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Fantasia cumplida: comparti a mi esposa con otro.

 

Hasta hace apenas unos días la idea de ver a mi mujer ser penetrada por otro hombre, era algo que me llenaba de coraje y celos, pero que movía en mí una extraña excitación que al paso de los días se me había antojado ya más como una de mis fantasías, pero hasta ahí quedaba, en sueños, además de que no me atrevía a hacerlo, imaginaba que eso no era normal y que mi fantasía se quedaría en solo eso, fantasía y nada más. Pero después de mucho leer comentarios de otros hombres que tienen el mismo gusto y fantasías me decidí a intentarlo. Y así, después de armarme de valor y de mucho insistirle a mi esposa y de motivarla a hacerlo lo conseguí.

El fin de semana pasado estando platicando de nuestras fantasías, le recordé de algunas que yo tenia y entre ellas la nueva de verla hacerlo con otro, a ella le gustaba la idea pero tenia miedo de las reacciones tanto mías como de ella, temía a los celos, temía a que yo fuera hacer lo mismo con otra y eso ella no me lo permitiría, temía a que le fuera a gustar y después no poderse controlar, pero yo la animaba diciéndole que por mi no había problema, que tenia todo mi consentimiento y que pasara lo que pasara todo seguiría igual.

Total que la anime a decidirse por hacerlo y el mismo lunes comenzó su búsqueda exhaustiva de la presa ideal, se decidió por Octavio, un compañero de trabajo que es bien parecido, y que ella ya lo tenía en la mira desde tiempo atrás; en diversas ocasiones cuando me invitaba a sus reuniones sociales me había tocado verla coquetearle y él a ella, por lo que no fue difícil convencerlo. Octavio es alto, de ojos claros y piel blanca, espalda ancha y brazos y abdomen muy bien trabajados.

El plan era que ella iba a invitarlo a la casa a charlar, beber algo de ron, divertirse y excitarlo para llevárselo a la cama, mientras yo estaría escondido grabando desde el armario o donde estuviera la acción. Preparamos todo para que el no se diera cuenta de que yo estaba ahí.

Llego el día, la casa estaba preparada, él llegaría con las bebidas. La música movida sonaba a punto. Ese día ella vestía una sexy minifalda ajustada, lo cual permitía ver una excelente imagen de sus exquisitas piernas muy bien torneadas; llevaba puesta también una blusa blanca casi trasparente que permitía lucir su lencería negra en contraste con el color de la prenda pero tal imagen daba un cuadro bastante sexy, coqueto y provocador; el escote permitía deleitar la mirada mostrando esos prominentes, excitantes y deliciosos pechos. Llevaba ella tan solo un poco de brillo en los labios y nada más de maquillaje, el pelo suelto y aun mojado por la previa ducha.

Llego él, se saludaron muy cariñosamente y le invito a pasar, se acomodo en la sala mientras ella fue a la cocina a preparar unos tragos, él se veía un tanto nervioso por la situación de estar en casa de una mujer casada, bebiendo y cachondeando con la desconfianza de que el marido llegara, ella lo calmo diciéndole que yo iba a llegar hasta muy tarde, que después del trabajo tomaría un curso de ingles y hoy tenía una reunión con mis amigos, así que tenemos tiempo de sobra para disfrutar, le dijo ella. Ya más relajado Octavio por lo dicho por mi mujer, le invito a acercarse a él y ella muy coqueta se acercó al ritmo de la música, meneando de una manera muy sexy su delicioso cuerpo.

Después de algunos tragos y de los sensuales bailes que nos estaba regalando mi mujer, se pusieron a jugar a las cartas, juego en el cual las apuestas eran de prendas y de castigos corporales tales como dejarse morder o lamer alguna parte del cuerpo, tocarse sensualmente así mismos, y demás juegos y castigos excitantes. Comenzó perdiendo ella y el castigo fue quitarse la blusa a ritmo de la sensual música que ahora movía el ambiente, él ya estaba totalmente excitado, pero ella quería enloquecerlo aun más, siguieron jugando, se alternaban castigos, habían quedado ya completamente desnudos los dos, se besaban en la boca, se lamían su cuerpo, ella le propino una espectacular mamada digna de una profesional, él le regreso el favor al turno que le toco perder, y así siguieron un rato más jugando a las cartas eróticas, juego que me encanta disfrutar con ella pero que ahora me tocaba solo ver y disfrutar de ello. Debo decir que lo que estaba viendo no me lo podía creer, mi fantasía hecha realidad, ahí estaba mi mujer siendo gozada por otro hombre, y las sensaciones que recorrían mi cuerpo me es imposible describirlas, estaba completamente excitado pero con una sensación de celos y de coraje a la vez, pero excitado, muy excitado.

