Depende.
Yo me crié en un pueblo del norte de España. Allí lo normal es llevar un calzado fuerte para salir de casa, trabajar, entrar en los establos, y ese calzado se mancha. Tradicionalmente se usaban zapatillas y encima unas "madreñas", en otros sitios les llamar albarcas, son un calzado de madera con unos tacos que levantan varios centímetros para proteger de la humedad. También existen los "chanclos", que son un calzado de goma que se coloca sobre las zapatillas. Son calzados prácticos para andar en los establos o los caminos embarrados, y por supuesto todo el mundo se los quita al llegar a una casa, y entran sólo con las zapatillas. Ahora mucha gente usa botas de montaña, pero se las quita en la entrada de su casa, y en casa de los vecinos para entrar normalmente le ofrecen unas zapatillas si las lleva manchadas de estiercol o barro. En la escuela rural, los peques íbamos con nuestros zapatos o botas, y al llegar a clase nos poníamos las zapatillas, eso os parecerá subrealista a la mayoría de vosotras, pero pasaba hace sólo 25 años, y era algo cómodo y calentito.
Yo en mi casa sólo uso zapatillas o chanclas, y tengo un par en casa de mis padres, de mis suegros, y en la casa de la montaña, los sitios más habituales. A mis invitados no les pido que se quiten los zapatos, pero a las mujeres sí les suelo ofrecer zapatillas por razones de comodidad si van con tacones. Por motivos de higiene no, la verdad es que en la ciudad no lo había pensado. Por suerte aquí no hay estiercol, y sólo te manchas de barro si la acera está en obras. Pero no me parece mala costumbre tener algún par de zatatillas o chanclas extra para los invitados, al contrario, lo encuentro un detalle acogedor.
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