera. Tú ya sabes
lo que le gusta, pues adelante y si no, pídele intrucciones.

Gime si te apetece. A él le sonará agloria.

Escúchate. Gemir, respirar, hablar. Goza de tu propia excitación.

Escúchale. Cómo respira, lo que murmura, si gima. Si permanece en silencio,
rétale a soltarse, puede que no se deje ir porque le dé corte, pero no
pretendas obligarle: hay personas calladas, muy calladas, que gozan tanto o
más que quienes dejan sorda a su pareja.

Escucha vuestros cuerpos. ¿Por qué nos avergüenzan tanto nuestros sonidos?
Algunos son de los más excitantes y de los otros, ríete. Somos así.

Y ya puestos, jugar al son de la música. Imposible cuando tu eres una
romántica empederinida y a él le va el heavy metal. Pones a tu cantante
llorón favorito y gozas como una loca mientras él piensa que eres una cursi
de cuidado. No mola. Pero ¿tanto cuesta llegar a un consenso?

Hay discos pensados para los encuentros sexuales. Pregunta en una sex-shop o
en una tienda alternativa.

Hay quien comparte walk-man. Un auricular para cada uno.

Regala tus pijamas cursis. Y los suyos que no te gusten. ¿Qué a él le
encantan? Pues culpa al perro o a la lavadora.

¿Se te ha ocurrido pensar que cuando te vistes o desvistes, él puede estar
mirándote? (Sé de una que tardó doce años en darse cuenta de que su pareja
le miraba a hurtadillas cada mañana, porque según confesó- le gustaba
imaginarla así mientras no estaban juntos. Ella se tiraba de los pelos
pensando en la de ocasiones que se había puesto cualquier cosa: A veces ni
siquiera llevaba el sujetador y las bragas a juego. Ahora hasta le hace
pases de modelitos.)

Mastúrbale usando mucho lubricante.

Si navegas, visita la web del sex-shop Good Vibrations (www.goodvibes.com).
Por poco inglés que entiendas irás sobrada. Los dibujos hablan por si solos
Y encontrarás artículos difíciles de hallar en España.

Misionero: agarrále del trasero con ganas. Hay algo en ese gesto que suele
derretirles.

Rétate. Rétate a menudo. Sé osada. Nada peor que renunciar sin probar a
hacer locuras (que no impliquen jugarse la salud).

En medio de lo que sea que estéis haciendo, detén tus pensamientos y fíjate
en lo que está sucediendo entre vosotros. Toma conciencia del momento.

Mírale a los ojos cuando llegues o llegue él.

Caja de los deseos. Cada uno anota los suyos en diferentes papeletas (una
para cada anhelo): Sexo oral, Que me azotes, No tener que hacer nada,
... en la bañera, Darte por detrás... Sacáis una al azar y ése es el
plan. Evidentemente, nadie está obligado a algo que no desee.

Cada uno puede tener su propia caja y cuando el otro quiera tener un detalle
bastará con que coja una papeleta y actúe en consecuencia.

Despiértale acariciándole. Mucho mejor que la alarma del despertador.

Lo mismo, pero antes le habrás atado. Qué pena me da.

O desnúdate, coge su mano y paséala por tu cuerpo.

Siempre lo hacéis el mismo día de la semana y a la misma hora, ¿no crees que
va siendo hora de variar?

Besos. Sólo besos. Sin más propósito que besarse. Uno tras otro, como
adolescentes que no se atreven a más.

Besos con detalle. Compartir una aceituna, una fresa o un bombón. Empapa
de miel tus labios y dile que no encuentras una servilleta, que lo sea su
lengua.

Bolas chinas u otra cosa. Te las colocas delante de él y os vais a la boda
de tu prima. ¿En qué crees que pensará el?

O no se lo dices hasta que, en medio de la fiesta, demandas su ayuda para
quitártelas.

No te cortes, no te cortes, no te cortes. A ellos les suelen gustar las
mujeres que saben lo que quieren. No te confundas: lo que a munudo les
asusta es la agresividad, no que sepamos lo que nos gusta. Si el tuyo no
soporta que tengas tu propia opinión, chica, tú misma: si te va bien su
manera de ser, perfecto, si te parece un anticuado, pues demuéstrale que en
la variación está el gusto. Y si te corta las alas, ¡puerta!

Manda él. Sus deseos son ordenes para ti.

Mandas tu. Véngate.

Si podéis permitíroslo, podéis complicarlo un poco mas: el esclavo es atado,
por ejemplo en la cama, donde se pasará el tiempo que pactéis -¿un día?- a
merced del otro. Su amo puede darle de comer, permitirle asearse o asearle,
lo que queráis, y por supuesto, utilizarlo cada vez que se lo pida el cuerpo
El que espera desespera, pero de excitación, y el que manda disfruta de su
poderío.

