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Mi hermana mayor

 

Bueno antes que nada lo que les voy a contar, para mi, es una manera en la cual yo puedo aminorar todo el morbo que llevo dentro de mi, es una historia que me imagino debe de ser muy común entre todos nosotros, sobretodo cuando llegamos a la etapa de la adolescencia y/o juventud ya que nuestras hormonas se encuentran a mil.

Sucede que en mi casa somos cuatro hermanos, las 2 mayores son las mujeres y los otros 2 hombres (mi hermano y yo). Yo soy el ultimo de los cuatro. En mi casa somos una familia como cualquiera, se puede considerar dentro de lo normal, sobretodo la relación que tenemos entre hermanos es muy buena. La mayor tiene 35, seguida de la segunda que tiene 25, mi hermano con 20 y yo con 18 años.

Desde muy pequeño conocí lo que era la sexualidad, mi hermano me enseño a masturbame desde los 5 años, recuerdo esas primeras "pajas" en las que me retorcía de placer en el mueble cuando me encontraba a solas.

Mi hermana mayor siempre fue muy apegada a mi, era como una madre para mí, siempre la acompañaba a todo lugar a donde iba, incluso la acompañaba cuando salía con su novio y a pasear con sus amigos de la escuela, recuerdo que mi cuñado siempre me compraba un montón de dulces, un montón de juguetes, obviamente para que no le cuente nada a mis padres; con la segunda la relación no era tan frecuente que digamos, pero si nos llevabamos muy bien. Pasado el tiempo, obviamente mi hermana mayor se casó y se fue a vivir a muchos kilómetros de mi casa, por lo que quedabamos sólo los 3 hermanos.

En cuanto a mi hermano puedo decirles que no le gusta el estudio, siempre fue malo en el colegio, llegó a jalar muchos cursos y no terminó la básica. Por lo cual, actualmente se dedica a trabajar arduamente, día tras día, y ya nunca para en la casa, sólo lo veo dos horas al dia, cuando yo llego de estudiar; mi hermano se baña, cena, descansa una hora y se va a dormir.

Se podría decir que prácticamente sólo vivimos tres personas en casa: mi mamá, mi segunda hermana y yo (a mi papá no lo menciono, pues el murió hace ya mucho tiempo). Por lo que podrán deducir, al no estar mis dos otros hermanos en casa, la relación de confraternidad con mi segunda hermana se llegó a fortalecer de gran sobremanera, pues era la única ayuda que tenía en casa, ella me servía para contarle todo lo que me pasaba, me ayudaba en mis tareas, empeze a acompañarla cuando se iba con sus amigas, etc. Mi segunda hermana se había convertido en mi nuevo ángel de la guarda al ya no encontrarse mi hermana mayor.

Hasta este momento, sólo me he dedicado a describir cómo era mi familia y una que otra cosa. Ahora si les voy a contar lo que me llegó a pasar y aún me sigue pasando... alisten su papel higiénico para que se limpien los jugos que empezarán a brotar de lo más recondito de sus sexos... xD!

Sucede que cuando ya cumplía los doce años, en un día como cualquiera, me levanté temprano pero me quedé tumbado en la cama un buen tiempo, cuando de pronto,empezé a notar que desde la ventana que unía el cuarto de mi hermana con el mio se podía ver un rayito de luz que salía de un huequito, me lograr dar cuenta ya que la puerta de mi cuarto estaba cerrado, todo era oscuro, pues la ventana que unía el cuarto de mi hermana y el mío estaba cerrado. Nunca me había percatado de eso, la verdad que ni interes le había tomado desde que lo vi, no me interesaba en lo más mínimo. Pero como todo adolescente, la curiosidad "mata al gato" como dice el refrán...

