Relacion atipica
Me gustaría contar mi propia historia; yo era un niñato extrovertido y tímido, con poco mas de 14 años cuando conocí a mi esposa, ella era profesora suplente de matemáticas del instituto donde yo estudiaba bachillerato, como todos los alumnos de mi curso me enamore de ella, era una joven de 21 años, muy hermosa y extraordinariamente sexy, aun no lo sé porque ella se encapricho de mi y como consecuencia de ello llevamos ya casi 34 años casados.
No han sido fáciles estos años, la oposición de ambas familias y desarrollo de nuestra actividad profesional han sido hándicap muy difíciles de superar, como consecuencia de esta relación ella fue expulsada de instituto y yo también, su familia la mando a Inglaterra a estudiar durante dos años, mientras yo me puse a trabajar como aprendiz metalúrgico.
Dos años más tarde ella regreso de Inglaterra y no dudo en buscarme, cuando nos reencontramos, nos prometimos que nada ni nadie volvería a separarnos, las dificultades puestas por las dos familias fueron enormes pero no consiguieron separarnos.
Después de casi 5 años de relación, nos casarnos, ella tenía 27 años y yo no había cumplido los 22 años, por esas fechas ella era profesora de PNN en la universidad y yo obrero metalúrgico, dos mundos bien distintos y contrapuestos, a pesar de ello nuestro matrimonio era perfecto, nuestra relación amorosa y sexual era impecable, producto de ello tuvimos dos pequeñas en muy poco tiempo, todo era maravilloso hasta el fatídico día 27 de septiembre de 1979.
En esa fecha tuve un grave accidente de tráfico, con gravísimas secuelas físicas, tuve suerte de no morir ahogado al caer al el rio Valira, aunque durante mucho tiempo tuve dudas de si había sido una suerte o una desgracia no haber muerto ahogado en el rio.
Como consecuencias de accidente me quedaron secuelas muy graves, una columna destrozada e importantes daños celébrales, así como otras secuelas menores, durante los siguientes siete años mi matrimonio fue un infierno, yo era un animal herido incapaz de expresarme, mi lenguaje era difícil de entender y mi capacidad de raciocinio era nula, además mi pasado había desaparecido, yo no sabía quién era, ni tampoco conocía a mi mujer ni a mis hijas, debieron ser años terroríficos para ella, en algún momento de ese periodo mi propia familia barajo la posibilidad de ingresarme en un siquiátrico, fue mi mujer la que se opuso, durante más de cinco años intentamos que me operaran de la columna pero ningún cirujano se atrevía, los riegos de quedar parapléjico eran máximos, por fin uno se atrevió y fue un éxito la operación, habían pasado 5 años desde el accidente.
Después de la operación mi recuperación fue rápida los dolores que había padecido durante eso años desaparecieron, mi lenguaje había mejorado considerablemente con la ayuda de una logopeda, pero mi pasado así como funciones fisiológicas y sexuales seguían en fondo del rio Valira, fue dos años después de la operación de la columna cuando empecé a darme cuenta de mi situación, los recuerdo empezaban a llegarme a borbotones, ni que decir tiene que si ya estaba deprimido, esto termino de hundirme, yo era una mala fotocopia del hombre que necesitaba mi mujer.
Habían pasado 8 años desde el accidente y yo era plenamente consciente de mi situación, pero procuraba mantener oculto a mi mujer la recuperación de parte de mi memoria, por esa fecha ella debía estar ya muy cansada de esta situación y empezaba a llegar más tarde que de lo habitual a casa, yo no tenía motivos para sospechar nada, pero era consciente que mi mujer llevaba 8 años de abstinencia sexual y era humano que tuviera algún desliz o aventura, yo no podía ayudarla y me parecía muy cruel su situación, al principio fue discreta pero a medida que pasaron los años esa discreción desapareció, yo era plenamente consciente de lo que pasaba, pero mantuve siempre un discreto silencio, mientras tanto ella era cada vez mas promiscua en sus aventuras sexuales, trate de evitar que mis hijas advirtieran lo que pasaba y lo conseguí, nunca se dieron cuenta de las aventuras de su madre.
Habían pasado 15 años del accidente cuando un día mi mujer llego a casa con la cara marcada de haber sido agredida, a pesar de mi insistencia par saber lo que había pasado no conseguí que me lo dijera, supuse que había tenido una discusión con su ultimo amante, yo le conocía porque la había traído muchas veces en su coche hasta la puerta de casa, no me lo pensé y me fui en su busca, lo espere a la salida de la universidad en la zona de aparcamientos, cuando se acerco hasta su coche me fui en su busca y sin mediar palabra con un bate de beisbol empecé a darle hasta que se quedo en el suelo tendido y sangrando como un cerdo.
Después de este incidente mi mujer no volvió a llegar nunca más tarde a casa, no sé si se entero de la paliza que le di a su amante pero yo jamás se lo conté, a partir de ese momento ella volvió a ser la chica que yo había conocido en el instituto, jamas tuve dudas de que ella seguía queriéndome. Sin embargo la vida a veces suele darnos una 2 oportunidad, habían pasado 18 años del accidente y yo estaba ese día duchándome, era una cosa habitual para poder mantener mi higiene, ya que aun necesitaba usar pañales para evitar mancharme, cuando sentí la necesidad de orinar, esa era una sensación que hacía 18 años que no había sentido, no quise darle importancia por si era una falsa alarma, pero esta situación se repitió en los día posteriores, como tenía que visitar al Urólogo se lo comente y este rápidamente me hizo un escáner, los resultados era evidentes el coagulo de sangre que tenía en el cerebro había disminuido considerablemente y el cerebro comenzaba a trabajar normalmente trasmitiendo las órdenes oportunas para recobrar mis funciones fisiológicas y sexuales, fueron varios meses de tratamientos los que necesite pero el resultado fue esplendido.
Después de mi recuperación la relación con mi mujer se reanudo plenamente, yo no había dejado de esta enamorado de ella en ningún momento y me importaba muy poco su devaneos sexuales durante esos años, los siguientes años fueron plenamente satisfactorios tanto en lo sexual como en la vida diarias, nuestras hijas terminaron sus carreras y se casaron y todo eran parabienes en nuestra relación, sin embargo este periodo ha durado poco, mi mujer se le retiro las regla a los 54 años y a partir de ese momento todo ha cambiado, yo tenía solo 48 años y en plena vorágine de apetito sexual mientras que a ella le ha desaparecido por completo, han pasado más de 6 años y la situación no ha mejorado, nuestra relación sexual es mínima y mas por compromiso que por placer, le molesta hasta hablar de ello y todo lo relacionado con el sexo, sin embargo yo sigo enamorado de ella y jamás me atrevería a hacerle el menor daño. UN SALUDO
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