Mateo 7:21-24
No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros? Entonces les diré claramente: Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad! Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.
Pablo dirigiéndose a la iglesia de Corinto a aquellos que son salvos, les dice en 1 de Corintios 6:9: ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
Con relación a algunos que son salvos, 1 de Timoteo 4:1 afirma: El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Esto hace referencia a aquellos cristianos que abandonan su fe. 2 de Timoteo 2:12 declara: Si resistimos, también reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará
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