Sucede que al día siguiente, yo me encontraba cerca a la puerta del cuarto de mi hermana, buscando mi calculadora para hacer mi tarea, ya que había una pequeña tabla colgada al costado de la puerta del cuarto, donde siempre dejaba todas mis cosas. En medio de esa búsqueda se apareció mi hermana, recién salidita de la ducha, con un faldón que lo utilizaba para taparse su cuerpo, obviamente, al taparse con este faldón más se parecía a un vestido corto que solo tapa desde los hombros hasta las rodillas, ella se encontraba con una toalla amarrada y sus pelos mojados, me saludó dándome los buenos días, yo le respondí el saludo; pero en ese preciso instante, al mirarla, no sé de donde, pero dentro de mí empezó una sensación extraña, empezé a mirar a mi hermana de pies a cabeza con ese vestidito tan cortito y provocó en mi mente, pensamientos de lujuria hacia ella. Desde aquel instante no podía sacarla de mi cabeza, todo ese ... día recordaba a mi hermana, pero no como es: mi hermana; sino como un objeto sexual; en mi mente decía: ¡Qué rica se ve con ese vestido por la putamadre y recién me doy cuenta!.

Tanto había sido el morbo desde esa vez, que me empezé a obsesionar con mi hermana. Cada vez que ella terminaba de cambiarse la ropa y se iba a estudiar, yo rapidámente me escabullía y me dirigía hacia su cuarto para poder oler sus sostenes y su ropa interior. Y obviamente, me tiraba unas pajas inolvidables, colocando su sosten entre mis ojos y rozando mi pene con su calzón, sobretodo en la parte que hace contacto con su vajina.

Esta obsesión iba aumentado cada vez más, ya no me contentaba con sólo pajearme con sus ropas interiores, quería más.

Un día que salía de la ducha, sucede que mi hermana había salido solamente con un polo pegadito que le hacían notar claramente las tetas y tapándose abajo con una toalla. Yo me encontraba andando por allí, cuando de pronto a mi hermana no sé qué le paso y se le cayó la toalla que le tapaba abajo, cuando yo volteo y miró, tuve al frente mio un tremendo culazo, todo redondito blanquito y decía dentro de mí: ¡A la mierda, qué culo para más rico!. Obviamente, al sucederle este imprevisto, mi hermana se sonrojó y me dijo:
- Oye que miras malcriado, soy tu hermana. A lo que yo respondí:
- Yo no tengo la culpa que se te haya caído la toalla. Ella se sonrojó y se metió a su cuarto. Le había visto toditito, noté que tenía su vagina recien depiladita, parecía de una bebe y su culito todo rosadito, recien salidito de la ducha. ¡Qué rico!.

Desde ese momento, descubrí que mi hermana no solía usar ropa interior despues de salir de la ducha, por lo que deducí que debería ponérselo en su cuarto. En ese instante recordé lo del huequito que había en la ventana, como se los conté antes, y mi mente dijo: ¡Anda encierráte en tu cuarto y anda miras, qué esperas huevón!. Me dirigí rapidamente a mi cuarto, cerré la puerta, y traté de hacer el menor silencio posible. Cuando me acerqué a mirar por el huequecillo (por suerte la ventana que unía nuestros cuartos estaba totalmente cerrada), vi un panorama espectacular, estaba mi hermana completamente desnuda, rociándose una loción sobre todo su cuerpo, mis ojos rápidamente se dirigieron hacia sus senos y hacia sus partes íntimas, pero ¡qué rico por la mierda!. Mi hermana era de tez blanca, tiene ojos negros, de gran estatura (1.76 m), tiene un hermoso cuerpo con unas medidas impactantes (a comparación de mi otra hermana que era chatita y gordita),la segunda, es decir, tiene unos senos grandes y voluptuosos, una cadera presentable y un culito redondito y sabroso. Obviamente antes de todo este morbo, no sentía ni lo más minimo de atracción por mi hermana, pero desde aquella vez que vi a mi hermana salidita de la ducha, todo cambió.

