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Como tratar a un hombre k manda señales contradictorias

 

Cómo tratar a un hombre ambivalente

Si estás saliendo con un hombre ambivalente que no deja de enviarte señales ambiguas y que te está volviendo loca con su variabilidad

No te culpes. Es su problema, no el tuyo. No te lo tomes como algo personal y no te sientas rechazada. Considérale como una persona con serios problemas de madurez que interfieren en su capacidad para comprometerse.

No intentes ayudarle a que aclare sus ideas. Puedes hablar con él y descargar tus sentimientos, pero no lograrás cambiar nada, pues su problema no tiene nada que ver contigo. Lo único que puedes hacer por él es animarle a que busque la ayuda de un profesional.

Resiste a la tentación de acercarte más a él. Es normal que sientas miedo de perderle, pero sus sentimientos por ti son, probablemente, lo que provocó su inseguridad, así que correr tras él no va a funcionar.

No sigas el ritmo de su agenda y haz lo que tú quieras o lo que tengas que hacer. Trabaja en los ejercicios prácticos propuestos en este libro y olvídate de él ya. Utiliza tu energía para realizar tus propios objetivos, no para solventar sus problemas. Debes dejarle estar.

Acepta su actitud confusa tal como es. El hecho de analizarlo y tratar de justificar todo lo que hace puede llegar a volverte loca, y es que no hay explicación lógica para su comportamiento.

Reflexiona sobre por qué estás con un hombre que te confunde y que te transmite inseguridad.

Establece los límites de su actitud respecto a ti (por ejemplo, no vas a tolerarle que te dé plantón otra vez) y respétalos. Al hombre ambivalente no le gustan los límites que le obligan a aceptar y comprender tus necesidades, lo cual es emocionalmente incapaz de hacer, así que puede que desaparezca. No te preocupes, no será una gran pérdida.

No dudes en darle un ultimátum. Quieres que esté contigo porque quiere y no por miedo a ser abandonado o por comodidad.


Vídeo: ¿Pueden los hombres llegar al multiorgasmo?

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  • Voz más grave, menos semen
 

Hola!

quisiera que me dijeran como se llama el libro de donde se saco éste comentario, se los agradecere mucho...

 

Hola!!!

por: faith1011

Si no me equivoco el capitulo del HOMBRE AMBIVALENTE viene en el libro de NO LE LLAMES MÁS de Rhonda Findling. De echo puedes encontrarlo gratis en internet. Espero haber ayudado!

 

Mas opiniones...

lo subo para seguir opinando..

 

Este tipo de hombres suelen volver?


cuando huyen despavoridos vuelven?

o se esconden con sus neuras?

realmente suelen ver lo que pierden, o prefieren autoengañarse?

que les lleva a actuar de esta forma tan ilogica?

SIEMPRE SE RETIRAN PORQUE LES GUSTA DEMASIADO UNA MUJER Y ESO LES DÁ MIEDO?
O NI SIQUIERA SON CAPACES DE ENTENDERSE ELLOS MISMOS?

LOS ODIO, CUANDO CONOCES A UNO, PIENSAS QUIN ... LO PUSO EN TU CAMINO PARA JODERTE VIVA...

 

Motivo por el que nos enganchamos a estos hombres:

LOS HOMBRES AMBIVALENTES




El hombre más romántico del mundo


Hay un estilo de enamoramiento apabullante: el flechazo. Tú lo ves desde el otro lado de una habitación atestada de gente, vuestros ojos se encuentran y a ti te inunda ese estremecimiento. Cuando él está cerca de ti empiezan a sudarte las manos; el corazón se te acelera; parece que todo cobrara vida en tu cuerpo. Es el sueño de la felicidad, de la realización sexual, de la plenitud. Ese es el hombre que sabrá apreciarte y comprenderte. Sólo estar junto a él es emocionante, maravilloso. Y cuando todo eso sucede, arrasa contigo. Es lo que solemos llamar amor romántico