Cuando estés a punto de llegar, frénate y vuelta a empezar. Retrasa tu
orgasmo tanto como quieras o puedas; es probable que cuando te lo permitas
sea más potente.

Proponle lo mismo a él.

Lávale los pies. Sus dedos entran en el grupo de los grandes olvidados.

Otra que tal: la cabeza. Masajea su cuero cabelludo. Lávasela. Un gustazo.

Volver a su infancia. Regálale un cochecito para que conduzca por todo tu
cuerpo.

Recorre tu el suyo. Y comete muchas infracciones!!

Cuando estés muy excitada adopta una postura que permita que su pene
presione tu cul-de-sac o tu cerviz, como el coito desde detrás o contigo
encima. Tócate o que te toque el clítoris a la par. Si no lo consigues a la
primera, no tires la toalla.

Mándale un emilio. Las posibilidades son muchas. Por ejemplo, cuéntale una
historia en la que él deberá seguir ¿Dónde os lleva? ¿Qué ocurrirá cuando os
veáis?

Sexo oral y barba de varios días: mal cóctel. Mensaje para él: ten un
detallito, ¡ya te crecerá!

Piel suave, tanto tu como él. Ellos también tienen cremas, lociones y
colonias. Si no se ha enterado, regálaselos.

Deja de practicar el sexo pisando el acelerador a fondo. Cuanto más tiempo
se le dedica mejor suele ir.

Podéis citaros en un bar y ligar como si fueras desconocidos. Si le dais a
vuestra imaginación, os lo creeréis.

Este juego de rol es ideal para unas minivacaciones. Podéis pasar un fin de
semana, ¡y mas!, jugando a ser otras personas. Inventad una personalidad
totalmente diferente, una vida entera con su historia y su morbo.

Otra posibilidad: anúnciale que, tal como había pactado con la agencia de
acompañantes, le esperas en la habitación X del hotel Y. Adivinas tu papel,
¿no? Pues recíbele como más pueda provocarle. No te olvides de cobrarle.
Con ese dinero, le invitas a cenar otro día (prolongas el efecto de tu
sorpresa)

Tal vez prefieras ser tú la que haya contratado sus servicios. En ese caso,
dale intrusiones a tu chico de alquiler. Y págale para que te compre algo
que te recuerde vuestra aventura.

Métele mano mientras cenáis en un restaurante, en el cine, en el coche o en
cualquier lugar público que garantice el morbo. Advertencia: serio riesgo
de accidentes si él es quien va conduciendo.

O ve desabrochándote botones, subiéndote la falda, bajándote la ropa
interior...

¿Más? Pues autosatisfácete a ti misma para sus ojos. Insisto en lo del
peligro que corréis si vais en coche. Además, salvo que seáis
exhibicionistas, atentos a los camiones y autobuses en los semáforos (su
altura puede convertirlos en protagonistas de una historia porno).

¿eres un poquito vaga? Pues lo dicho, pero que sea él quien te toque.

Véndale los ojos. Puedes alimentarle, hacer que te desvista, desvestirlo,
hacer que te toque, tocarle... Lo que te plazca.

La misma historia, pero tú eres la que no ve.

Los dos con los ojos vendados. Solos o en compañía de algún juguete o
instrumento sexual.

Compartir una cabina de vídeo. Suele estar prohibido entrar acompañado,
pero si te conocen y les convencéis de que sois de fiar, harán la vista
gorda. No olvides ir equipada.

Juega con aromas. Dáselos a él para olerlos, también los de tu cuerpo.

Pídele que te estimule el clítoris usando el dedo gordo del pie o todo el
pie. (¿De quien va a ser?)

O con su glande.

Mastúrbale utilizando la planta de tus propios pies.

O utiliza tus pechos. No hace falta que sean enormes, ayúdate de tus manos.


O tus muslos.

O lubrícale bien, enróllale el pene con un collar del perlas y estimúlale.
También puedes enrollarlas en tu mano. Cuidado con el cierre.

Hay quién utiliza su melena. ¡Sin lubricante!

No finjas. No lo mereces. Ni él tampoco.

Si no tienes un vibrador, quizá quieras comprarte uno.

Una buena forma de estrenarlo en solitario: lee algo erótico mientras lo
deslizar por tu cuerpo. Cuando ya estés a tono, ve a por tus genitales.

Si ya lo tienes y te gusta, prueba otro modelo. Por ejemplo, uno que lleve
estimulador de clítoris incorporado o con bolitas que se mueven a la altura
del punto G.

