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Mi esposo, mi ex novio y yo

 

Conocì a mi esposo hace ya unos 20 años trabajando en una empresa administrativa de bienes raìces. Por ese entonces yo tenìa una relaciòn amorosa con Axel, un joven 5 años mayor que yo de ascendencia africana.
Ninguno de mis compañeros, ni amigos, ni siquiera mi propia familia entendiò jamàs què era lo que yo le habìa visto a mi ahora ex pareja.
Axel era muy diferente estèticamente a mì (que soy caucàsica, de 1,80 m de altura, muy blanca de piel, de bonitas facciones y, al decir de la mayorìa, portadora de un excelente fìsico). Êl era bajo de estatura (apenas llegaba a mis hombros) de rasgos mulatos, pelo muy corto moteado, delgado aunque con su abdomen algo marcado y usaba anteojos todo el tiempo debido a su problema de miopìa.
Axel y yo estuvimos casi tres años en pareja y luego, por problemas de convivencia la relaciòn comenzò a desgastarse hasta que decidì ponerle fin. Èl no deseaba terminar pero lo cierto era que las cosas no iban bien y era lo mejor para los dos.
Durante nuestra relaciòn, el sexo fue genial. Yo soy una mujer sexualmente muy sensible siempre que el hombre con el que me encuentro manteniendo una relaciòn, llegue a conocerme ìntimamente.
Con el paso de los dìas comencè a fijarme en Ricky, mi actual esposo. A diferencia de mi ex, èl era un sujeto sumamente apuesto, un tanto màs alto que yo, de fìsico esbelto, cabello rubio y ojos verdes de mirada profunda y algo triste que le confieren una expresiòn amena y càlida. Se puede decir que me enamorè de su imagen al principio y al poco tiempo comenzamos a salir a los bares.
Habìan pasado algunos dìas sin que yo tuviera sexo, por lo menos màs de un mes, quizàs dos, ya que luego de mi ruptura con mi ex no volvì a relacionarme con otro hombre hasta que empecè a salir con mi esposo. Por lo cual estaba bastante excitada. Deseaba con locura acostarme con mi nueva pareja pero no queria arruinar las cosas presionàndolo de entrada y preferì ir despacio.
En ese torbellino hormonal estaba cuando me vì obligada a ir a buscar a la casa de Axel algunas de mis pertenencias. El verlo tan solo era duro para mì pese a que lo mejor habìa sido terminar. Èl me confesò de que yo habìa sido una excelente pareja y que morìa de ganas de acostarse conmigo nuevamente.
Yo sabìa que nada iba a cambiar por una follada y le pedì que fuèramos a la cama y lo hicièramos. Tuvimos sexo unas tres veces sobre la cama de su habitaciòn, en la postura del misionero, y yo me vine en todas, sintiendo còmo mi cuerpo se relajaba y ya libre de mi excitaciòn, podìa pensar objetivamente què deseaba para mi futuro.
Quedè complacida con èl y muy agradecida porque realmente lo necesitaba.
Cuando regresè con Rick para salir por ahì, èl notò algo diferente en mì y me preguntò si lo habìa hecho con mi ex. Yo nunca le mentì a mi esposo ni siquiera cuando apenas salìamos, por lo cual, le dije que sì, que lo habìamos hecho.
Al principio se molestò un tanto, aunque reconociò màs tarde que no era para tanto porque nosotros aùn no habìamos formalizado.
Esa noche se fuè a una disco y galanteò con unas chavas solo para darme celos. Incluso saliò con una de ellas un par de veces y luego la botò porque no podìa dejar de pensar en mì.
Un par de noches luego nos vimos nuevamente y charlamos. Èl me expresò que se habìa molestado un poco pero que en cierto modo tambièn le habìa gustado el hecho de que yo me encamara con mi ex. Me preguntò si habìa llegado al orgasmo y le respondì que sì, que todas las veces que lo hicimos èl me hizo llegar. Yo le dije que era algo que tenìa que pasar y que ya no iba a volver a verlo, salvo si tenìa que pedirle alguna otra de mis pertenencias.
Luego de lo sucedido, tuvimos nuestro primer acercamiento sexual, solo sexo oral y mucha estimulaciòn pero sin acoples. Personalmente me sorprendiò el tamaño del miembro de mi actual marido aquella primera vez que lo vì. ¡Què buen tamaño! No todos los dìas se vè uno asì le dije. Su pene era bastante largo, quizàs unos 17 o 18 cm, pero ademàs, notoriamente grueso, como un chorizo.