Un idilio es algo que nos hace sentir estupendamente. Las emociones y los sentimientos sexuales alcanzan niveles de fiebre, y al comienzo pueden ser de intensidad realmente abrumadora. La relación puede afectarnos como si fuera una droga euforizante; es lo que muchas personas llaman estar en el séptimo cielo. Y el hecho es que en esas circunstancias el cuerpo produce una enorme cantidad de sustancias que contribuyen a darnos ese especial resplandor de que tanto habla la gente. Lo que en esos momentos fantaseamos, por cierto, es que vamos a sentirnos así eternamente. Durante toda la vida nos han dicho que el amor romántico tiene el poder mágico de hacer de nosotras mujeres enteras y felices.


La paradoja es que incluso la relación más destructiva que cualquier mujer pueda establecer con un hombre ambivalente se inicia intensamente teñida de este mismo tipo de emociones y expectativas. Sin embargo, pese a los gratos sentimientos que caracterizan los comienzos, al cabo de un tiempo esas mujeres comienzan a sentir que incidentes sin importancia las abruman, sumiéndolas en un mar de lágrimas. ¿Qué había sucedido con el bello, mágico idilio con que se iniciaron sus relaciones? ¿Por qué se encontraban ahora tan dolidas y desilusionadas aquellas mujeres?


Los galanteos arrebatadores


Estoy convencida de que cuando un idilio avanza a velocidad tan vertiginosa como estos, se respira una inquietante atmósfera de peligro. Es verdad que el peligro puede constituirse en un motivo adicional de emoción y ser un estímulo para la relación. Cuando se monta a caballo, el trote es muy placentero, pero no especialmente interesante; lo fascinante es galopar. Y parte de esa fascinación reside en el hecho de saber que podría suceder algo inesperado: el caballo podría arrojarme al suelo y hacerme daño. Es la misma sensación de fascinación y de peligro que todos experimentábamos de niños al subir a la montaña rusa: algo rápido, emocionante, y que da una sensación de peligro.

Una vez que a todo esto se le agrega la intimidad sexual, la rapidez e intensidad de las emociones crecen más. Entonces una mujer no pasa por el proceso normal de ir descubriendo a su nuevo amante, porque no ha habido el tiempo suficiente. Tu nueva pareja tiene muchas cualidades que en algún momento han de influir sobre tu vida, y son cualidades que no se pueden ver de forma inmediata. Se necesita tiempo para que ambos miembros de la pareja lleguen a consolidar la confianza y la sinceridad que son la base de una relación sólida. Por más fascinantes que puedan ser, los galanteos arrebatadores tienden a no generar otra cosa que una seudointimidad, fácil de confundir con un acercamiento auténtico



Las antiojeras románticas


Para poder ver realmente quién es nuestro nuevo compañero, la relación tiene que avanzar con más lentitud. Para ver a las otras personas de una manera realista, que nos permita reconocer y aceptar tanto sus virtudes como sus defectos, hace falta tiempo. En un galanteo arrebatador, las corrientes emocionales son de una rapidez y una fuerza tales que desquician las percepciones de ambos miembros de la pareja, las cuales tienden a ignorar o negar cualquier cosa que interfiera con la imagen ideal del nuevo amor. Es como si los dos llevaran anteojeras. Nos concentramos exclusivamente en cómo nos hace sentir la otra persona, en vez de atender a quién es en realidad. Nuestro razonamiento es: si este hombre me hace sentir estupendamente, debe ser maravilloso.
Sin darse cuenta, muchas mujeres dividen el paisaje emocional de sus relaciones en primer plano y fondo. En el primer plano están todas las características maravillosas que encuentran en el hombre, y que son los rasgos sobre los cuales se concentran, exagerándolos e idealizándolos. Cualquier cosa que apunte a un problema la relegan al fondo, restándole toda importancia.

Las frases de que se vale la gente para describir este proceso en las primeras etapas de una relación romántica son muy significativas.