Ahora tenía en mi casa a quien espiar, me había vuelto un ... obsesionado voyeurista. Empezé a ingeniármelas para espiarla mientras se duchaba, se cambiaba de ropa, mientras iba al baño. Todo era un morbo especial para mí. Asi fueron pasando los días y meses...

Sucede que mi mamá se fue de viaje a visitar a mi hermana mayor, por lo que envió a mi tía para que viniera a atendernos a mi hermana y yo, pues hay que decir que los dos eramos un cero a la izquierda en la cocina y en labores de la casa. Por lo cual, mi tía se fue a dormir al cuarto de invitados y yo y mi hermana a su cuarto cada uno respectivamente.

Un día lunes, me levanté muy temprano para ir a la escuela, como eso de las 6:15 am, cuando abrí los ojos en medio de toda esa oscuridad de mi cuarto ya que la puerta estaba cerrada, noté que salía una lucecita del hueco de la ventanita que unía el cuarto de mi hermana y el mio. Yo me pregunté ¿qué carajo hace prendida la luz del cuarto de mi hermana, si ella se levanta a las 8 todavía?, quizás debe de estar estudiando porque debe tener un examen. Me acerqué a mirar al huequito y ¡Carajo!, no podía creer lo que estaba viendo, mi hermana estaba sentada en su cama, su pantalón se encontraba bajado hasta las rodillas, me pareció extraño, me detení a seguir mirando y ella seguía y seguía, mi hermana empezo a hacer gemidos silenciosos (o sea que abría la boca, como gritando, pero no hacia bulla), movía la cabeza en círculos como loca y noté que tenía sus manos entre sus partes íntimas. No podía ver claramente, ya que ella estaba de espalda, pero como ya sabía eso de la masturbación en los adolescentes y jóvenes lo entendí todo. ¡¡Mi hermana se estaba corriendo un señor pajazo en su cuarto!!... Se retorcía y retorcía sentada sobre la cama; yo me quedé completamente excitado al ver todo esto. Era la primera vez que veía de tan cerca a una mujer masturbarse. Dentro de mi pantalón empecé a sentir mojado, por lo cual, amparado en mi soledad de mi cuarto y de aquel huequecito que me daba un panorama espectacular, saqué mi verga y empezé a corrérmela viendo a mi hermana, se puede decir que ambos nos estábamos pajeando al mismo tiempo. Ella al termina de masturbarse sacó los dedos de su vagina y noté que estaba llena de un líquido pegajoso, rápidamente ella se lo metió todito a la boca y se lo tragó. Qué rico se sentia mi pajeada, con todo ese liquido más el agitar de mis manos, esa vez me corrí una paja inolvidable que la recuerdo hasta hoy. Ya había cumplido los 13 años por aquellos tiempos.

Al pasar los años, nunca podía dejar el vicio de espiar a mi hermana, leía en el internet que el incesto era muy juzgado en la sociedad, de que era malo y cosas por el estilo; pero a la vez buscaba relatos eróticos para leer y me encantaban.

Ya cumplido los 16 años, estando en el último año de la básica, un día de esos, mi hermana estaba muy amarga conmigo porque le había perdido un libro, no me dirigía ni la palabra, estaba remolesta, pero la verdad yo ni importancia le tomaba. Mi madre había decidido irse nuevamente a visitar a mi hermana mayor pero estaba vez decidió quedarse unos dos meses; ya para esta vez, nos dejo solos a los dos (no envió a la tía); recogiamos la comida en una pensión y las tareas de la casa nos la compartíamos con mi hermana. Como les contaba mi hermana estaba molesta conmigo y yo no sabía que hacer. Por lo que se me vino a la mente un sentimiento de venganza e hize lo siguiente:

Estaba mi hermana en la casa, sin quererme hablar por supuesto, por lo que yo le dije:
- Si ya no me quieres hablar, le diré a mi mamá lo que paras haciendo en tu cuarto.
A lo que rapidamente mi hermana replicó:
- ¿De qué hablas,oye, estas loco, que cosas hago yo a ver?
Yo le respondí:
- Si sigues amarga conmigo, le dire a mamá que te encierras en tu cuarto y te paras metiendo unas pajas "bravazas" en tu cuarto, así que quita esa amargura por sólo un ... libro.
Mi hermana se sonrojó, se quería morir, se desesperó y me dijo:
- Ya ya, está bien hermanito lindo precioso, hago lo que tu digas y todo lo que quieras, pero no le digas nada a mamá que me mata.