Durante la semana siguiente, una noche en que estàbamos hablando por telèfono, me preguntò què le habìa visto a mi ex, y yo le dije que mi ex era la excepciòn a toda regla. Luego la conversaciòn derivò en tema sexo y quiso saber indirectamente si siendo yo tan formidablemente alta, fuerte y esbelta, alguna vez habìa sometido por la fuerza a un hombre para tener sexo.
A mi me causò tanta gracia su pregunta que me sentì como si fuese Xena la princesa guerrera. Yo le dije que me habìa pasado algo asì con Axel durante las primeras vacaciones de verano juntos en un departamente en la costa. Lo habìamos estado haciendo de parados bajo el agua de la ducha y èl se vino enseguida sin poder esperarme. Pensando que a mi se me antojarìa ir a desayunar primero y disfrutar del sexo màs tarde, comenzò a vestirse. Pero yo necesitaba tener sexo inmediatamente por lo que fuì donde èl y le dì una tremenda mamada para hacerlo excitar.
A los pocos segundos era Axel quien me suplicaba para que lo dejase colocàrmela. En efecto, mi ex reaccionò a mis estìmulos inmediatamente logrando una increìble erecciòn, pese a que solo un par de minutos antes habìa tenido un orgasmo. Incluso aùn hasta podìa sentir el sabor al semen en su glande.
Nos acoplamos al igual que en la ducha, de parados, con Axel penetràndome por detràs. Follamos como autènticos animales y Axel me diò un poderosìsimo orgasmo que me hizo gritar de placer y felicidad liberàndome de todas las tensiones del viaje. Pocos segundos despuès mi ex se corriò nuevamente, mientras yo aùn jadeaba por el orgasmo que habìa tenido.
Esta confesiòn junto con mi comentario final de ese dìa tenìa una excitaciòn terrible, hicieron que mi marido no sòlo se excitara de manera descomunal, sino que terminara desarrollando con el correr de los dìas, un fetiche por el sexo interracial.
Mi esposo sintiò primero unos celos tremendos por Axel, seguidos de una profunda envidia y deseos de ser tan viril como èl.
Cuando finalmente tuve sexo con Rick, èl hizo algùn que otro comentario asi como ¡què placer poder estar en el mismo lugar en que tu ex estuvo antes! y no se referìa precisamente a ocupar el lugar de pareja sino a poder colocar su miembro en la misma raja. Esto me sorprendiò un tanto pero le dije que ya no pensara en mi ex y disfrutara.
Lamentablemente yo estaba acostumbrada a tener sexo con Axel y la primera vez con mi marido fue algo diferente, como manejar un auto nuevo. No importaba que tan lindo y bien dotado estaba mi nuevo novio, sino que se sentìa diferente. Como aùn no encontràvamos los ritmos necesarios para un buen orgasmo, en las tres o cuatro primeras ocasiones no pude acabar, o si lo hice, fue con mucha dificultad.
Una noche, luego de un orgasmo difìcil, mi esposo me preguntò por què tardaba tanto en venirme, y automàticamente, sin desearlo, dije no sè por què pero contigo me cuesta llegar. A Rick le quedò latiendo en su cerebro la palabra contigo. Era màs que obvio que con mi ex eso no me pasaba, pero Rick era muy persuasivo e intuitivo, y conociendo personalmente a mi ex y su màs baja estatura al lado mìo, se diò cuenta de que se trataba de una cuestiòn de roces clitoridianos y en las pròximas folladas fuè cambiando el àngulo, mejorando nuestro sexo de manera muy notoria.
Fue realmente un perìodo maravilloso, nos la pasàvamos teniendo sexo todo el tiempo, especialmente los fines de semana en que permanecìamos despiertos toda la noche hacièndolo.
A los pocos dìas de iniciada nuestra rutina sexual, nos dimos cuenta de que mi ex nos habìa contagiado una micosis inofensiva, aunque algo molesta. Sentìamos comezòn en nuestros genitales y debimos ir al mèdico para que nos recetase un antimicòtico.
En una semana nos habìamos mejorado. Rick hizo menciòn de ello diciendo que sentìa la escencia de mi ex mientras lo hacìamos.
A mi marido siempre lo habìa excitado la idea de imaginarme a mì, hacièndolo con mi ex novio frente a èl. Fantaseaba con ello todo el tiempo desde esa noche en que le contè còmo mi ex y yo habìamos tenido relaciones sexuales cuando aùn èramos pareja.
A partir de allì, a lo largo de los años, no hizo otra cosa que alimentar màs su fantasìa.
En lo personal, yo no deseaba ni recordar lo que habìa hecho con èl porque me parecìa una falta de respeto hacia mi actual pareja, pero mi marido constantemente me repetìa que no debìa avergonzarme ni cuestionarme absolutamente nada del pasado.
