la obsesión de arrancarse el pelo tricotilomanía
La Obsesión de Arrancarse el Pelo
Conoce este trastorno denominado Tricotilomanía
Su mano se erguía hasta llegar a su cabeza. Ahí, perdidas en la inmensidad de esa selva capilar, urgaba uno a uno, hasta que decidía cuál sería el cabello que sacaría. El proceso tomaba su tiempo, antes de arrancarlos los tocaba varias veces como queriendo convencerse de que era ése y no otro el que no debía estar en aquel lugar. Cuando lo tenía entre sus dedos, lo arrancaba y lo tiraba al suelo, uno a uno, hasta que al cabo de un rato de este extraño ritual, Esteban notaba que la cantidad de pelos que yacía ahora en el suelo, era tan importante como el vacío que dejaban éstos en su cabeza.
No recuerda cuándo comenzó a comportarse de ese modo. Pero, fue en la universidad cuando notó que esta extraña manera de tranquilizarse, que le brindaba un placer indescriptible, hizo crisis. Mi afán por arrancarme los pelos llegó a tanto que un día me di cuenta de que me había hecho un pelón justo en el centro de la cabeza. En realidad, me asusté, confiesa.
El miedo que envolvió a Esteban (40) en ese momento era lógico, porque más allá de recurrir a esta práctica para tranquilizarse o para relajarme más cuando veía televisión, lo cierto, es que este placer tuvo un costo que iba más allá de la gratificación personal: provocó un deterioro en su apariencia física. Y aunque la carencia de cabello no era notoria, este joven, entonces estudiante de arquitectura, entendió que su tic como lo llamaba él- escapaba a los parámetros normales.
Siempre he sido exagerado y debo reconocer que desde que vi ese pelón, que tampoco era de dimensiones, me asusté, no podía ser yo el que se hiciera eso. Me dio pánico, quizás sólo del susto dejé de hacerlo, la verdad es que no lo recuerdo bien, comenta.
Claro, que sin consecuencias de proporciones, Esteban señala que muchas veces se ha topado sacándose pelos de la cabeza. Nunca es demasiado, me detengo, pero si soy sincero debo reconocer que todavía lo hago.
Una Enfermedad de Corte Psiquiátrico El anterior no es el caso más extremo se conozca de Tricotilomanía, una enfermedad que consiste en el arrancamiento crónico y repetitivo del pelo, una acción que si se prolonga en el tiempo y se efectúa de manera recurrente puede provocar la pérdida definitiva del cabello.
De causa aún desconocida, se sabe que este trastorno del impulso que afecta a cerca del 3% de la población está directamente asociado al estrés. Quizás sea ésta una de las razones por las cuales se desarrollaría con mayor facilidad en personalidades obsesivas. Las personas más proclives a desarrollar este tipo de trastorno son personas muy rígidas, autoexigentes, meticulosas y muy culposas, señala el psiquiatra Infanto Juvenil Juan Carlos Martínez.
Si bien, las personas recurren generalmente al cuero cabelludo, el profesional indica que no es el único, pues también va rotando. Es así como en menor porcentaje afecta las cejas, las pestañas y en menor porcentaje el vello púbico y las axilas.
Tampoco es una enfermedad que se detenga o anule con el tiempo, porque tal como lo indica el académico pueden pasar años en los que el paciente está sin síntomas, generalmente disminuye en verano, en vacaciones o periodos de menos estrés y aumenta en momentos más estresantes, pero la enfermedad no desaparece. Quizás por eso, se explique que después de tantos años de haber vivido la peor crisis de tricotilomanía, Esteban confiese que en ocasiones aún reaparece su obsesión por sacarse el pelo. Porque si bien esta enfermedad tiende a aparecer en la infancia alrededor de los 13 años, el trastorno se mantiene hasta la edad adulta.
No Sólo Me Saco el Pelo, También Me lo Como Sin embargo, en muchos de los casos el placer no sólo se detiene en el arrancamiento del cabello. Pues de acuerdo a cifras médicas, cerca del 10% de quienes se arrancan el pelo, hacen una tricotilofagia, es decir, se comen el pelo que se arrancan. Un dato para tomar en serio, pues cerca del 40% de ellos forman un verdadero tumor de pelo en el estómago debido a esta ingesta.
De estos cuadros que dan síntomas, el más grave es el denominado Síndrome de Rapunzel, que tiene ese nombre porque es tanta la cantidad de pelo que éste toma la forma exacta del estómago y el duodeno. Se asocia a una obstrucción gástrica e intestinal y se manifiesta clínicamente por vómitos porque no soporta nada, enfatiza Martínez.
Pero antes de llegar a estos casos, el médico recomienda poner atención a ciertos síntomas que se dan, sobre todo, en la infancia. por ejemplo, yo puedo estar estudiando y me toco el pelo y ahí surge una inquietud interna con incapacidad para controlar la conducta de arrancamiento de pelo. Si el paciente trata de aguantarse, empieza a crecer una sensación de tensión, de nerviosismo interno que se hace intolerable. Ellos dicen que es como tratar de controlar un estornudo, no logran hacerlo hasta que se sacan el pelo y ahí cede esa sensación de inquietud que es para ellos muy agobiante.
Sobre el tratamiento, Martínez confiesa que es tremendamente difícil, porque se usan antidepresivos, pero las dosis que se necesitan para controlar estos son mucho más altas que las que se usan incluso para una depresión. No obstante, confiesa que existen algunos casos en los que dan muy buenos resultados. El panorama mejora notablemente si a los fármacos se suma una terapia en donde el paciente aprende a controlar sus impulsos y a educarse en el control.
Por Carmen Luz Rivera.
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