Yo sufrí síndrome post aborto
He leído durante las últimas semanas con asiduidad el foro y hoy me he decidido a contar mi historia. Tengo 35 años y vivo en una ciudad grande. Siempre he sido una mujer progresista, convencida de las libertades individuales, y defensora de los derechos de la mujer, entre ellos, del derecho sobre su propio cuerpo y a decidir sobre su maternidad. Cuando tenía 29 años me quedé embarazada. Fue un descuído, una casualidad o una fatalidad, no sé. El caso es que yo tomaba la píldora y me falló. Quizá olvidé tomar alguna, quizá tomé algún medicamento que inhibió el efecto anticonceptivo de la píldora, no lo sé. Por aquel entonces, yo acababa de empezar a salir con un chico, llévamos un par de meses y, sinceramente, no me veía preparada para ser madre, menos aún con un "casi desconocido". Además, mi trabajo me absorbía, llegaba a trabajar 15 horas al día, y ésto era necesario para llegar a lo que me había propuesto: llegar a ser directora de oficina antes de los 30 años. Lo hablé con él y me dijo que hiciese lo que yo considerase oportuno, que era mi decisión. Decidí abortar tras pensarlo durante 3 largas semanas. Analicé los pros y los contras, sopesé la posibilidad de ser madre, pero todo me indicaba que la decisión correcta era no seguir adelante con el embarazo. El día que fui a la clínica lo hice totalmente tranquila, segura de lo que hacía. En la ecografía previa yo no había visto un bebé, ni una persona. Lo que yo vi, se parecía más al pozo que sale en la película The Ring, un círculo negro, coronado por otro blanco, y un punto que se movía en su interior. Al salir de la clínica, me encontraba tranquila, serena. Me fui a casa y descansé todo el fin de semana. Mi chico me cuidaba, pero del mismo modo que lo había hecho cuando me venía la regla. Era mimoso conmigo, me trataba con dulzura... Dos años después, aquella relación terminó por motivos que no tienen nada que ver con el tema que nos ocupa. Al cabo de unos meses, empecé a fijarme en todos los bebés que veía por la calle, sobre todos en los de algo más de un año (la edad que tendría mi hijo si hubiese seguido adelante). La obsesión cada vez se hacía mayor. Al lado de mi oficina (trabajo en un banco) hay una guardería, y no podía pasar por delante de ella sin que me diese una crisis de ansiedad. En una ocasión, una de las maestras de la guardería me amenazó con llamar a la policía, ya que, sin ser consciente de ello, me quedé pegada a la ventana del parvulario, sin poder dejar de mirar a los niños. Todo esto vino acompañado de pesadillas en las que oía a un bebé gritar mientras era "tragado" por una especie de agujero negro y que se repetían insistentemente cada noche. Empecé a medicarme con pastillas para dormir y pedí el traslado de oficina aduciendo motivos familiares. Y conocí al que hoy es mi marido. Llevamos dos años juntos y hará unos meses, decidimos tener un hijo. Al principio, todo iba fenonomenal, pero conforme la idea de quedarme embarazada iba tomando fuerza, volvieron las crisis de ansiedad, las pesadillas, los ataques de pánico, etc... A día de hoy me encuentro en tratamiento psiquiátrico por depresión, obligada a tomar pastillas para dormir y antidepresivos y sin posibilidad por ello, de momento, para quedarme embarazada. ¿El SPA no existe? Que cada mujer decida lo que hacer con su cuerpo, pero sin manipulaciones, en un sentido u otro.
|