Compártelo con él. Pásaselo por la parte interna de los muslos, el periné,
el escroto, incluso por el tronco y la corona. Bastará con que no lo pongas
a todo gas. Ve probando.

Recíbele vestida con ropa interior sugerente. No sólo le gustará a él:
sentirte sexy también aumentará tu placer.

Aunque siempre se hable de la nuestra, sus prendas íntimas también nos
influyen. Si no te gusta la ropa interior que usa, regálale algo que te
atraiga o rétale a comprarse algo más coqueto.

Descúbrele sus testículos.

Comparte con él alguna de tus fantasías. Explícaselas.

Si no te atreves, escríbeselas.

Grábate en vídeo. Regálaselo, que te lo guarde si te vas de viaje, vedlo
juntos...

Háblale durante vuestros encuentros. Si os apetece, pero eres tan
vergonzosa que ni siquiera emites sonidos, empieza por ahí. Cuando estés
familiarizada con los mmmm, aaaah, ooooooh, es probable que te atrevas
con los si, si, sigue, sigue, quiero mas y similares. (Tal vez te
sientas más cómoda iniciándote durante tus sesiones de sexo en solitario.
Háblate mientras te autosatisfaces.

Dile guarradas. Recomendación: hay a quien le desagrada, o sea que no pises
a fondo de entrada. Prueba primero con algo light, ya irás subiendo de tono
O mejor aún, pregúntale qué opina. Si le excita, os explicáis mutuamente
lo que os gustaría oír. Eso sí, no pretendas obligarle a decirte
obscenidades si no le van.

Si no se te ocurre qué decirle, cómprate literatura erótica o visiona
películas porno y no tardarás en ser una experta.

Dile que se esté quieto y haz.

Ponte en huelga y que haga.

Un striptease no le amarga a nadie.

Si lo haces llevando la camiseta (si puedes, toda la vestimenta) de su
equipo de fútbol favorito, ¡Éxito asegurado!

Acaríciale, acaríciale, acaríciale, pero no le toques el pene hasta que te
lo ruegue.

Lo mismo pero que te lo haga él a ti.

Que cada uno elija un libro erótico para el otro.

Crear ambiente. Si vives en pareja, ¿qué aspecto tienen vuestro dormitorio?
¿Es cálido? ¿Invita a la intimidad?

En invierno vigila la temperatura. Muchas personas se desaniman por culpa
del frío.

En verano prueba el efecto de los rayos del sol en vuestros cuerpos. En
medio de un campo o en la playa. Podéis estimularos debajo de una toalla.

Escríbele un guión. Pídele que se ciña a su papel.

Véndale los ojos y que use su olfato. Tus pechos huelen a menta, tu cuello
a jazmín, tu pubis a sándalo... Ojo, no se vaya a marear.

Podéis hacer lo que os plazca siempre que no uséis vuestras manos.

Cambiar de sitio. Si compartís techo no os limitéis a vuestro dormitorio.
Cualquier sitio vale para un encuetro sexual: el sofá o las alfombras del
salón, la mesa del comedor, la encimera de la cocina, la terraza...

Y salir de casa: el rellano del ascensor, la escalera, la portería, el
garaje...

¿Más lejos? Probad en un cine.

En el aseo de un restaurante, un hotel, un aeropuerto...

Un probador.

Sentada en el capó de un coche. Y que no se note.

Un túnel de lavado.

Tu despacho o el suyo.

Compra dos billetes de avión a donde sea. Se trata de jugar en el cielo. Y
no hace falta encerrarse en el lavabo. ¿Tengo que advertirte que no está
permitido o que cualquier lugar público tienes su peligro?

Los preservativos son tus amigos. Colócalos en todas partes: no solo en tu
mesita de noche, también en tu bolso, en el sofá del salón, en la cocina.
Tenlos siempre a mano. Nunca se sabe cuándo pueden hacer falta.

¿Os va el look heavy? Enfúndate en unas botas de cuero y un corpiño de látex


Escríbele mensajes en tu cuerpo: Bésame con una señal indicándole donde.
Muérdeme suavemente aquí Zona necesitada de caricias Cómeme, con otra
flechita...

¿A que huele tu habitación? Incienso, velas aromáticas, tu perfume...

No tienes pareja. ¿Qué te impide masturbarte? Ya sabes que el sexo a solas
es tan sano y natural como el que se practica en compañía.

Tienes pareja. Mastúrbate igual.

Juega con tu cuerpo delante de un espejo. Mira como te autosatisfaces.

Si no lo has probado todavía: hora de estrenar el chorro de la ducha.

