El club de las mujeres
Un día, estas jóvenes decdieron romper de tajo con el rol de sumisión que juega la mayoría de las adolescentes en los barrios bravos del país. (México) Optaron por dekar de ser "las viejas de la banda y para la banda". Ahora integran la única pandilla de mujeres en Latinoamérica, e acuerdo con los especialistas. Desde hace 12 años, 60 jóvenes de 15 a 21 años conforman la Porra Femenil Vallejo (PFV), en el Distrito Federal.
En la PVF sus integrantes dejron atrás el rol de novia de pandillero, la chava que se droga, que acompaña al hombre a las fiestas, cocina y se aleja cuando empiezan las peleas. Con esta modalidad de pandilla, la mujer "banda" dejó atrás el viejo concepto de "las viejas de la banda y par la banda".
Se combirtieron en un grupo d mujeres "porras" o "pandilleras" totalmente autónomas. Cumplen roles similares a un hombre en una banda: utilizar la violencia como mecanismo de defensa del territorio, decidir y liderear. Se trata de una pandilla que no sólo opera en el CCH. También en las calles.
"Yo no quiero tener una muerte ridícula, que vayas por la calle y te atropellen o algo así. Es una muerte sin sentido. Si voy a tener una muerte violenta, quiero que sea porque alguién ya no pudo conmigo y me tuvo que quitar de enmedio; prefiero eso a mirir sin chiste". Para llegar al grado que ocupa, La Abe, debió algún día recibir una buena dote de tablazos en sus nalgas hasta quedar amoratada (novatada de rigor para todas las nuevas), "rmper varias madres" y demoestrar una lealtad genuina a la "banda".
Se paró frente a aquel grupo de hombrs y mujeres armados con "fierros" (pistolas) y a puño cerrado encabezó una pelea campal.
"Me pusieron a pelear con una mujer de esa pandilla. Los hombres le gritaban que usara el fierro, pero la chava se la rifó a puros golpes, pues yo no traía arma", narra La Abe, mientras muestra la cicatriz en la sien originada por tremenda pedrada que recibió en aquella pelea.
HIJA DE FAMILIA.
La madre de la líder de ls porras es mamá soltera, pues el padre habandonó el hogar hace unos años. La Abe se crió en el D.F. en el mercado Martín Carrera, ayudando desde muy niña. "Recuerdo cuando la mandaba con una cubeta por refrescos. Ahí venía bien chiquita arrastrándola, tenía como 4 años", recurda su madre.
Al mercado Martín Carrera, todos los sábados y domingos acude con la madre a vender carnitas de puerco y chicharrón. Ese día se levanta muy temprano para preparar las salsas, luego de que sea ella quien vaya al rastro a recoger el cerdo en canal.
"Yo admiro mucho a mi mamá, porque es muy trabajadora. Frente a ella no fumo, trato de que no se de cuenta de la hora en que llego de la calle". Indica La Abe a manera de susurro. Su madre está cerca atentiendo a unos comensales. Asegura que su madre ve en ea sólo a la muchacha que le ayuda en el puesto. Para ella vicios, pandilla, banda y vagancia son sinónimos de andar de "c@brona."
Mientras que La Abe relata que está amenazada de muerte, la madre se esmera en mantener limpio su puesto de carnitas y asegura que ese trabajo es pesado incluso paa un hombre.
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Les recomiendno que lean Día 7, de esta semana trae este artículo que edité y es más largo y cuenta la historia de la vida de unas chicas en pandilla, y también trae un artículo sobre la vida de el actor de 9 semanas y 1/2. Dónde es un fuerte contendiente al Oscar por su actuación en su más reciente película "El luchador" que tal parece autobiográfica.
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