A modo de broma, en una ocasiòn en que mi marido me comentaba lo mucho que le excitarìa verme con mi ex follando, le dije que si querìa lo llamaba y lo hacìamos. Para mi sorpresa, èl se mostrò de acuerdo.
Pero fue este año recièn hace apenas cuestiòn de ocho meses atràs, que decidì levantarle el guante a mi marido y darle el gusto, una noche en la que navegando por facebook vi que mi marido habìa estado visitando el perfil de mi ex. Estaba casi igual que la ùltima vez que lo viera hacìa años, salvo alguna que otra cana en su cabello (mi ex nos lleva unos casi unos 7 años). Lucìa mucho màs arreglado que antes y se le notaba una mirada de seguridad en el rostro. Le enviè un mensaje para saber còmo estaba y a los pocos dìas nos respondiò comentando que estaba bien, que habìa estado un tiempo en pareja aunque no en una relaciòn muy seria y que se alegraba de saber de nosotros. El tiempo habìa pasado y los rencores quedaban atràs.
Mi marido y yo nos escribimos con èl durante casi un mes hasta que fuimos ganando confianza nuevamente y acercàndonos a medida que yo le recordaba algunas de nuestras anègdotas y tambièn comentaba, lo bueno que habìa resultado el sexo entre nosotros. Un dìa finalmente le hicimos la propuesta. Èl me dijo que habìa deseado por muchos años volver a tener sexo conmigo y que de hecho hacìa mucho que no tenìa sexo. Esto era algo inusual en èl porque se pasò toda su vida desde la adolescencia, follando con diferentes de mujeres, lo cual le habìa dado una gran experiencia en la cama.
Lo invitamos a venir a nuestra casa luego de acordar algunos detalles. Cuando por fin apareciò lo hicimos pasar y nos tomamos varios tragos. Axel se mostraba muy respetuoso, y saludò a mi marido dàndole la mano.
Luego la conversaciòn se fue dando hacia el tema del sexo y deshinibidos por el alcohol como nos encontràvamos los tres, todo se puso en clima.
Yo me desnudè completamente e hice que mi ex se sentara en el sillòn de la sala. Ricky tomò su celular e hizo algunas fotos. Dàndole a Axel una vista completa de mis tetas y mi raja, yo me arrodillè frente a èl, le bajè su bragueta sacando de allì su ... y me la llevè directamente a mi boca para estimularlo.
Mi marido al ver que su fantasìa empezaba a tomar forma, se volviò loco de gusto y no deseaba quedarse fuera del festejo, por lo que vino a mi lado y yo misma le puse el miembro de mi ex al alcance de sus labios. Era tanta la excitaciòn que Ricky tenìa que esta lo llevò a hacer algo que jamàs se imaginò que iba a hacer: practicarle sexo oral a un hombre. A Axel no pareciò molestarle en lo màs mìnimo, por el contrario, entrecerrò sus ojos y dejò escapar sonoros suspiros de placer.
Axel habìa sido la fantasìa eròtica màs recurrente de mi esposo durante años, y estoy segura que solo por ello se sintiò confiado a mamarle su miembro.
Entre mi esposo y yo le dimos a mi ex una buena mamada. A veces se la chupaba yo, luegola tomaba èl, y otras veces mi esposo y yo nos besàbamos con nuestras lenguas, colocando el pene de Axel entre nuestras bocas para lamerle su glande por ambos lados, hasta que terminamos por dejarle su ... dura como una barra de hierro.

El acople

Ayudè a Axel a que se quitara la ropa arrojàndola junto a la mìa en el piso de la sala. Luego me recostè a lo largo del sofà y le pedì a mi ex que se acomodara arriba mìo y me lamiera los pezones. Asì lo hizo con una de mis tetas y mi marido se sentò en el suelo haciendo lo propio con la otra. Tanto mi ex como mi esposo, sabìan perfectamente que cuando yo pedìa que me lamieran los pezones era porque me encontraba tremendamente excitada y con ello deseaba estarlo aùn màs.
Axel metiò dos de sus dedos a mi ... y masageò suavemente mi clìtoris mientras èl y mi marido seguìan lamiendo mis senos.
Cuando ya estaba a punto de explotar le pedì a mi ex que me penetrara. Separè mis piernas colocando una sobre el respaldo del sofà y la otra en el piso, mientras apoyaba mi cabeza sobre el posamanos del sofà.