Yo era simplemente incapaz de ver sus defectos. Preferí no tener en cuenta sus problemas. Me limité a cerrar los ojos, en la esperanza de que todo anduviera bien.
Debo de haber estado ciega para no haberlo visto antes.

Es fácil no ver los indicios que apuntan en las relaciones, problemas e irresponsabilidades que integran el pasado de alguien cuando esa persona hace que te sientas maravillosamente bien. Las anteojeras cumplen la función de eliminar del campo visual cualquier información que pueda nublar o de alguna manera arruinar el cuadro romántico que tú quieres ver.desesperación y fusión

Desesperación por la fusión completa

Otro tema recurrente en las primeras etapas de una relación con un hombre ambivalente es el sentimiento de desesperación subyacente en ambos miembros de la pareja, cada uno de los cuales tiene una necesidad frenética de atrapar y mantener atada a la otra persona.

Alguien que observe desapasionadamente estas relaciones construidas sobre el arrebato, podría sorprenderse de las prisas que les entran a los enamorados. Es evidente que cuando dos personas se conocen, se enamoran, se van a vivir juntas y empiezan a hacer planes para la boda, todo en unas pocas semanas, lo que está pasando va más allá del hecho de que se importen y quieran estar juntas.

Lo que cada una de ellas experimenta en un caso así es una necesidad exacerbada, casi insoportable, de confundirse o fundirse con su pareja, tan pronto como sea posible. La sensación de ser una persona aparte pasa a ocupar en la relación un lugar secundario. Cada uno empieza a vivir los sentimientos del otro; los cambios anímicos se vuelven contagiosos. Es frecuente que dejen de lado el trabajo, a los amigos y otras actividades. Una cantidad enorme de energía se está canalizando hacia el amar y ser amado, a fin de obtener la aprobación del otro y procurar la recíproca fusión psicológica.

Esta necesidad de unificación instantánea parece la principal fuerza de propulsión de estas relaciones.


LA RACIONALIZACIÓN DEL COMPORTAMIENTO DE ÉL


Racionalizar es lo que hacemos cuando dejamos de lado la voz de la intuición que interfiere con una situación que de ordinario nos hace sentir bien. Es una manera de hacer aceptable lo inaceptable. Al buscar buenas razones para algo que de no ser por ellas nos haría sufrir, encontramos algún sentido en situaciones desconcertantes.Al racionalizar vemos y reconocemos lo que nos choca o desagrada, pero en vez de negar su existencia, le damos un nombre diferente

No hay nadie que sea invariablemente agradable; eso es algo que no debemos esperar ni de nosotros mismos ni de los demás. Y, naturalmente, hay ocasiones en que es necesario que nos mostremos comprensivos y aceptemos que alguien a quien amamos está en una situación de estrés o es especialmente sensible a ciertos problemas. Aquí no me estoy refiriendo al hombre básicamente bueno y respetuoso, pero que en alguna ocasión tiene un estallido; ese es el hombre que después asumirá la responsabilidad del episodio, y sentirá auténtico remordimiento por haber descargado sus frustraciones sobre algún ser querido.

El hombre ambivalente actúa de modo diferente: él no sentirá remordimiento alguno por su actitud. Además, su compañera se encontrará a sí misma, cada vez con mayor frecuencia, justificando y tratando de hallar explicación a sus continuos desplantes y rechazoa.

La racionalización es una reacción muy humana, que no indica necesariamente un problema grave. Pero empieza a serlo cuando, con regularidad, una se descubre disculpando un comportamiento inaceptable de su compañero. A medida que los desplantes de él se vuelvan más frecuentes, tú tendrás cada vez más necesidad de racionalizar para poder seguir soportando la situación.

