Más que triste es vergonzoso
Hasta hace no mucho me tenía a mí misma por un bicho raro ¡A quién se le ocurre parar el crecimiento de sus pies en un 34! Gracias a internet veo que cada día hay más protestas de mujeres afectadas por el mismo problema y nadie hace nada para resolverlo. Estoy indignada, porque en en un país que se supone que es una de las primeras potencias en la industria del calzado muchas españolas tenemos que recurrir a comprar zapatos en el extranjero. Este verano he estado, no en un remoto país pobleado por pigmeas, sino en Francia, donde me he puesto las botas, y nunca mejor dicho, comprando zapatos del 34 y del 35 pequeño. Y no he comprado más porque no me cabía en el equipaje. También he encontrado con facilidad cuando he viajado a Italia y a Portugal, donde parece ser que los importan de Brasil. Y no a precios desorbitados, como te exigen en España las llamadas "tiendas de tallas especiales" que te imponen una especie de impuesto revolucionario valiéndose de su monopolio, o de tener que recurrir a comprar por internet sin poder verlos bien ni probártelos con el riesgo de que luego no te valgan. Somos muchas, pagamos impuestos y no somos minusválidas, aunque a veces pienso que si lo fuéramos tal vez habría ayudas oficiales al sector del calzado, para el que no somos rentables, y se fomentaría su fabricación para que tuviéramos el mismo derecho que el resto de la gente a calzarnos con dignidad, a precio razonable, a la moda y sin estropear los pies, las piernas y la columna vertebral a la larga, por un uso prolongado de zapatos que no son de nuestra medida, atiborrándolos de plantillas y calcetines gordos. Opino que es un problema de salud de la población más grave que otros y que no va a quedar más remedio que organizarse o manifestarse para reclamar una solución, lo único que parece que hace efecto. Estoy harta de entrar en tiendas á preguntar qué es lo más canijo que venden y a salir de ellas disculpándome por existir mientras a mi alrededor "la gente normal" se prueba todo el escaparate. Estoy harta de entrar en foros en los que nos pasamos direcciones unas a otras como si fuéramos toxicómanas y de parar a otras chicas por la calle cuando veo a alguna con pié pequeño y zapato bonito para que me diga donde lo ha conseguido.
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