Mi ex preguntaba si debìa usar un condòn y yo le dije que no porque el roce del làtex me daba algo de alergia. Mi esposo le dijo que no se preocupara que yo estaba tomando mis pìldoras. Entonces mi ex llevò la punta de su pene a la entrada de mi raja. Una vez que introdujo la cabeza de su ... en mi mojado agujero, estirò sus piernas y se acostò completamente sobre mì.
Mi ... completamente empapado, se abriò como una flor, mientras que yo sentìa como su miembro se deslizaba penetràndome completamente. En ese preciso momento dejè escapar un suspiro de placer.
Axel era tremendamente viril y tal como mi marido sospechaba, no tuvo dificultad alguna tanto en excitarse mientras se la mamamos, como en mantener la erecciòn durante todo el tiempo en que mi esposo y èl se dedicaron a hacerme excitar. Ahora ya estaba adentro mìo y en pocos instantes màs iba a tener la oportunidad de aliviarse completamente.

Mientras follàbamos en postura del misionero, mi esposo se habìa sentado a nuestros pies en el extremo opuesto del sofà y desde allì observaba còmo mi ex me embestìa una y otra vez. Era una sensaciòn ùnica. Si bien el miembro de Axel era uno o dos centìmetros màs corto que el de mi marido, su grosor era pràcticamente igual. Como mi ex era mucho màs bajo de estatura y liviano que mi esposo, tenerlo encima mìo me resultaba muy còmodo, y la forma en que movìa su pelvis en cìrculos, contrayendo sus glùteos con cada una de sus sacudidas me hizo volver loca de placer.
Me abracè con mis piernas alrededor de su cintura cruzando fuertemente mis pies descalzos, mientras que con una de mis manos le llevaba su cabeza hacia mis senos para que me lo lamiera. Axel situò su cara entre mi pehos y desde allì se dedicò a lamaer mis pezones alternadamente sin dejar de embestirme. Sentì la lengua de mi marido a lo largo de las plantas y los dedos de mis pies pero volvì a cerrar lo ojos y a dejarme llevar por las sensaciones. No sè cuàntos segundos màs habrìan pasado cuando experimentè un escalofrìo recorrièndome todo el cuerpo; luego un intenso calor me subiò a la cabeza y cuando pensaba que me iba a desmayar por el goce, estallè en un primer y poderoso orgasmo liberador gritando entrecortadamente de placer.
Axel debiò sentir còmo mi cuerpo se relajaba luego de haber logrado el clìmax, porque variò un tanto sus ritmos. Apretè aùn màs fuertemente mis piernas a su alrededor para que sintiera un buen roce y su picha quedara bien aprisionada por mis paredes vaginales.
Retomò nuevamente sus embestidas y volvì a sentirme otra vez excitada. Le pedì a Axel que volviera a lamerme los senos e incluso que los mordiera suavemente. Enseguida mi ex me advirtiò que estaba a punto de acabar. Mi marido y yo le pedimos que lo hiciera adentro mìo y èl no pudo resistirse. Si bien por respeto hacia mì y mi marido, èl pretendìa sacar su picha para acabar fuera, todos sabìamos que era mucho màs placentero si lo hacìa dentro.
La idea de que mi ex pareja se viniera adentro mìo mientras mi marido miraba, despertò en mì una morbosa y transgresora excitaciòn. El cuerpo de mi ex se pudo duro como una roca. Notè sus mùsculos tensarse. Cuando escuchè que sus jadeos iban en aumento y finalmente sentì su pene estallar bañàndo por completo mi almeja, me corrì nuevamente entremezclando con èl mis propios gritos de placer y suspiros de alivio. Mi marido deberìa de estar al borde del infarto viendo còmo mi ex me hacìa acabar por segunda vez en tan poco tiempo.
¡Por favor què follada! Terminè tan relajada que por unos minutos apenas pude moverme ¡Y despuès nos quieren hacer creer que la fama de los negros es sòlo un mito sexual! Hasta mi propio marido lo felicitò dicièndole que ni èl mismo lo hubiera hecho mejor.
Luego de que Axel se despegara de mì, Ricky acomodò su cara entre mis piernas y procediò a lamerme la almeja saboreando la mezcla de su propia saliva con mis flujos vaginales y el esperma de mi ex.
Fuè lo màs maravilloso y excitante del mundo, el sentir còmo mi marido me practicaba sexo oral luego de que mi ex se vaciara dentro mìo. Me sentì completa, deshinibida y con una sensaciòn de libertad muy difìciles de expresar con palabras.
La excitaciòn que mi esposo tenìa era increìble. Su presiòn arterial deberìa de estar al lìmite. El verme gozando con mi ex lo habìa puesto a mil. Lo sentè en el sillòn mientras mi ex se limpiaba y le dì una buena mamada hasta hacerlo acabar.
