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Me enseñó todo

 

Lo que les contaré me sucedió hace mucho tiempo, cuando apenas vivía mis 15 años, hoy ya pronto cumpliré 40, el caso es que en esa época vivía con mis padres y hermanos en casa de mi abuelita, una enorme casa, en las que se habían construidos pequeños apartamentos que se arrendaban, en medio de la primavera se desocupó el apartamento del fondo, y al cabo de una semana llegó a vivir una pareja joven, años 25 ó 26 años, Lissi y Jorge, ambos muy guapos, él había encontrado trabajo en una minera de la zona y se habían venido de su ciudad, su trabajo le suponía turnos de 10 días en faena por 4 días en casa.
En su soledad comenzó a formar amistad con mi hermana mayor, a la que seguí yo, hablábamos de trivialidades, reíamos, era muy agradable.
Yo, en sus noches de soledad, aprovechaba para ir a su apartamento a mirarla a través de las ventanas o alguna rendija en las puertas, para luego ir al baño a masturbarme pensando en su hermoso cuerpo. Una noche que salía para intentar mirar a escondidas a Lissi, la encontré fuera de su puerta, sentada, con cara de tristeza, llorando me contó que Jorge ya no se interesaba mucho en ella, como no estaba 10 días en casa, y cuando llegaba se iba con los compañeros de fiesta y llegaba algo bebido, por lo que dormía despreocupadamente, o si la buscaba era sólo para descargar sus instintos, sin preocuparse mayormente de ella. Le dije que él era un tonto, que ella era hermosa, pues lo era, que cualquier hombre se fijaría en ella y estaría con ella sin siquiera dudarlo. Me sonrío, me dio un beso en la mejilla y me dijo que se iba a dormir, yo le dije que haría lo mismo, pero apenas entró volví a acercarme a su ventana para verla, entre sombras la vi desnudarse, estos hechos cambiaron mi situación, ahora la deseaba, quería reemplazar al tonto de su marido, quería cortejarla, pero no sabía como.
Al entrar en el verano, nos percatamos de algo, estaba embarazada, ya asomaba su guatita, serían unos 4 o 5 meses.
Una tarde le pidió a mi hermana que me llamase, que necesitaba mover un mueble y no podía sola, cuando entre al lugar la encontré con un pantaloncillo corto, holgado, y una camisetita de tirantes, rosa, muy tierna. Wow, que belleza, pensé. Me pidió mover un mueble de su habitación, era pequeño, por lo que fue muy rápido, me invitó una bebida, aproveché para decirle que estaba hermosísima, me dijo que no, que con lo del embarazo estaba toda gorda, se levantó y giró sobre si misma para demostrarlo, volví a decirle que estaba hermosa, se río y me dijo que no creía que yo supiera lo que es el cuerpo de una mujer, le contesté la verdad, que tenía razón, que nunca había tenido al alcance una mujer para descubrirlo.
Me preguntó si era virgen, la respuesta fue un si, me comentó que ella levaba un mes sin que su esposo la tocase, pensé, ¡que idiota ese! Me miró y me dijo, ¿quieres verme?, asentí con la cabeza, no pude hablar. Se sacó su camisetita, y ante mi vista quedaron sus bellos senos, eran hermosos, redonditos, parados, su piel era blanca, su pezón pequeño y con una aureola rosadita, yo casi acabe con solo verla así. ¿Qué te parezco?, me preguntó, vez que estoy gorda. No logró notarlo respondí, sin decirme nada, sacó su pantaloncillo, y me señaló sus glúteos, ¡vez!, me dijo, ¡gordura! Mentira, respondí, son perfectos, realmente lo eran, era completamente hermosa, bellos senos, bonito culito, acinturada a pesar del embarazo. Le dije, sabes, creo que debo irme, me detuvo, se acercó y me abrazó, al estar en contacto, evidentemente, notó mi erección. ¿Te puedo pedir otro favor?, me preguntó, nuevamente mi cabeza asintió, ¿me podrías sacar la calentura que tengo?, con voz temblorosa, le dije, ¡este., yo no se como, yo nunca, este! No te preocupes, yo te ayudo, me dijo al ver mi cara de desorientado, me desnudo, primero lo de arriba, luego sacó mi pantalón y con cuidado bajó el calzoncillo para dejar mi pene al aire, yo no podía más estaba por eyacular. Sin decir nada se llevó mi pene a su boca y comenzó a mamarla, no tarde en acabar, ensucie su cara, boca y pecho, se limpió, y me dijo, ¡empecemos!, miro mi cara de niño tonto, me sonrió y se despojó de su calzoncito, me dejo ver su hermosa vagina, un bello cortito, castaño y poco abundante daban marco a unos labios carnosos, pero delicados, de un rosado pálido que se presentaban como tiernos labios juveniles. Ante esa imagen mi pene volvió a pararse, volvió a llevarlo a su boca, me explicó que era para ponerlo a punto.
Me llevó a su cuarto, yo como un poseído la seguía, lograba ver su culito desnudo al caminar, que hermosura de mujer. Me lanzó a su cama, me recostó y se subió sobre mi, yo aprovechaba de tocarla entera, sus senos, su culito y por fin su vagina, estaba húmeda, empapada, realmente estaba caliente. Su mano apretó mi pene y lo llevó a su húmeda profundidad, calzábamos justo, su vagina era estrechita, comenzó a moverse lentamente, yo atrapado en su secreto de mujer, me poseía con su humedad, que delicia, mi primera vez, y con la mujer perfecta. Nos tocábamos, nos besábamos. Ella suspiraba, gemía, yo me dejaba llevar, estaba viviendo un sueño para un muchacho de mi edad. De repente se quejó, se estremeció, me apretó con fuerzas, tenía un orgasmo, acababa frente a mí, yo podía ver en su cara la satisfacción, la lujuria que la había llevado a estar conmigo. Me pidió cambiar de posición, me quería sentir sobre de ella, ahora yo me encontraba encima, ella me abría sus piernas, yo se las sujetaba, me daba indicaciones de que era lo que tenía que hacer, yo obedecía, la penetraba con fuerzas, se sentía tan rico, mi piel era acariciada por la piel mas suave que existe, por el cariño de una mujer, por el placer de una mujer. Yo ya no podía aguantar, iba a eyacular, me dijo que lo hiciera, que acabara en su vagina, que lo deseaba, obedecí. No podía creerlo, mi primera vez, mi primera vez con esa diosa de mujer, mi diosa embarazada.
Seguimos desnudos y tocándonos, yo tenía que irme, me ayudó a lavarme el pene, me lo besó y acaricio, me pidió que esto fuera nuestro secreto y que ella me enseñaría más cosas, yo aprendí de todo, me enseño a dar sexo oral, a gozar del sexo anal, tenia un culito soberbio, esto lo practicamos cuando su guatita incomodaba para hacerlo de otra manera, desde sus 8 meses. Me enseño casi todo lo que hoy sé.
Nos convertimos en amantes, más bien en pareja y su marido era el amante ocasional, quien interrumpía nuestra felicidad en esos 4 días. Seguimos teniendo sexo durante su embarazo, luego del parto y hasta su nuevo embarazo, que fue cuando su marido fue trasladado y se llevó a mi diosa y a mi hijo en su vientre.
lelito1169@hotmail.com


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Me dejaste hot

QUE BIEN TE ENSEÑO LA VECINITA


 

oraleee q historiaaa esta wena ehhh.


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