Siempre te autosatisfaces con los dedos, aprende a llegar presionando los
muslos. Primero mastúrbate como siempre, pero al llegar al clímax
apriétalos con fuerza. Hazlo varias veces y cuando ya estés entrenada,
excítate mucho, interrumpe la estimulación manual e intenta alcanzar el
orgasmo mediante la sola presión de tus muslos.

Tenéis mucho trabajo y poco tiempo. Pues saltaos la comida, apagad la
televisión o despertaos un poco antes.

O sacad la agenda y concertar una cita, aunque sea para dentro de una semana


Y aunque tengáis tiempo: citaos igualmente. Tener día y hora, crea
expectación.

Cuando juegues con su pene, mima su frenillo, suele ser de lo más sensible.

Hazte con un manual de masaje erótico y dale o que te dé un masaje con un
buen aceite. Hay donde elegir, y hasta ir a comprarlo puede convertirse en
algo excitante.

Y después del masaje: trabajos manuales.

U orales.

Cómprate unas sábanas que llamen al sexo. Por una vez, deja las florcitas y
los colores pastel, atrévete con colores y temas más sugerentes y ponte algo
a juego con la ocasión.

Hazte con un catálogo de ropa sugerente (en sex-shops) o junta varias fotos
(puedes recortarlas de revistas o bajarlas en internet) y pícale: Si eliges
tu modelo favorito, cualquier día de éstos te hago un desfile. Le acabas de
dar cuerda para días.

Habéis gozado mucho juntos, él se ha corrido, tú has llegado, pero necesitas
más. Pídele que siga masturbándote o hazlo tú misma.

Busca sus zonas erógenas. Y no descuides sus pezones; a muchos les va.

Que te las busque él a ti. Y, todo lo contrario no todo son pezones en una
mujer.

Hay áreas de nuestro cuerpo que habitualmente se pasan por alto. Tal vez
por ello suelen ser muy sensibles: la parte interna del codo, las axilas, la
palma de las manos, el interior de la oreja...

Tirad la casa por la ventana. Reservad una habitación en el hotel más lujoso
que podáis permitiros.

Acudid juntos a una actuación porno o a un peep-show. Se suele ver lo mismo
masturbaciones, coitos, tríos, números lésbicos...- sólo que en el segundo
caso lo haces desde el interior de una cabina, donde el espectador está solo
Supongo que imaginas por qué. Pero no te hagas ilusiones: no suelen dejar
entrar en pareja.

Pasa de esconder tu cuerpo. Recuerda: él sólo ve un trasero para acariciar y
unas piernas que le van a rodear.

Y olvídate de quejarte de tus supuestos defectos físicos. No seas plasta.
¿Te gustaría que el te llorara por sus michelines, su incipiente calva, sus
esqueléticos bíceps o su culo plano o algo caído?

Cariño, ¿te apetece un aperitivo? Desabrochas tu vestido y que pique lo
que más le apetezca.

Otra versión: Tu cena está lista, y te sientas sobre la mesa frente a él.
Adivina lo que cena esta noche.

Embadurnaos de lubricante y jugad con vuestros cuerpos.

Mejor delante de un espejo. O varios.

Durante el coito, no poner la directa. Ya sabes: variar el ángulo, la
profundidad y el ritmo de la penetración. Fundamental.

La próxima vez que su boca juegue con tu clítoris, pídele que apoye su
barbilla en tu orificio uretral y entrada vaginal, de forma que estimule esa
zona. Que empuje cuando alcances el clímax.

Descuelga el auricular del teléfono y desconecta el móvil. O llama a una
línea caliente.

Estás sola. Él llegará dentro de una hora. Martúrbate, pero no te dejes
llegar.

¿Alguno de los dos se atreve con un piercing? Las mujeres que lo han
experimentado dicen que si lleva uno ¡o más! En el pene es fantástico.

Si tenéis chimenea: alfombra o manta y...

La receta más valorada para encadenar varios orgasmos femeninos: sexo oral +
sus dedos en tu punto G.

O, si lo preferís, un dildo, un vibrador o un pene ecológico.

Mastúrbalo en la ducha mientras el agua corre por su cuerpo.

A la luz de las velas. O comprar bombillas de colores o cambiar la tonalidad
de la luz poniendo pañuelos sobre las lámparas. Que no prendan.

Móntale y dale una lección de movimiento de caderas: alterna varias
penetraciones superficiales con una profunda, dibuja círculos, prueba
movimientos laterales, hazlo con mayor o menor rapidez...

Si necesitas relajarte, o disfrutas más cuando te preparas, crea tu ritual
preencuentro y practícalo siempre que puedas. Bañera, crema, perfume, copa,
música... Lo que te inspire.

Haceos fotos. ¿Qué no queréis pasar por el laboratorio de revelado?, pues
comprad una Polaroid o una cámara digital.

