Tira el reloj a la basura
O por lo menos escóndelo en un cajón. Olvídate de contar tiempos, de si desde que empieza o si dejar dos o tres horas. Eso sólo sirve para hacer fracasar las lactancias, que los niños pasen hambre y que luego tengas que escribir hilos diciendo "es falso que haya leche siempre, el mío no ganaba bastante peso y tuve que darle biberón".
La lactancia es a demanda, y eso quiere decir que das al niño cuando pida, a los cinco minutos o a las cuatro horas (salvando niños muy pequeños o prematuros a los que procuras despertar por la noche para que mamen más a menudo los primeros días), le dejas el tiempo que le apetezca en la primera teta y cuando se separe, le ofreces la segunda, si quiere, haya estado 10 minutos o una hora en la primera.
Con ese sistema el niño estimula tu pecho para producir según sus necesidades, toma la teta completa (al principio es más acuosa y azucarada, y luego va saliendo más grasa y proteina), regula su apetito de la mejor manera, se siente más seguro y cerca de su madre y coge peso de forma más regular.
Habrá niños que cojan peso y regulen su horario enseguida, pero habrá otros que sean más caóticos. No es malo, también hay adultos que comen cada 4 horas a rajatabla porque no tienen hambre antes y otros que se adaptan más fácilmente si les ponen una reunión a mediodía o a la hora que estarían tomándose el café de mediamañana y no les dan bajones. Depende de la constitución física de las personas.
Y si pide a las 2 horas, dale a las 2, si pide a la media hora, dale a la media hora, no pasa nada.
Sobre lo del chupete, la gente suele olvidar que los niños no vienen al mundo con un chupete, ni siquiera es un adminículo normal para usar. Los chupetes son un invento para que lo usen de teta, especialmente cuando los niños toman biberones y no disponen del consuelo del pecho.
Y habla alguien que cometió el error de permitir el chupete a su hijo y me ha costado tres años y medio quitárselo.
|