El JUEGO DEL HOMBRE Y LA BESTIA

Si los ambivalentes se pasaran todo el tiempo huyendo, las racionalizaciones no le durarían mucho tiempo a ninguna mujer. Pero lo más probable es que, entre desplante y desplante, el hombre siga mostrándose tan encantador y fascinante como cuando lo viste por primera vez. Por desgracia, esos buenos momentos siguen alimentando tu errónea creencia de que los momentos malos son, sin que se sepa por qué, una pesadilla..., de que ése no es en realidad él. Cuando se comporta afectuosamente, refuerza tus esperanzas de que, en adelante, las cosas irán maravillosamente. Pero no hay manera de saber cómo reaccionar ante cada situación un hombre así, porque sus reacciones, con toda probabilidad, serán diferentes cada vez. Este tipo de comportamiento coincide a tal punto con el de El doctor Jekyll y míster Hyde, la novela clásica de Robert L. Stevenson sobre los aspectos luminosos y oscuros, positivos y negativos, de la naturaleza humana, que he optado por llamarlo el juego del hombre y la bestia.

No hay nada que confunda tanto ni deje tan perpleja a la gente como esta forma de conducta oscilante, que provoca una tensión enorme, porque una nunca sabe qué esperar. Es algo muy parecido al modelo de conducta de los adictos a los juegos de azar: algunas veces consiguen lo que quieren, pero la mayoría de las veces no. Su nivel de ansiedad alcanza alturas increíbles, pero la promesa de dar el golpe los mantiene colgados de la máquina tragaperras o pegados al tapete verde.


EL CULPARTE A TI MISMA


Esta etapa se basa en el razonamiento siguiente: Si él tiene la capacidad de ser tan encantador, entonces la causa de que las cosas vayan mal tiene que ser algo que yo hago. El ambivalente refuerza esta creencia recordándote que él sería siempre un encanto, si tú dejaras de hacer esto, o modificaras lo otro, o fueras un poquitín más así o menos as. Y esta es una manera de pensar muy peligrosa. Este nuevo intento de hallar algún sentido a la confusión en que se encuentran vuestras relaciones representa un salto gigantesco en la dirección errónea. De reconocer que el comportamiento de tu compañero tiene aspectos inquietantes has pasado ya al intento de justificarlos o de explicártelos, y ahora pasas a internalizar y aceptar tú la responsabilidad de la forma en que él actúa.
Lamentablemente, las señales del ambivalenteson siempre cambiantes. Lo que le agrada un día puede no agradarle al siguiente. No hay manera de saber qué puede ponerlo en ignición, y el empeño en encontrar cuál es la manera de agradarle puede llegar a ser el rasgo dominante de tu vida.


LAS ARMAS CON QUE ÉL SE ASEGURA EL AUTOCONTROL


Hacia el final de la luna de miel, las primeras veces que el ambivalente agravia la autoestima de su compañera, está haciendo tanteos de prueba. Si ese agravio inicial no tropieza con ninguna resistencia, ya sabe que lo que ella está haciendo, sin darse cuenta, es darle permiso para que persista en ese comportamiento.

No deis la mano si no queréis que os cojan el codo: he aquí lo que digo continuamente a las mujeres.

Al comienzo de la relación suelta muchos globos de prueba frecuentemente, sin darse cuenta de lo que hace procura concretar su definición de hasta dónde puede llegar. .
Es como si hubiéramos establecido al mismo tiempo muy desde el pricipio un acuerdo explícito: Tu parte la parte de la mujer es: Mi seguridad emocional depende de tu amor, y para conseguirlo estoy dispuesta a ser dócil y a renunciar a mis propios deseos y necesidades. La parte que le corresponde a él en ese acuerdo es: Mi seguridad emocional depende de que yo tenga el control absoluto.TE ESTA PROHIBIDO QUEJARTE


Una prueba más de tu amor consiste en renunciar al derecho de reaccionar ante lo que haga tu compañero. Si lloras o te alteras cuando él te desprecia se aleja, su respuesta es, por lo común, alejarse más. Siente que tu reacción es un ataque, y una prueba más de tus deficiencias.