Usar la ducha para masajearos o estimular diferentes partes de vuestro
cuerpo.

¿Habéis probado el sado-maso light? Unos azotes en el trasero, un pellizco,
agresividad limitada... No hace falta ser un pervertido para de4sear ser
dominado y supuestamente maltratado. Es una práctica de lo más común.

Ata a tu pareja, juega con él/ella y hazle sudar. Usa medias, corbatas o
cualquier cosa que no raspe (salvo que os guste) y, sobre todo, ten en
cuenta que adiós morbo si la víctima se suelta a la mínima.

Puedes imitar a Madonna y dejar caer sobre él gotas de cera de una vele.
Con cuidado. Duele, aunque sólo unos segundos.

Azótale con la mano, con la parte posterior de un cepillo o con un látigo de
varias colas para torturas controladas. En las sex shops encontrarás muchas
ideas.

Arriésgate a que alguien te vea. Mastúrbate o mantén relaciones con la luz
encendida, las cortinas descorridas o la ventana abierta de par en par.

Invítale a comerse tus bragas: las hay comestibles.

O a comerse tu ropa interior.

Prueba tu los preservativos con sabores.

Átalo y desnúdate, mastúrbate, lo que sea... Hasta que ruegue piedad.

El famoso carrete: cuando esté en erección átale un lazo a la base del pene.
Déjalo ir en el momento del clímax. Cuidado.

Existe otra versión, pero sólo para expertas en el dominio de su musculatura
PC: aprésale su miembro, juega con él y suéltalo en el momento clave.

Acariciaros con una sábana de satén o similar de por medio.

Desnuda y sólo con botas.

Coito acuático. Tiene sus dificultades, pero es cuestión de probar. ¿Alguna
vez te has preguntado que hacen todas esas parejitas que se achuchan tanto a
decenas de metros de la orilla?

Sexo en grupo. Si quieres, nadie puede impedírtelo. ¿con quien? Conocidos o
desconocidos que puedes contactar a través de revistas o locales
especializados.

¿Siempre usas las manos? Prueba a acariciarle el tórax con tu cabello, la
espalda con tus pechos, su trasero con tu vientre, la planta de los pies con
los nudillos...

O prueba diferentes materiales: una pluma, un plumero, un pincel, un algodón
un pañuelo de seda, incluso con texturas más ásperas, como un cepillo de
cerdas gruesas, una tela más basta, un guante de crin...

Crema, maquinilla, y que te afeite el pubis. (Quien avisa no es traidor:
puede picar bastante cuando el vello vuelve a crecer.)

O hazlo tu y verás la cara de bobo que se le pone cuando te plantes delante
de él con tu nueva imagen.

También puedes rasurarle a él. Gran idea se le preocupa el tamaño de su
miembro: lo verá mucho más grande.

Trata tu pubis como si fuera tu cabeza. Busca alguna peluquería o centro de
estética donde se ocupen de ellos. Pregunta sin cortarte, es más habitual de
lo que crees, porque muchas mujeres se tiñen las canas púbicas. Algunas
ideas: celebráis vuestro aniversario, regálale un corazón rojo; es su
cumpleaños y le encanta el campo o el golf, elige el verde, tienen gran
sentido del humor, pues a rayas o a topos...

Los tintes-champú caseros también pueden servir. Pero toma precauciones.
Antes de aplicarte uno tápate los miembros menores con algodón.

¿Y porque no hace él lo mismo?

Si nunca te has puesto uno, estrena un tanga. Aunque sólo sea para pasearte
por casa.

Noche de cine. Alquila una o varias cintas porno.

Si os apetece, imitad lo que veis.

Blusa y vaqueros gastados, vestido o cualquier prenda que ya no quieras,
tijeras y cortes estratégicos.

Regálale fotos artísticas tuyas. Tan atrevidas como seas capaz. Puedes
hacertelas tú misma (las cámaras lo permiten), pedirle ayuda a una amiga o
buscar un profesional.

Llega la navidad. Se impone un buen regalo. ¡Sé chica del calendario! Doce
poses, una para cada mes del año. Te quedarás con él.

¿Quieres completar tu sorpresa? Apúntale un objetivo a aventura para cada
uno de los meses. Enero: Eres un rey mago y yo una adolescente perversa que
te pilla cuando vienes a dejar los regalos. Febrero: cita en un hotel el
día de los enamorados. Marzo: 2Noche de strip-tease. Abril: Te reto a
que me sorprendas Mayo: Tu mandas durante un fin de semana. Junio:
Tengo una sorpresa para ti (Habrás preparado una escapada). Julio: Me
toca mandar a mi. Agosto: Ya va siendo hora de que juguemos en el mar,
etc. No le prometas algo que no estés dispuesta a cumplir, pero tampoco
pasa nada si luego cambiáis algunos de vuestros planes. Lo que importa es
que él nunca lo olvidará y se pasará todo el año soñando despierto.

