El artículo es interesante. los insatisfechos merece la pena que lo leais.
Casados y casadas
Me cuenta una amiga "bloguera" que la "blogosfera" está llena de hombres casados buscando "plan", pocas veces de manera franca y explícita, pero sí de maneras implícitas, no negando nunca su condición de casados pero abriendo interrogantes sobre la misma, negando al principio cualquier intento de relación sexual pero dejando las puertas totalmente abiertas a cualquier otro tipo de relación, flirteando, iniciando amistades íntimas que bordean el romance y, finalmente, cuando ya se plantea el dar el último paso, amparándose en la excusa, tan vieja como la humanidad, de "mi mujer no me entiende, pero tú sí, mi matrimonio va mal, estoy pensando en separarme pero no sé cómo planteárselo, los niños, etc. etc."
A ver.
Lo que sí es cierto es que estos tipos son unos desdichados y unos infelices. Hasta ahí no mienten a nadie, ni siquiera a ellos mismos. Y también es cierto que piensan que otra pareja podría darles la felicidad (hasta que lo prueban, claro, y entonces, después de unos cuantos polvos, muy románticos y pasionales, eso sí, se quedan con la legítima).
Pero también es cierto que estas personas tienen una enorme inmadurez emocional. ¿Cómo se puede pensar que tener una pareja puede dar la felicidad? Tener una pareja te puede dar muchas cosas y, si las cosas van bien, grandes momentos de placer, intelectual, emocional y físico. Incluso, si van muy bien, puedes rozar el éxtasis, de vez en cuando. Pero eso no es la felicidad. Eso es el placer. Y sus altibajos. También con sus bajones a lo más profundo del desconsuelo. Pero nada tiene que ver con la felicidad.
La felicidad la tienes tú, tú solo, sin pareja, o no la tienes. Cuando las cosas te van bien, pero también cuando te van mal. Es tan simple como aceptarse tal y como uno es, tener la conciencia tranquila, el corazón puro, tomarse la vida con sentido del humor y disfrutar de todas las pequeñas cosas que la vida te regala cada segundo. La felicidad es un estado bastante infantil, en realidad, los niños son auténticamente felices, sin pareja, sin sexo, sin poder, sin dinero, simplemente jugando un partido de fútbol o bañándose en la piscina en verano. Eso es la felicidad. Y para ser feliz la única receta es saber volver al paraíso de la infancia. No es otra cosa.
Todo lo demás son buenos complementos: el cariño, la amistad, el sexo con amor (también el sexo con su puntito de animalidad, pero con el complemento indispensable del cariñín de después), las actividades juntos, el aprender el uno del otro todo eso está muy, pero que muy bien pero, insisto, eso es el placer. Y cuando hay algún problema en la pareja, el dolor. Pero nunca la felicidad. La felicidad la tienes tú antes de abrir los ojos por la mañana y ver que hay una pareja estupenda durmiendo a tu lado, no después.
Yo no tengo pareja y soy feliz. Si la tuviera, pues vale, me lo pasaría mejor, tendría muchas cosas que ahora echo de menos: complicidades, conversaciones, cariños, apoyo emocional, sexo, etc. Pero no sería ni más ni menos feliz de lo que lo soy ahora.
Quien no es feliz con su pareja no lo será con ninguna otra. La única excepción son aquellos a los que su pareja les hace la vida imposible, que también los hay. Pero esos lo tienen claro: saben que es mejor vivir solo que mal acompañado y, consecuentemente, se separan. ¡Y no necesitan de una nueva pareja para disfrutar de la felicidad de su nueva soltería, todo lo contrario! Dedican tiempo a disfrutar de su reencontrado bienestar en soledad y después, si se presenta la oportunidad, se emparejan de nuevo.
El resto, esos hombres (y mujeres) que siguen con sus parejas mientras encuentran otra cosa mejor, ay, ay, ay no hay mentiroso mejor que el que se cree sus propias mentiras. Estas personas tienen el "síndrome de Don Juan". No se enamoran nunca de sus parejas, sino que viven "enamorados del amor", buscando la pseudo-felicidad que el subidón emocional y sexual del nuevo romance les da. Y cuando el subidón baja o cuando sienten que tampoco en la nueva pareja encuentran la auténtica felicidad, la alegría profunda y tranquila que te da el estar contento contigo mismo, entonces van a por una nueva pareja. O a por una pareja simultánea Don Juan, como Casanova, a pesar de las vulgarizaciones a las que ha sido sometido en el cine americano, nunca fue un héroe cómico y festivo, sino que siempre fue un personaje trágico y atormentado.
Señoras y señores: cuando se planteen tener un lío con una persona casada, tengan la seguridad de que los mismos cuernos que su lío le está poniendo a su legítima o legítimo, se los pondrá a usted en el futuro. Eso, si no se los está poniendo ya con una cuarta persona o, sin ir más lejos, ¡con su legítima pareja! Estos jugadores a varias bandas sacan provecho de todas las partidas que juegan. Es posible que su "legítima" les esté engañando también, pero más probable es que el pobre o la pobre esté bajo el chantaje emocional del "donjuan": notando que su pareja está frío y distante con ella (y es imposible que eso no se note, sobre todo que no lo noten las mujeres, que son más intuitivas) se desviven porque la relación vaya mejor. Y ahí el "donjuan" o la "donjuana" tiene su jugada maestra, dos parejas siendo engañadas, las dos pujando por su amor, y él o ella haciéndose la víctima con ambas.
La literatura, todo está escrito y descrito en la literatura...
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