Muchos recurren a este método de devolver la pelota y apartar de sí la culpa. Quizá te dirán que eres demasiado sensible, que tus reacciones son excesivas, que te muestras incapaz de aceptar una crítica o, simplemente, que estás loca. Pero están dando vuelta a la situación para no tener que aceptar ellos ninguna responsabilidad por la forma en que hacen sentir a su compañera. Por más desagradable que pueda ser aceptarlo, el hecho es que le preocupa más apartar de sí la culpa que reconocer el dolor que está causando a su compañera. . Cualquier crítica o cuestionamiento de él que puedas intentar te será devuelto inmediatamente, como un bumerang que se constituye en una prueba más de tu inadecuación. Este proceso de desplazar sobre ti la culpa se inicia muy al comienzo de la relación y ya no se interrumpe.

Recuérdalo: en la relación con un hombre ambivalente ambos miembros de la pareja culpan a la mujer de todo lo que va mal.

EL POR QUE DE LA ACTITUD DEL HOMBRE AMBIVALENTE

El comportamiento de este hombre es insensible, abusivo, inaceptable y cruel. Una vez comenzamos a examinar las fuerzas que le mueven a comportarse cmo lo hacen, nos encontramos con que gran parte de su comportamiento abusivo es una manera de encubrir la tremenda ansiedad que despiertan en él las mujeres. Es un hombre atrapado en el conflicto entre su necesidad del amor de una mujer y el profundo temor que ella le inspira.

Este hombre necesita, como necesitamos todos, sentir que le importa emocionalmente a alguien y sentirse amado y seguro, pero al hombre ambivalente estos anhelos le asustan muchísimo.
Su necesidad normal de estar con una mujer se mezcla con el miedo de que ella pueda aniquilarlo emocionalmente. Sustenta la oculta creencia de que si ama a una mujer, ella tendrá el poder de hacerle daño, de despojarlo, de devorarlo y abandonarlo. Una vez que él mismo la ha investido de tan tremendos y míticos poderes, la mujer se convierte para él en una figura aterradora.


En un esfuerzo por atenuar sus temores comienza por lo común inconscientemente a restar poder a la mujer que comparte su vida. Todas estas emociones, tan intensas como conflictivas, hacen de la compañera, no sólo un objeto de amor y de pasión, sino también el foco principal de su rabia, su pánico y sus miedos.


LA DEPENDENCIA Y EL MIEDO AL ABANDONO


Todos los hombres que hemos descrito llegan a la condición adulta con sentimientos muy ambivalentes en lo que se refiere a las mujeres.

Para ellos es terrible el miedo a depender de una mujer, pero igualmente aterrorizador es el hecho de estar solo, el de no saber arreglárselas y el de verse abrumado por una sensación de necesidad insaciable. Biológicamente, este hombre es un adulto, pero en lo psicológico sigue siendo un niño asustado.

Todos los comportamientos para mantener controlada a su compañera se originan en su profundo miedo al abandono, un miedo del que tiene que defenderse a cualquier precio. En su esfuerzo por aplacar su angustia, el hombre procura alcanzar el control de su pareja destruyendo toda confianza que ella pueda tener en sí misma, de manera que nunca pueda ser capaz de dejarlo, y él se sienta seguro.

La mujer que en una relación así se considera impotente no está viendo las cosas como son. De hecho, ella tiene más poder que su compañero, porque él depende de ella muchísimo más que ella de él. Simplemente, no se da cuenta. Las carencias de él, sus miedos al abandono, su necesidad de mantener un control total, su intensa posesividad y la visión deformada que tiene de la realidad hacen de él un tigre de papel. Por más poderoso que parezca, él se siente poderoso únicamente cuando subyuga y controla a la mujer. Estas defensas le dan un sentimiento de seguridad, pero también lo mantienen firmemente encerrado en una forma de comportamiento muy rígida. En contraste, una vez que aprende a evaluar con precisión dónde reside su verdadera fuerza, la mujer está mucho mejor situada que su compañero para cambiar de comportamiento y, por ende, de vida.