Obviamente este temor de parte de mi hermana era porque mi madre era una persona de muy mal carácter y como se podría decir chapada a la antigua, a nosotros nos creía unos santos y siempre decía que nosotros "debemos servir de ejemplos a los vecinos y las demás personas".

En ese momento descubrí que era mi gran oportunidad, en mi mente se cruzaron miles de pensamientos, rápidamente le respondí:
- Pues desde ahora, deberás hacer todo lo que te diga, por más que no quieras deberás hacerlo, sino le cuento todo a mamá y ya sabes lo que te va a pasar. Mi hermana, atormentada completamente por todo esto, me dijo:
- Está bien hermanito, haré todo lo que tu quieras, lo que sea, sólo dime y lo haré.

Por ese instante, al escuchar esa respuesta, no decidí hacer nada, esperé que pase unos cuantos días para poder llevar a cabo todo lo que tenía planeado hacer con ella.

Pasaron algo de dos meses. Yo seguía espiándola en la ducha, en su cuarto cuando se cambiaba, ahora ella ya no se masturbaba en su cuarto, ¡Ahora lo hacía en la ducha!, obviamente ella no sabía que la veía, pero qué rico me tiraba unos pajazos viéndola a ella....

Un día me dejaron en el colegio un trabajo acerca de Economía, en mi casa solamente había una computadora, y como mi hermana no estaba, pues deducí que no había que pedirle permiso a nadie para poder usarla; la prendí, y de pronto cuando le hice doble click a Internet Explorer me salió un cuadrito que decía "Restaurar Sesión", acepté eso y ¡boom!... se abrieron como diez paginas porno con puros videos!!!; en ese momento recordé que la noche anterior, había entrado de sorpresa al cuarto de mi hermana para preguntarle si había llamado mamá, ella estaba en su pc y cuando me vió, rápidamente aplasto el botón de OFF de su pc, y me dijo:
- No, mamá no ha llamado.
Noté en ella una cierta voz de timidez, yo no le encontraba motivo y tampoco le tomé importancia. Ahora como les contaba,recordé esto y descubrí que mi hermana era una ... TOTAL, aparté de que se masturbaba, también veía porno la condenada... Ahora tenía otro motivo más para aprovecharlo.

En un fin de semana, había salido a pasear con unos amigos, habíamos ido a bailar a una discoteca y había conocido a una chica con la que estaba a punto de tener sexo, pero vienieron sus amigas y se llevaron porque ya estaba medio mareada. Me había quedado re-caliente, ya tenía todo listo, y me dejó con unas ganas enormes.

Llegué a mi casa y lo primero que me vino a la mente fue mi hermana, entré sigilosamente por el pasadizo, abrí despacito su cuarto y mi hermana estaba allí, echadita sobre su cama, con un vestidito corto. En el estado que me encontraba, ya no aguantaba más, mis manos empezaron a alzar la única frazada con la que se tapaba, veía su calzoncito rojito, ella - como tiene sueño pezado- ni cuenta se dio. Pero en el grado de excitación que estaba, no aguantaba, prendí la luz y empezé a manosearla más. De tanta fuerza y tanta excitación, mi hermana se levantó de un brinco de la cama. Casi se muere del susto y me dijo:
- Oye, pero qué diablos estás haciendo, ¿me has estado manoseando?
Yo le respondí y le conté lo que me había pasado:
- Sí hermanita, es que una chica me dejo muy cachondo y al entrar a tu cuarto y verte con ese vestidito me dio unas ganas de poder reducir toda esta calentura que llevo dentro - mi verga se encontraba a mil, estaba grandaza. Mi hermana se rió y dijo: ¡Ay hombres, hombres!, pues se nota, sino mira ese bulto que llevas en el pantalón.