Otro posible regalo: busca un pintor y conviértete en la Maja desnuda.

O un dibujante, que te transforme en una chica pin-up. Más original, difícil


¿Quieres quedarte con él? Regálale un trío. ¿Hace falta que te diga que
probablemente él prefiera que el tercero en discordia sea tercera?

¿Quiere follarte? Resístete. Hazte difícil y dile que como no te convenza
se quedará a dos velas.

¿Te sabes de memoria lo que va a hacerte antes de echar el polvo? ¿Se sabe
él de momoria lo que le vas a hacer tú? Gran consejo para ser monógamo y
estar caliente a la vez: que nunca deis por sentado por dónde van a ir los
tiros.

Ropa puesta. Mordisquea sus genitales o espira aire caliente sobre ellos.

Las caricias no son sólo para mujeres. A ellos también les gustan mucho.

Lucha libre... en ropa interior.

Pasea tu lengua por su periné y bordea su ano. Puedes haber empezado el
recorrido desde la nuca. ¿Cómo reacciona? (Indispensable: sexo seguro)

Variante: desde el periné hasta el glande, recórrele lentamente con tu
lengua. En no menos de un minuto.

Compartir alimentos o una copa con lascivia.

Verano. Playa. Bikini. Helado. Se te cae un poquito en el escote, ¿quién se
lo va a comer? ¿Ya estás limpia? Pues: Vaya, seré torpe, me he vuelto a
ensuciar. Y así varias veces. Pero ahí se acaba la historia, porque por
desgracia estáis en público. Se trata de mantener el suspense.

Si te gusta, le gusta a quien juega contigo y no hace daño a nadie, todo
vale.

Ostras, caviar, espárragos, higos... Hazte con un recetario y montaos una
noche de cocina afrodisíaca (de Afrodita, la diosa griega del amor). Pero no
dudes de que el mejor afrodisíaco es tu mente.

Cuando copuléis, no olvides de tocarle: las nalgas, el periné, el escroto...


Estás dándole de cenar a tu peque de dos años o has ido de copas con unos
amigos, acércate a él y susúrrale una obscenidad.

Él está hablando por teléfono. Tu jugueteas con él: le enseñas algo, le
acaricias por encima del pantalón, mordisqueas su cuello...

A veces la mejor receta para las parejas de largo recorrido es volver a
compartir cosas: una charla, ir al cine, practicar deporte, una afición, un
paseo, una cena... Si hace tiempo que no hacéis nada juntos, si estáis
distanciados, ¿cómo pretendes que el sexo funciones? Los milagros no existen


A lo largo del día piensa en él y en cómo podrías utilizarlo.

Por si quien lee esto es varón: haz que tus dedos recorran suavemente, en un
roce apenas perceptible, los bordes de su ropa interior: Cuela tu dedo, como
quien no quiere la cosa, justo por debajo de esos límites. No más allá.
Hazle sudar. Tú también puedes fastidiarlo de la misma forma.

Durante unos meses fíjate en cómo varía tu deseo en función de tu ciclo
menstrual. Es probable que descubras en qué momento de tu ciclo tienes más
ganas y gozas más. Saca provecho de tus nuevos conocimientos

La próxima vez que copuléis pídele que te penetre varias veces de forma
superficial y después una en profundidad. Podéis hacerlo en casi cualquier
postura, pero probadlo estando tú boca abajo, totalmente tendida, y él
encima.

Si estás cansada y sin ganas de mucho movimiento, ¿por qué no le pides que
simplemente te masturbe?

Si lo ves cansado, ¿por qué no le deleitas tu a él? A cambio de nada.

Te desnudas, te duchas, te enjabonas, te enjuagas, te seas, te pones ropa
interior... ¿Cómo lo harías si supieras que alguien que te atrae te está
espiando?

¿Y porque no te llevas a tu espía contigo? A trabajar, al cine, de compras..
Te pondrá a tono.

Si se queja de tener que utilizar preservativos: elegid un modelo
extrasensible y pon un poco de lubricante en su pene antes de colocárselo.

Cibersexo. Métete en un chat.

Dedicad horas a besaros, al sexo manual y oral, pero sin llegar.

Día festivo. Pásate todo el día provocándole. Comentarios, caricias,
miradas, besos castos en el cuello...

No siempre ha de ceder la misma persona. Cuando surgen discrepancias por
ejemplo, si uno necesita más sexo que otro, no estáis de acuerdo en lo que
os gusta, etc.- , hay que negociar.