 

Lo subo

por: aika41

creo que aqui hay respueta para muchas foreras

 

¿es un libro?

por: me1siento1sola

me podeis decir el título... me gustaría comprarlo o descargarlo por internet, gracias

 

Como alejarse de ellos?

por: bailarina661

como alejarse de este tipo de hombres?
como olvidarles?

porque siempre son encantadores y te abruman con sus neuras...

 

Me encanta el articulo

por: bailarina661

es buenisima la definición.

por favor os pongo los rasgos del chico que yo he conocido, para que me ayudeis a decir si entra en este estereotipo... gracias.

tambien tengo que deciros que hace 3 meses que nos conocemos, y que los dos estamos en pareja, asi que la situacion es mas complicada, pero yo creo que no ecusa su comportamiento y sus silencios, para hablarme y enfrentarse a la situacion.

- es encantador, caballeroso y adulador.
-otras veces es reservado y distante.

un dia te trata como si fueras la mujer de sus sueños, eso si, nunca habla directamente de la situacion, siempre te dice las cosas con indirectas.

otro dia apenas te habla, se le ve incomodo y nervioso en tu presencia.

un dia te busca las manos, te pide besos,busca cualquier ecusa para estar intimamente mas cerca.

otro dia te evita, incluso esquiva tus atenciones cariñosas hacia él.

es desconfiado, te pregunta mil veces lo mismo, como si le estuvieras ocultando algo.

nunca habla directamente de la relacion siempre mediante indirectas.

es mas bien timido a nivel sexual, como si tuviera miedo a entregarse.

si le reprochas algo que te incomoda de el se hace el ofendido.

sus silencios te vuelven loca.

prefiere dejarse querer que entregarse él.

cuando estas distante con él se hace el ofendido.

y prefiere desaparecer de la relacion antes que enfrentarse a ella.

yo me pregunto, soy ellos conscientes de sus propios miedos, o creen que la culpa es nuestra...

son capaces de enamorarse...
o sienten panico de sentirse asi.

respondedme porfa...
aunque creo que este tipo de hombres no merecen la pena

 

Un hombre no ambivalente

por: encantoo44

Cualidades que denotan que no se trata de un hombre ambivalente

Invierte tiempo y energía en la relación.

Llama cuando dice que lo hará.

No intenta explotarnos ni utilizarnos de modo alguno.

Es considerado con nuestros sentimientos.

Es compasivo y atento.

Es capaz de escuchar cuando hablamos. Nos presta atención.

No nos hace sentir como si estuviéramos volviéndonos locas.

Un hombre que no es ambivalente nos hace sentirnos más seguras en una relación, y esto hace que no tengamos la necesidad urgente de llamarlo a cada segundo.

 

Clavadito

yo por desgracia he conocido a uno clavado.
nuestra situacion es dificil, porque los dos estamos en pareja, hace 3 meses y pico que nos conocimos, y saltó entre nosotros la chispa, se que tiene sentimientos hacia mi, pero es un mar de dudas, un dia te envia mil señales y te queda claro que siente algo, otro dia te esquiva y se reprime, y asi durante 3 meses, la verdad, es estresante, yo estoy pillada por él, pero no aguanto su actitud, de hoy todo, mañana poco, y pasado ya veremos...

yo he decidido alejarme un tiempo, aunque tengo que volver a verle, espero que esté mas decidido para una cosa u otra, pero yo no quiero hacerme mas polvo con él.

aunq la relacion sea complicada no es ecusa para que no me diga claramente lo que siente y lo que esta dispuesto a dar...

asi que o se aclara o adios muy buenas...

está claro que es un problema suyo no mio....

 

Yo estoy con uno

Dios, yo tengo uno de esos y de verdad es para volverte loca no majareta del todo¡¡¡¡¡

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