Yo tomé eso como una burla y le dije:
-¿Acaso te estás burlando de mí?
Mi hermana respondió:
- No nada que ver, olvídalo

En ese instante yo le dije:
- Recuerdas que tú prometiste que ibas a hacer todo lo que yo te pida a cambio que no le diga nada a mamá.
Ella se aterrorizó y me respondió:
- Si hermanito, pero a estas horas, que ya son las 2 am, ¿qué me vas a pedir?

Yo me tiré a la cama, y le dije:
-Quédate quieta, sin moverte, sino ya sabes.

Mi hermana se puso rojita, le empezé a besar el cuello, la empezé a acariciar. Ella dijo: ¡Oye, qué te pasa!¡No quiero!. Yo me hice que sacar mi celular y le dije entonces que iba a llamar a mamá, mi hermana sólo acepto lo que estaba haciendo y dijo ¡Ay no, contigo no!. Yo seguía y seguía besándola y acariciándola, en ese momento le dije:
- Hoy día entre a tu ordenador y descubrí que también te gusta ver porno ¿no?. Mi hermana casi se cae de la cama del susto. Yo le amenacé que se lo iba a contar todo a mamá, toditito.
Entonces, empezé a besarle los labios, mi hermana solamente aceptaba todo lo que hacía, pero de pronto, todo esa resistencia que ella ponía fue desapareciendo, de pronto, todo se invirtió, ella me empezó a besar, mi empezó a sobarme por mi pecho, y me dijo:
-Ay hermanito, tu sí que sabes besar muy bien. Sabes te voy a contar algo; a pesar que no nos hablamos mucho, desde que llegaste a la adolescencia me pareces un chico muy simpático, a veces cuando te veo con una chica me da unos celos, y como tu ya sabes que me masturbo pues te diré que a veces también me he pajeado pensando en ti.

Yo al escuchar eso, me volví totalmente libre, empezé por quitarme el polo, mi desamarré la correa, me bajé el pantalón. Mi hermana tambíen se quitó su pijamita corta- como no usaba sostén para dormir, se quedó solamente en calzón.

De pronto, y sin pensarlo, ella tomó la iniciativa, ella estaba en la cama, yo parado cerca a esto, ella me acercó y con su mano, me bajó el calzoncillo y saco mi verga, la empezó a acariciar y con sus labios lentamente lo empezó a chupar... Yo sentía como electricidad dentro de mí, ni siquiera cuando follaba con mi enamorada me sentía así; mi hermana se estaba comiendo a lamidos toda mi verga, incluso se atragantaba en la garganta. Yo la tomé y le dije:
- Ahora me toca a mí. La tiré hacia atras, me arrodillé, le quité el calzoncito y con mi dedo, empezé a acariciar su chochito, estaba todo depiladito, blanquito, con mi lengua se lo empezé a chupar por un buen rato, noté como mi hermana perdía el control, se retorcía en la cama, se acariciaba las tetas, y gritaba de placer. Los dos estabamos muy excitados. En medio del sexo, ella dijo:
- Pero qué bien lo haces hermanito, y qué rica y qué grande esta tu ... Si sabía que cachabas tan bien, no hubiese perdido tiempo y tu hubieses sido mi amante desde hace mucho tiempo. Yo al escuchar esto le sonrié y le respondí casi igual.