Una vez relajados, me sobrevino un ataque de risa, porque se me habìa pasado por mi cabeza la imagen de Axel entrando por la puerta de calle y dàndole la mano a mi marido tan respetuosamente, cuando minutos luego de semejantes formalidades, mi esposo se encontraba mamàndole su picha.
El hielo se habìa quebrado definitivamente y pasada la excitaciòn decidimos terminar la velada luego de una reconfortante charla, y dejar pasar unos dìas para ver còmo evolucionaba la experiencia. Ninguno de los tres se cuestionò absolutamente nada y a las dos semanas nos telefoneamos con Axel para acordar un nuevo encuentro. Sin saberlo este iba a ser mucho màs intenso que el primero.

Relata mi marido

Susana y yo nos vimos con Axel exactamente un mes luego de esa maravillosa experiencia.
Axel vino a nuestra casa unos minutos antes de lo acordado, a eso de las 19.30 hs. Como aquì es verano, aùn no habìa anochecido.
El ex de Susana habìa estado concurriendo al gimnasio, y seguramente debido a la excitaciòn de nuestra cita, saliò de allì para venirse directamente a nuestro domicilio.
Esta vez nos fuimos al dormitorio. Habìamos hecho la cama y colocado una rimbombante manta nueva. Susana ya estaba lista para la acciòn y llevaba puesto un camisòn abierto de seda azul, que lejos de cubrirle algo, solo la hacìa màs sexy que nunca.
Susy ayudò a Axel a desvestirse y una vez completamente desnudo, se acostaron sobre la cama. Yo me posicionè a los pies de la misma sentado sobre un futòn, para ver el espectàculo, tratando esta vez de participar un poco menos y dejar hacer a ellos.
Se colocaron cara a cara de costado y Susy se tomò uno de sus pechos con la mano y apretàndolo un tanto, se lo ofreciò a su ex para que lo lamiera. Luego Susana se recostò boca arriba, y Axel procediò a estimularle con su boca y lengua los pezones, recostado a su lado.
Los chupaba como si se tratase de un tesoro muy preciado y valioso, luego con la lengua trazaba cìrculos alrededor de ellos y por ùltimo los mordisqueaba muy suavemente.
Cuando terminaba con uno se apoyaba un tanto sobre el pecho de mi esposa, y realizaba el mismo trabajo bucal con el otro pezòn. Sin exagerar habrà estado haciendo esto por media hora o 25 minutos como mìnimo. Luego llevò una de sus manos a su raja, que ahora lucìa perfectamente depilada e introdujo su dedo mayor en ella. Por el sonido lìquido que produjo al hacerlo, era evidente que Susy estaba bastante mojada.
Axel metiò primero su dedo mayor varias veces, y luego cuando la apertura vaginal se habìa dilatado aùn màs, introdujo el anular. Masajeò su zona clitoridiana metiendo y sacando sus dedos lentamente, mientras lamìa sus pechos.
Susy arqueaba su pelvis hacia arriba mientras que con los ojos cerrados y su boca entreabierta exhibìa una expresiòn de genuino placer. Yo le preguntè si le gustaba lo que le estaba haciendo su ex, y ella, sin pronunciar palabra, con expresiòn seria, asintiò con su cabeza.
Observè la entrepierna de Axel y vì que el caboverdeano ya tenìa preparada su herramienta para comenzar a usarla. No habìa necesitado estimulaciòn alguna.
Mi esposa le preguntò -¿Ya estàs...? A lo que èl le dijo que sì, que el solo hecho de saber que a ella le gustaba còmo le lamìa los pezones y le estimulaba su sexo, lo habìa hecho excitar a èl tambièn.
Pese a estar completamente erecto y mi mujer esperando ansiosamente ser penetrada, Axel continuò lamiendo sus senos unos minutos màs. Tomè mi càmara digital e hice unas imàgenes. Luego, con mi celular, busquè la opciòn de cronòmetro, y me decidì a tomarles el tiempo ni bien empezaran a ...
Axel se arrodillò entre sus piernas y arrimò su glande a la entrada del ... de mi esposa. Se lo restregò varias veces antes de colocar la cabeza de su pene en la entrada. Una vez allì, se dedicò a sentir las contracciones vaginales de Susy y me hizo saber que mi esposa estaba hecha una fuente. Le tomè unas fotos a sus genitales. Susy me pidiò que volviera a mi asiento ya que Axel finalmente se la iba a poner.
La enorme y gruesa ... de Axel, desapareciò por completo dentro de su raja, mientras mi esposa gritaba -¡Al fìn!