Ya entrados en calor, ella le propuso dejar el juego y entrar en la habitación donde estarían más a gusto, yo atento a todo el evento me moví discretamente y fui a esconderme de inmediato al closet. Entraron ellos a la habitación, él la traía cargada en brazos y mientras se besaban como locos, la posó sobre la cama y sin más preámbulos que la excitación que les causo el juego, la penetro de una sola envestida, alcance a notar el gesto de placer en el rostro de Silvia cuando semejante fierro de veintitantos centímetros se le enterraba completo. Gemía como loca, y él no paraba de darle, se movía como una fiera encima de Silvia, ella solo gemía y pedía que no parara. Entre gritos y gemidos llego así el primer orgasmo de ella, Octavio detuvo su embestida y se dedico a besarle los senos y su sexo agitado por semejante orgasmo que le había llegado, ella se encendió de nueva cuenta y esta vez fue ella quien tomo el control, lo tumbó sobre la cama y lo comenzó a montar, poco a poco se fue metiendo ese pene grueso y duro casi monstruoso, centímetro a centímetro Silvia lo disfrutaba, o al menos eso decían las expresiones en su hermoso rostro, mordiéndose los labios y blanqueando los ojos como si se le fueran a voltear por el placer.

Una vez habérselo metido completo comenzó con su rítmico vaivén, totalmente bajo su control, comenzó a cabalgarlo, ella se retorcía de placer, gemía y chillaba como una gatita. Aceleró su ritmo y la intensidad de sus gemidos que eran ya gritos casi bramidos de placer que le arrancaba desde lo más recóndito de sus entrañas esa verga gigante que se estaba comiendo, ella no resistió más tanto placer y llego así su segundo orgasmo de la noche, pero a él todavía le faltaba un rato así que se levanto y le arrimo el miembro aun duro como estaca a su boca, ella lo engulló completo y solo le escurrían jugos de placer por sus labios, se lo metía completo y lo sacaba, repetía eso una y otra vez al tiempo que lo masturbaba tiernamente, se lo saco de la boca y aceleró la masturbación, le decía con una expresión grotesca casi vulgar que le diera de beber toda su leche, ella quería sentir en su rostro todo ese néctar masculino recórrele la piel, aceleraba aun más mientras abría su boquita esperando glotona todo el semen de Octavio, abría la boca, sacaba la lengua y se relamía los labios como sedienta de esperma, le chupaba el glande, lo lamia con sigilo, y por fin le llego su tan esperada bebida, recibió un disparo potente de semen en todo su rostro, otro más lo recibió glotona en su boca y un tercer menos potente le baño su pecho. El pene de Octavio seguía emanando esperma caliente, el cual la ... de mi mujer succionaba y tragaba completo como si de un postre se tratara, chupaba y relamía el pene de Octavio como si la tarea fuera limpiarlo completo. Así termino la sesión de sexo que iniciaron con juegos de cartas, yo excitadísimo seguía masturbándome por tal evento presenciado. Octavio tomó una ducha y se marchó de inmediato, en cuanto me aseguré de que había salido de la casa, salí yo, Silvia aun seguía tirada en la cama bañada en esperma, evaporado ya. Yo calientísimo le dije ahora me toca a mi ... voy a partirte ese culito que tienes tan apretadito, pues este tipo, me di cuenta, no te gozo por ahí. Así sin más ni más, la puse a cuatro, le lubrique el culo con un poco de su humedad y le metí toda la verga de un solo empellón por ese culito tan rico que tiene. Comencé con mi mete y saca a un ritmo desesperado, casi violento, y me llego así un orgasmo como jamás lo he tenido, con las imágenes de mi esposa con la verga de otro entre sus piernas, con mi verga en ese rinconcito apretado y con las emociones de haber cumplido una de mis fantasías más extrovertidas, le inunde el culo con un chorro abundante de leche, la cual le escurría por entre las nalgas y la concha.

Ella se prendió de nuevo y de inmediato se me lanzó encima, ella quería todavía más verga, no saciada con la que le dio Octavio, y la mía que se comió por el culo, se me monto de nuevo a cabalgarme y así tuvimos otros dos o tres orgasmos más esa noche, noche inolvidable para los tres, y más para mi pues era mi fantasía más cachonda que había satisfacido.


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Pronto nuevos relatos...

Esperando y les gusten, pronto publicare nuevos relatos

 

Mmmmm buen relato

y tu fantasia es esa ?

 

Mmmmmmmmmmmmmmmmm

Que rico tu relato.!! Ya quisiera ser tu esposa!! jaja

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