Si siempre has de renunciar tu, pregúntate si este hombre te conviene. Tus
concesiones pueden reflejar otros desajustes en la relación.

Haz ejercicio, aliméntate adecuadamente, regálate ropa, dedícate tiempo, lee
un buen libro... Si te sientes bien, tienes más ganas.

Más cibersexo. Visita alguna web picante. Las hay a montones. Algunas,
como www.voyerurwweb.com (donde personas normales y corrientes cuelgan sus
fotos), disponen de dos niveles, uno abierto a todo el mundo y otro
considerado pornográfico, al que se accede previo pago de una cuota anual
que suele ser accesible.

Muchas mujeres envían sus fotografías a sabiendas que de sus parejas visitan
la web, para sorprenderles en su cumpleaños. Si te atreves (siempre puedes
taparte la cara) y a él no le da un ataque de cuernos, adelante.

El sexo anal no es una perversión si ella/él te explica que le gustaría
experimentar, no le mires con malos ojos.

Por si quien lee esto es varón. Sé detallista. Una nota tierna, un ramo de
flores sin que sea una fecha especial; una bufanda para que no pases frío,
un poema escrito por ti. Nosotras sabemos agradecer los detalles.

No te lleves los problemas de pareja a la cama.

Si vuetra vida sexual se limita a lo cópula, prohibida durante un tiempo.
Un par de semanas, quizá un mes. Todo lo demás vale y seguro que descubrís
otros placeres.

Si tu clímax os preocupa, te cuesta llegar al orgasmo o eres multiorgásmica,
apuntaos a Las señoras primero.

Restriégate contra su pierna o contra sus genitales cuando os abracéis. O
aprieta tu trasero contra su miembro cuando te abrace por detrás.

Compartir un videojuego erótico.

Está a punto de correrse y quiere durar más. Algunos trucos: detened todo
movimiento; que él apriete su musculatura PC y/o las nalgas, las mandíbulas
y los puños; usar un aro; tirar del escroto; aprieta la base de su pene,
justo donde acaba el miembro (puedes hacerlo en tres o cuatro ocasiones)...
Si le estás estimulando manual o oralmente, aprieta la corona de su pene con
fuerza a la vez que presionas con el dedo pulgar la parte superior del
glande (donde se haya el meato urinario). También puede conseguir durar más
si practica cuando se masturba. En todo caso, si la rapidez de su
eyaculación os preocupa, consultar con un especialista.

No iniciar el coito si tu no estás encendida. Enséñale que lubricación no es
igual a excitación.

El estrés puede perjudicar la sexualidad. Se impone una escapada.

Juego de rol: jefe y empleado. ¿adivinas cómo va a conseguir un aumento de
suelo?

Otro: el lampista y la seño de la casa.

Minifalda y coletas.

Uniforme militar o de policía para él. O para ti. (Puedes alquilarlos)

Conductor y autostopista. Ideal para los viajes.

Si vas desesperadamente en busca del orgasmo, puede que no lo tengas.
Cualquier forma de esperar algo es un gran enemigo del placer.

Sexo oral. Estás a punto de llegar. Le avisas. Para y esperáis treinta
segundos. Volvéis a empezar. La próxima vez esperáis veinte, la siguiente
diez... El orgasmo puede ser explosivo, pero, una advertencia, este juego
conlleva cierto peligro: también puede que el clímax se te escape. Pero vale
la pena arriesgarse.

Que él haga lo mismo.

Mándale un mensaje por el móvil.

Por si el que lee es varón: sujétale las muñecas por detrás de la espalda
mientras la besas.

O tira delicadamente de su cabello.

Acaríciate el cuerpo mientras te come el ...

Oblígala. Este juego requiere un pacto previo y una palabra clave que
signifique alto, que esto no me gusta. No utilicéis no, para, basta
u otras similares, porque es probable que las uses para dramatizar vuestro
juego y no querrás que se detenga por ello. Cualquier cosa si te apetece que
sea Arco iris (Este pacto se impone en cualquier juego de dominio y
sumisión.)

No encender el televisor o levantaros de la cama nada más acabar ¿Qué tal un
poco de ternura para variar? O simplemente quedaros tumbados uno junto al
otro.

Chúpale los dedos de las manos. Succiónaselos. Paséalos por tu vulva.

Llega a casa. No abres la boca. Le desnudas...

Pon interés. Nada desexcita más que la desgana. Cuando le hagas una felatio
o le masturbes, ¡genuino interés!

Hazte con un vibrador de clítoris (una mariposa, unas bragas con control
remoto), póntelo, vístete y sal a la calle. Ponlo en marcha.