Axel comenzò a follarla arrodillado y tomò con sus manos los tobillos de Susy haciendo que apoye una de sus piernas sobre su hombro, mientras que le flexionaba un tanto la otra pierna para poder llevarse uno de sus pies descalzos a su boca. Esta era una imagen ùnica y completamente excitante. Si hay algo que realmente me vuelve loco de mi esposa son sus hermosos pies, y su ex estaba disfrutando el contacto con uno de ellos metiendo su lengua entre sus preciosos dedos o lameteando la suave planta del mismo. Luego hizo que apoyara ambas piernas sobre sus hombros, y sujetàndose con sus manos al respaldar de la cama, continuò penetrando a mi esposa una y otra vez.
Se escuchaban sexys gemidos por parte de ambos, y desde donde yo estaba, veìa còmo Susy contraìa y tensaba los dedos de sus pies, acariciando con sus empeines el cuello de Axel.
Habrìan pasado dos minutos como màximo y Susan obtuvo su primer orgasmo. Con grito incluìdo y aferràndose con sus manos al cobertor de la cama como para hacerlo trizas.
Axel no habìa acabado aùn, por lo que separò sus pies de sus hombros, y se posicionò en la postura del misionero para seguir follando. Axel separò sus piernas flexionadas un tanto, para que yo pudiera ver entrar y salir el pene de la vajina de Susy.
Buscò nuevamente sus tetas y las besò y lameteò hasta ponerle los pezones nuevamente duros. Despuès me preguntò si la podìa besar y ambos le dijimos que sì. Susan y Axel se fundieron en largos besos entrelazando sus lenguas.
Luego Axel juntò y estirò sus piernas para seguir follàndola en postura misionera aunque esta vez impulsàndose hacia adelante con la punta de sus pies.
En ese preciso instante Susy cruzò sus piernas alrededor de su cintura y pude escuchar claramente còmo Axel dejaba escapar un suspiro de relajaciòn, como si el abrazo de piernas le hubiera dado la profundidad de penetraciòn que necesitaba para correrse.
Como los pies de Axel estaban a escasos centìmetros de mi cara, al punto que podìa sentir el olor que emanaban, llevè mi boca hacia ellos y se los comencè a besar y a lamer. Realmente Axel tenìa unos pies hermosos por ser hombre y con cada lameteada podìa sentir el gusto salado de su transpiraciòn y el exquisito perfume de sus plantas luego de una sesiòn de gimnasio.
Axel y Susan subieron la intensidad de sus jadeos, hasta que cuando la agitaciòn se tornò en gemidos, supe que estaban llegando al orgasmo, en el caso de Susy a su segundo orgasmo.
A diferencia de la primera vez en el sofà, Axel se liberò mucho màs y dejò que su clìmax fluyera, dando intensos gemidos de placer que hubieran hecho excitar hasta la màs frìvola de las mujeres del mundo. Se veìa claramente còmo un hilo de esperma salìa de la raja de Susy para ir a parar directamente al colchòn.
Cuando pudieron hablar, Axel y Susy me dijeron que fuè sensacional el placer que sintieron.
El verlos gozando como jòvenes adolescentes, me habìa puesto fuera de si, por lo que me desvestì ràpidamente y comencè a masturbarme. Susy me pidiò que no lo hiciera, que me la follase a ella si querìa, asì que me subì sobre ella y coloquè mi endurecido pene en su raja para follàrmela en postura de misionero. Separè mis piernas flexionàndolas y Susy apoyò sus talones sobre mis glùteos para hundir mi pelvis bien adentro cada vez que la embestìa.
En todo momento mi esposa y yo nos besàbamos y abrazàbamos dicièndonos palabras de afecto.
El semen de Axel junto con los fluidos de mi esposa, lubricaron excelentemente su ... No tardè mucho en venirme y lo disfrutè como loco y seguì movièndome para poder vaciarme del todo. Aùn no habìa llegado a mi perìodo refractario cuando Susy tuvo un nuevo orgasmo.
Nos relajamos y nos quedamos recostados sobre la cama unos cinco minutos no màs, cuando vì que a Axel comenzaba a ponèrsele el pene duro nuevamente.
Èl manifestò que el vernos ... a nosotros le habìa gustado y que lo habìa hecho excitar nuevamente, por lo que, iba a necesitar un segundo asalto.
Yo le dije que estaba bien, que se follara a mi esposa tantas veces como quisiera poque tanto a ella como a èl esto les hacìa muy bien.