La pusé en posición de perrito, y dirigí mi verga hacia su hueco vaginal - no me costó mucho trabajo, ya que se notaba claramente que mi hermana estaba abiertaza hace mucho tiempo- no lo podía creer, me estaba follando a mi hermana. Arremetí con fuerza, como si estubiese montado un caballo, mi hermana seguía el ritmo y también se movía. Estaba teniendo sexo como nunca. Estuvimos así un buen rato, dale que dale.

Ahora cambiamos de pose, y ella se levantó y me tiró a la cama, me dijo:
- Ahora me toca a mí, ser la protagonista.
Se acostó sobre mí, y con su propia mano tomó mi verga y se la metió. Empezó a cabalgar como loca, grite y grite ¡Ay!¡Ay!¡Qué rico hermanito!¡Qué rica ... tienes!¡Sigue, sigue!

Tuvimos sexo algo de 25 minutos- fueron los 25 minutos de mi vida hasta ese entonces- Nos levantamos y le propuse a mi hermana:
- Ahora te toca por el culito, por el ano, quiero cogerte por atras.
Mi hermana toda asustada me dijo:
- No por el ano, no, por ahí nunca lo he hecho, he escuchado que duele, y por eso no lo hago.
Yo le dije:
- Nada que ver, si es que no te gusta paramos y ya no lo hacemos.
Mi hermana, dudosa, aceptó la propuesta. Entonces, la hice que se ponga en la cama en posición de perrito, empezé dandole manotazos en las nalgas, a lo que a cada nalgada, ella se retorcía y gritaba de placer, agarré con mi mano mi verga y empezé a rosar su ano. Realmente se notaba que era virgen, porque estaba cerradazo su hueco. Empezé poco a poco a metérselo, mi hermana a veces bajaba su culito y me decía: ¡Espera!; se ponía nuevamente en posición y me decía: ¡Sigue!. Seguía yo metiéndoselo poco a poco, hasta que después de un arduo trabajo, entro toda mi verga completamente, tuvé que mojarselo todito para facilitar la penetración. Cuando ya sentí el camino libre empezé a arremeter con fuerza; mi hermana me dijo:
-¡Ay!¡Ay!¡Pero qué rico se siente por el culo!. Yo le dije:
- Y tu que no querías. Y le di un manotazo en las nalgadas.
-¡Sigue, Sigue hermanito!
Yo arremetía con más fuerza, cuando de pronto sentí que ya me venía. Cuando saqué mi verga, el ano de mi hermana estaba totalmente abiero, a comparación del inicio, era un señor huecazo.
Como ya me iba a venir, empezé a corrermela con mis manos, puse la cara de mi hermana frente a mi verga. Ella esperaba con ansias a que me vaciara. De pronto, cuando eyacule, salió una gran cantidad de semen, disparaba hacia la cara de mi hermana. Al terminar, ella tenía toda la cara blanca, se limpió con su mano y empezó a tragárselo todito. Mi hermana me dijo:
-Está rico tu semen, tiene buen sabor. Yo me reí, terminamos todo, y nos tiramos a la cama, con ese olor a sexo, con nuestros cuerpos agotados de tanto placer.
Mi hermana dijo:
- ¡Qué rico cachas hermanito, ojalá no sea la última vez!. Yo le dije que esa era sólo la primera vez y que la última no se sabe. Al día siguiente ella compró su pastilla para evitar cualquier embarazo, ya que lo habíamos hecho sin protección, a lo natural -qué es más rico, claro-

Desde esa primera experencia ya han pasado 2 años y el número de veces que me he acostado con mi hermana ya ni contar, porque lo hacemos casi a diario, todas las noches.



Es lo mejor que me puede pasar, es la experencia más rica, más morbosa que puede existir. Es mi hermana, mi ... y mi cachera. ¿Qué más se puede pedir?

Ojala les haya gustado mi relato. Adiós.


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Rico

me gusto mucho
como le haces con una vigen osea eplicame esq no se como hacer con una virgen

 

Uffff que ricura

hasta me mojé con tu relato

 

Un relato un tanto largo pero me ha excitado muchisimo

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