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Bueno, pues yo necesito ayuda
Soy Tauro. Y tal vez esté loca pero estoy segurísima de haberle gustado a mi jefa escorpión. El punto es que salimos una vez (ella me invitó) y la pasamos excelente. No pasó nada, no besos, no cama, pero sí me quedé a dormir con ella. Después la volví a invitar y se tardó tres días en responder que pensaba que era mejor dejarlo para después. Pasó como un mes y coincidimos en una función de cine y me acerqué a saludarla. Iba con un amigo, el cual tenía que irse a una fiesta y terminó convenciéndolo de que nos acompañara a cenar. Total, cenamos, y sobornó al amigo con una cerveza para quedarse más tiempo. Al final me dijo que no me preocupara que ella me llevaba a mi casa. OK, El amigo ya no pudo esperar más y nos tuvimos que ir. Toda la plática durante la cena se trató de que ella no desaparecía y se mostraba inaccesibla UNICAMENTE conmigo, que ella era así. El punto es que me llevó a casa y al final terminó enojándose y bajándome del carro.
En el trabajo todo mundo sospechaba que ella y yo teníamos algo, pero en realidad solo salimos esas dos veces. Aún así yo esperé tres meses más y le dije que me gustaba y ella me contestó que sentía mucho que yo hubiera malinterpretado las cosas, que ésa nunca había sido su intención ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro. Los días posteriores estuvo muy amable, muy con una actitud de "no quiero que estés triste" pero después se fue poniendo de seria a grosera. Al extremo de que un mes después que coincidimos en una fiesta no me dirigió la palabra y cuando se despidió para irse se despidió de la persona a mi derecha y a mi izquierda y me saltó.
Entendí que estaba muy enojada y le mandé un text message para decirle que interpretaba su silencio pero que esperaba que algún día pudiéramos volver a ser amigas.
A partir de ese momento se manutvo enojada. Hasta que tres meses después me dijo un lunes que le parecía que yo no estaba haciendo bien mi trabajo y el miércoles me despidió.
Le pedí explicaciones dos veces y las dos veces me dijo que era cosa del trabajo. Al final, tuve que quedarme dos meses más a terminar el contrato. Ya los últimos días no se veía enojada y cuando fui a despedirme de ella no me pudo ver a los ojos, nada más me dijo sin despegar la vista de un papel que esperaba que me fuera bien.