Esto ùltimo obrò en Axel un efecto explosivo y en pocos segundos estaba nuevamente con su herramienta empinada. Se recostò boca arriba en la cama y Susana se acomodò agachada sobre su ex con las piernas a los laterales de su cuerpo, llevàndose su pene completamente erecto a la entrada de su vulva. Ya acomodado en su capullo, descargò todo su peso sentàndose sobre Axel al mismo tiempo que su precioso pimpollo se abrìa para dejar pasar la increìble ... de su ex. Susy comenzò a moverse arriba de Axel sacudiendo sus sensuales senos para todos lados. El mete saca que realizaban producìa un constante sonido a chasquido lìquido, igual que si alguien caminase sobre un terreno barroso, debido a la mezcla de restos de semen y flujo dentro de su vagina, lo que a su vez hacìa que la penetraciòn fuera mucho màs sencilla, còmoda y placentera. Estaban follando en la postura de la cortesana. Desde allì Axel tenìa una panoràmica completa de mi esposa, la cual habìa encontrado en dicha postura una gran libertad de movimientos. Esporàdicamente se besaban y se acariciaban mutuamente. Durante la cabalgada, mi esposa se tocaba los senos para autoestimularse, y en repetidas ocasiones fue Axel quien elevò un tanto su torso para alcanzar los senos de mi esposa con su lengua y lamerlos; otras veces simplemente los tomaba con sus manos para acariciarlos y pellizcarlos.
Tomè un par màs de fotos y luego me recostè en la cama al lado de ellos tratando de no molestarlos.
La postura pasiva del ex de mi esposa recostado boca arriba, hacìa que el flujo de sangre hacia su pene fuera menor, logrando de esa manera mantener mucho màs tiempo la erecciòn sin eyacular. Estuvieron un buen rato follando en esa postura, quizàs unos veinte minutos, tal vez media hora. A lo largo del acople mi mujer logrò venirse al menos dos veces, la primera de ellas mientras se apretaba fuertemente los senos y contorsionaba su cuerpo hacia adelante y hacia atràs con movimientos combulsivos y serpenteantes.
Axel la dejaba hacer y se mostraba tranquilo y relajado mientras copulaban. Luego del primer orgasmo de Susy, siguieron follando, lamièndose y acariciàndose unos minutos màs hasta que la respiraciòn entrecortada y agitada de mi esposa indicò que en poco tiempo iba a venirse otra vez. Su ex llevò las manos a sus caderas y empezò a guiar la cabalgata de Susana. Voy a tratar de venirme junto con ella- me dijo.
Esto me diò una idea muy clara del dominio que tenìa Axel de su miembro viril.
Axel cerrò sus ojos para concentrarse en el placer que le provocaba estar penetrando el precioso capullo de mi esposa, luego tensò todos los mùsuculos de su cuerpo tanto como pudo y con todas sus fuerzas contrajo al màximo su zona perineal poniendo su miembro tan rìgido como su condiciòn fìsica se lo permitìa. Coordinando ambos, sus movimientos pèlvicos, Axel mantuvo toda esta tensiòn unos instantes hasta que mi esposa pudiendo claramente experimentar el goce que le producìa tener esa ... extremadamente endurecida de su ex dentro del ... se corriò jadeando entrecortadamente mientras su rostro se relajaba dibujàndose en èl una expresiòn ùnica de felicidad.
Axel entreabriò los ojos para ver còmo mi esposa comenzaba a orgasmear gracias a su poderoso miembro. Sòlo esto necesitaba para terminar de enloquecerse y dejarse estallar en un potente orgasmo. Apenas comenzò a veirse, relajò toda su tensiòn y con un intenso Ahh....Ahhhhhhhhhhhh! se vaciò por completo dentro de mi esposa que cayò luego sobre su pecho, agotada de semejante cabalgata pero al mismo tiempo muy aliviada y complacida. Los dos permanecieron gimiendo durante al menos un minuto hasta que el agotamiento los hizo adormecerse. Su ex habìa logrado venirse junto con ella como se lo habìa propuesto.
Sin darnos cuenta eran ya las seis de la mañana y le pedimos a Axel que se quedara a dormir con nosotros. Nos metimos en la cama los tres y platicamos sobre la increìble experiencia que habìamos tenido. Hablamos sobre sus encuentros sexuales anteriores a mì y yo aprovechè el momento de relax para darles a ambos un suave masaje en las plantas de sus pies.

El epìlogo, por Susana

Serìan las siete y media cuando ya de dìa y algo descansados de la ùltima follada, Ricky nos trajo a la memoria las vacaciones de Axel y yo en la costa y el sexo salvaje que allì tuvièramos.
Nos reimos cuando mi marido nos dijo que gracias a que yo le relatara còmo habìamos mantenido relaciones sexuales allì, ahora estàvamos gozando de a tres.
