A ver si te sirve
CONSEJOS DE PSICOLOGÍA INFANTIL
Todos los padres hemos presenciado en alguna ocasión, verdaderos ataques de rabia en nuestros hijos. Probablemente, las pataletas son una de las características más sobresalientes en el niño de 1 a 3 años de edad.
La aparición del lenguaje contribuye a la disminución de estos ataques, pues al poder verbalizar su frustración, el niño se descargará hablando y no tanto a través de respuestas físicas. Es importante que los padres entiendan que las pataletas son bastantes frecuentes y si bien pueden ser desagradables se las debe considerar como una faceta importante en el desarrollo de sus hijos, ya que si son bien llevadas por los padres, les enseñarán a controlarse en el futuro. Un niño puede frustrarse porque no consiguió colocar las piezas de un juego, o porque sus padres no entienden lo que está tratando de decir. Pero la mayoría lo para llamar la atención o salirse con la suya. En general, las rabietas tienden a aumentar cuando el pequeño se encuentra: cansado o hambriento.
Un episodio típico comienza cuando el niño se frustra si no puede obtener lo que desea, a continuación, el crío comenzará a llorar a gritos, la intensidad irá aumentando y culminará arrojándose en el piso dándole golpes al suelo con las manos, los pies y algunos con hasta con la cabeza.
Los padres responden automáticamente con algunas respuestas como podrían ser, gritarles con rabia, darles un azote, o desesperarse. El momento es siempre desagradable para todos, incluyendo a los ajenos, quienes comentarán en voz baja "que malcriado tienen a ese niño".A continuación ofrezco varias alternativas para aminorar y en algunos casos controlar, las pataletas en sus hijos:
Minimiza la necesidad de decir "no", reorganizando tu casa, de forma tal que aquellos objetos que no quieres que use, estén fuera del alcance del niño.
Ofrécele dos opciones para que sea él quien escoja, por ejemplo: ¿Quieres naranja o plátano?.
Cuando un niño de 2 a 6 años explota en una rabieta, ignóralo, obsérvalo como de reojo, pero sin prestarle atención. En este momento lo correcto es mantener una actitud de indiferencia, ya que el niño a pesar de los intentos de hablarle no escuchará nada ya que su llanto no se lo permite.
Para niños más grandecitos (5 o 6 años) establece la regla de que se quede en su cuarto hasta que recobre el control.
Una vez que esto suceda, el niño merecerá un abrazo y podrán hablar sobre lo sucedido, sin embargo, NO DEBES CEDER en el problema original que desencadenó la rabieta. Se le puede alzar, darle seguridad y afecto una vez pasado el episodio, pero no recompensarlo con "prembios" (golosinas o juguetes) si se porta bien. Esto es para no confundir al niño creando un circulo vicioso de: Berrinches=Premio.
Así pues los padres deben entender que esta etapa del desarrollo en sus hijos requiere firmeza y paciencia.
Para finalizar, recuerde que todos los niños son únicos y diferentes, por lo tanto, las sugerencias mencionadas puede que no se ajusten a tu realidad familiar, sin embargo, después de leerlas entenderás mejor como enfrentar y controlar las rabietas en tus hijos.
|