Consigue uno para hombres y rétale a hacer lo propio.

Variante: estáis en el cine o en un restaurante. Tú le entregas a él el
mando de tu vibrador, él te entrega el suyo. ¿Quién disimula mejor?

El sexo no tienen edad. Se trata de adaptarse a las necesidades y
posibilidades de cada momento vital.

¿Qué te gustaría cambiar o echas de menos en tu vida sexual? ¿Qué puedes
hacer para lograrlo? Hazlo.

Seguro que hay algo que no quieres reconocerte a ti misma. ¿Alguna fantasía
inconfesable? ¿Algo que te hace sentir muy perversa o te avergüenza? ¿Hasta
qué punto debe seguir escondido?

Tenéis un bajón sexual. ¿Y? No es el fin del mundo. Al contrario, es de lo
más normal. Hablad de ello y daos tiempo. Quizá simplemente necesitéis un
descanso.

Si conoces un bar donde se citan parejas clandestinas, llévale.

Enséñale a liberar la pelvis.

Hazte una foto muy sexy. Cuélgala en la nevera con una nota: Esta noche me
verás así.

Anímate a jugar con tu respiración. Ya sabes las posibilidades que tiene. Un
ejemplo: cuando estés a punto de llegar, haz diez inspiraciones profundas y
relaja la pelvis.

Iniciaos juntos en el sexo tántrico. Todo un reto.

O en las prácticas taoístas.

Un picnic con sus manjares favoritos. En la cama. Por descontado, desnudos.


Cada uno tienen derecho a tener sus propias ideas respecto al sexo siempre
que respeten a los demás. No juzgues ni permitas que te juzgue a ti.

Escribe un diario sobre tu vida sexual. Incluye tus encuentros, anhelos,
fantasías... Te motivará.

+ 1. Un consejo que vale para todo: vive tu vida como si fuera tu último día
¿A que no lo desaprovecharías?¿Pues a qué estás esperando?


Vídeo: Top 10 posturas del kamasutra para los más atléticos

  • Top 10 posturas del kamasutra para los más atléticos
  • Las mejores posturas del Kamasutra para llegar al orgasmo
  • Posturas del Kamasutra para perezosos
 

Arriibaaaa!

Yeeepaaa! Que suba, a leer se ha dicho

 

Lo subo

otra vez

 

Increible...

SUBE SUBE SUBE ! ! !

 

Lo

subo

 

Poned en práctica algo el finde, ok?

Hala, que esté por ahí arriba para que todo el mundo pueda disfrutarlo.

 

Gracias

gracias tandi besos

 

Y yo pensaba que tenía una mente calenturienta.

Soy un párvulo inocente. Una lista genial! A ver como me lo monto para implementarlo! Gracias Tandi por ponerlo y Diablazul por subirlo.

 

Gracias tandi

spero aprovexar al máximo estas apetitosas sugerencias... en cuanto tenga un ratillo las leeré dtenidamente... y ala, ala a poner en práctica

 

Paaa arribaa!

 

Up!

sólo eso

 

vega pá riba

 

lo subo

Veo que lo siguen pidiendo, lo subo por si no se dna cuenta de que lo hemos puesto aquí

 

Hola chica

por: taa00

espero que te haya ido de maravilla en tuf fds
espero que te encuentres bien y que pases un excelnte dia

besos y abrazos

 

Esta muy bien esto

Colaboro en que esto siga arriba, para que lo vean bien los demas

 

Buena idea...

ahora hay que mantenerlo arriba, pa que todos lo aprovechen!!!!
Gracias Tandi!!!, salu2,
Calyn

 

Muy buena idea, tandi!

Joe, que bien, así lo tendrán todos. Yo lo he colgado en "tus artículos", pero sinceramente no se me había ocurrido pegarlo directamente aquí, qué tonta!
Por si alguien no lo sabía estas sugerencias pertenecen al libro "Tu sexo es tuyo", de Sylvia de Béjar.

« 
Arriba de la página

Lista de las 10 charlas precedentes

Número de respuestas Ultimo mensaje
 
por: manuca
0
 
por: montecelta
0
  Dolor en penetración
por: maridofiel
1
  Chicos y chicas¿qué os seduce mas...?
por: carol1310
3
  20 fantasias de hombre25
por: hombre25
18
  Amigos,o algo mas?
por: koski
2
  Me raya pensar esto
por: ary89
2
  Webs para mujeres
por: trixia2
2
 
por: pangrande
0
  Como obtener múltiples orgasmos...
por: Maravilla8
1
Ver también: Todo - Lo mejor - Nuestra selección




Copyright © 1999-2014 enfemenino.com