Axel mencionò lo excitada que estaba ese dìa y còmo se la mamè para hacerlo excitar y que me follase.
Mi marido propuso entonces que lo hicièramos por detràs, como en esa oportunidad, para poder vernos.
Yo comentè que ser follada por detràs me excita muchìsimo y, como Axel estaba relajado, comencè a mamarle su berga para hacerlo excitar.
Su bastòn de mando respondiò enseguida con una ràpida erecciòn y Axel le pidiò a mi esposo que se sumara a la mamada porque el ser estimulado de a dos lo excitaba muchìsimo.
Axel estaba sudoroso y su miembro desprendìa un intenso olor que a mi esposo, lejos de molestarle, lo puso muy cachondo. Entre los dos lameteamos y succionamos su enorme berga de forma brutal y hasta incluso llegamos a morderle suavemente sus testìculos. Nos dijo que si seguìamos estimulandolo de esa manera iba a acabar adentro de nuestras bocas. Nosotros le dijimos que no habìa problema, que serìa muy bueno que lo hiciera porque eso nos indicarìa que lo que le hacìamos le gustaba, pero que yo preferìa que lo hiciera adentro mìo.
Me parè y me dirigì a la puerta del ropero para apoyarme de cara sobre ella flexionando un tanto mi cuerpo y sacando hacia afuera mis glùteos para que Axel me follara.
Axel tratò de colocàrmela por el ano primero, pero solo logrò introducir su glande y el dolor era intenso.
Yo le pedì que no me hiciera la cola porque no estaba acostumbrada a tener sexo anal, que me la pusiera en mi rajita. Entonces me penetrò por allì y nuevamente mi capullo le diò la bienvenida a su poderoso y fuerte miembro.
Comenzamos a ... despacio al principio, tratando de acomodarnos, ya que al ser Axel màs bajo que yo, debìa ponerse en puntas de piè en algunos momentos.
Le pedì finalmente que me follase tan duro como pudiera, usando todas sus fuerzas. Me hizo caso y copulamos como autènticos animales.

Finaliza mi esposo

Axel movìa sus caderas en cìrculos mientras se follaba a mi esposa, ella lo acompañaba sacando hacia afuera sus glùteos y movièndolos al compàs de las embestidas de su ex. Era maravilloso verlos porque parecìa como si estuvieran danzando.
Gritaban, gemìan guturalmente, suspiraban y seguìan movièndose como si esta fuera la ùltima vez en su vida que iban a tener sexo. El cuerpo de mi esposa se combulsionaba entre gritos y jadeos...no nos es posible determinar cuàntos orgasmos tuvo, porque apenas terminaba uno comenzaba el otro.
La puerta del placard crujìa y mi esposa le gritaba a su ex que si era necesario la rompiera pero que no dejara de follarla. La puerta se hizo añicos no resistiendo tantos empujes.
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Susana se tomò de donde pudo, incluso del perchero, que era de aluminio y se terminò partiendo.
Cuando Axel alcanzò el orgasmo, lo hizo con un profundo grito que se convirtiò en un suspiro de alivio tan grande como nunca lo habia escuchado emitir.
¡Què increìble follada que le diò! Si tomamos en cuenta de que su ex tiene casi 47 años es realmente para admirar el control y la resistencia que demostrò tener en todo momento.
Mi mujer aùn jadeando se acercò a mì, que estaba sentado sobre el futòn, y de un puntapiè suavemente me arrojò al suelo. Se sentò sobre mi cara y derramò los restos del festìn sobre mì.
Axel se sentò sobre la cama a descansar, ahora sì estaba realmente agotado, pero agotado del placer que habìa sentido.
Susana le dijo a su ex que esta habìa sido una de las mejores folladas de toda su vida, incluso mucho mejor que las ùltimas que habìa tenido conmigo.
Axel por su parte nos agradeciò infinitamente toda la confianza, el apoyo, el buen trato y el afecto que nosotros le habìamos brindado. Èl nos dijo que tambièn para èl esta habìa sido una oportunidad ùnica.
Yo le dije que lo admiraba muchìsimo, que me gustarìa ser igual que èl, tener esa potencia sexual, que hizo acabar a mi esposa repetidas veces hasta el agotamiento fìsico. Tambièn le manifestè que èl era un sujeto sumamente sexy y que cualquier mujer se sentirìa 100 % complacida de ser follada por alguien asì.
El fin de semana siguiente tenemos pensado volver a verlo. Mi esposa me dijo que debo participar màs activamente con ellos...ya veremos que sale.




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exelente relato me dejaste muy exitado


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