Nuestra confianza
Pablo en su carta a los Romanos nos instruye,Porque en esa esperanza fuimos salvados, Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? (Romanos 8:24-25).
Aquellos que creen que Jesús puede salvarlos no tendrán la perdición eterna esperándoles. Sin embargo, los que no confían en él ya han sido juzgados y condenados, por no haber creído en el unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18). Confiar en es similar a descansar en y tener fe en. Jesús nos urge a confiar en él, No se angustien. Confíen en Dios, y confíen en mí también. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se los habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté (Juan 14:1-3).
Motivado a que el cristianismo esta basado en una relación eterna con el Dios viviente, lo que nos sucede a nosotros después de la muerte corporal es de vital importancia. En el cristianismo, el yo sobrevive. Dios le promete un nuevo cuerpo que nunca se enfermará de nuevo y que nunca morirá. (Romanos 8:23). La muerte no nos puede separar del amor de Dios (Romanos 8:38). Claramente Jesús hace la siguiente promesa: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. (Juan 11:25, 26, itálicas del autor).
Pablo compara el morir con el colocar una semilla en la tierra. La semilla no germina hasta que primero muere. El renuevo que comienza a salir de la semilla es muy diferente a la semilla plantada. De la misma manera, una vez que nuestros cuerpos terrenales cesan en su función, Dios nos da un hermoso cuerpo nuevo. Mientras tanto nuestros cuerpos terrenales nos avergüenzan porque se enferman y mueren. Lo débil, el cuerpo humano al morir, se transforma en cuerpo sobrehumano. Nuestro cuerpo presente corruptible no es la clase de cuerpo que vivirá por siempre. (1 Corintios 15).
Todos tenemos cuerpos como el de Adán, hecho del polvo, Así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestia
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