hoy hace 1 año que conocimos a nuestro hijo
Hola a todos
Ya ha pasado un año y parece mentira, tengo grabados todos y cada uno de los momentos de ese viaje a fuego en mi memoria y en mi corazón, que creo que es de donde no se borran nunca. Mi hijo lleva 6 meses y medio en casa y cada día nos hace más felices.
Quiero recordar con vosotros aquel primer viaje de asignación en Novosibirsk, con vosotros que he vivido este maravilloso proceso y que tanto me habeis ayudado siempre. Ahí va...
Salimos el día 1 de diciembre, desde Santander hasta Madrid y de allí a Moscú. Íbamos felices y un poco asustados, con miedo a lo desconocido, no se porque pero Rusia me produce esa sensación. Hemos viajado mas veces, pero Rusia ufffff me parecía otro mundo. Nos recogieron en el aeropuerto de Moscú, todos muy serios, y nos llevaron a un apartamento donde íbamos a pasar la noche y donde mas tarde conocimos a las familias que compartieron con nosotros esta aventura. Al día siguiente solo tuvimos tiempo de pisar las calles de Moscú 10 minutos, y nos recogieron a todos para ir al aeropuerto, ya por fin a Novosibirsk. Llegamos al aeropuerto y al avión, un Tupolev que... en fin, no voy a dar explicaciones para los que sean muy aprensivos, pero os recomiendo que os lleveis una mantita para el viaje, porque estos aviones no saben lo que es la calefacción, entre otras cosas. Nos recogieron en el aeropuerto de Novo. Las otras 2 parejas se quedaban en un hotel y nosotros en un mini-apartamento al lado del hotel Sibir, original, muy años 60. El chofer pasó a dejar primero a los del hotel y la traductora se fue con ellos mientras nosotros esperábamos en el coche. Entonces vivimos un momento que creo que recordare toda mi vida. Vimos bajar a algunos de nuestros compis, corriendo, sonrientes, y nos dijeron que nos quedábamos las tres familias en Novo. He de aclarar que cuando viajamos no sabíamos si íbamos a una casa cuna de Novo o de algún pueblo como Kuibisebh. Al principio les entendimos que nos quedábamos todos en el hotel, y no comprendíamos su alegría, después, cuando ya pudieron explicarnos, era que nuestra traductora estaba hablando con el representante y este la había dicho que nos quedábamos todos juntos en Novo y que nuestros niños estaban en la casa cuna n3. No os imagináis que alegría! todos abrazándonos y saltando sobre la nieve. Puede que sea una tontería pero el 3 siempre ha sido mi número y eso que no creo en esas cosas, pero nací el 3 del 3, me case el 3 y mi hijo esta en la casa cuna n 3. Volvimos al coche y ellos al hotel mientras tratábamos de asimilar todo, y poco después les vemos bajar otra vez corriendo y diciéndonos, ¡son tres niños!!!!! y de edades parecidas!. Nos volvimos a abrazar, saltando, con alguna lagrimilla, yo le decía a mi marido, cariño tenemos un nene!!! No me lo podía creer, era como que le estaba pasando a otro, que no era yo. Mi marido estaba súper serio, no se si nervioso o preocupado.
Al día siguiente, 3 de diciembre, fuimos al Ministerio de Educación a entregar los expedientes, nos habían elegido de pareja representante. Allí nos hicieron preguntas, parecía que habíamos vuelto al CI, porqué Rusia, que opinaba la familia de la adopción... Intente sacar información de mi niño, pero nada, la funcionaria no soltaba prenda. Nos cito para el miércoles día 5 de diciembre. Ese día nos recogieron a las 9 de la mañana, volvimos al Ministerio y fuimos entrando pareja por pareja. Nosotros los últimos y con unos nervios...y la alegría de nuestros compis que iban saliendo y nos daban datos de sus niños. Ya por fin nos tocó a nosotros, estaba la misma funcionaria que siguió haciéndonos preguntas, la traductora nos iba diciendo cosas y de repente nos dice un nombre, fecha de nacimiento y gira la pantalla del ordenador para enseñarnos la foto de nuestro hijo, uffffff casi me pongo a llorar, no sabia ni que hacer. Le veía allí y pensaba es él, es mi niño, estaba segura de que era mió. Llevaba un pijamita y tenia una carita tan dulce que me lo quería llevar ya mismo, así lo dije, y la funcionaria se enfado, y me echo una bronca!!! sobre que tenía que pensar bien las cosas antes de decidir y yo pensaba ¿Qué tengo que pensar? Si es mi nene lindo, si le he estado esperando toda la vida, ¿porque no voy a sentir que me lo quiero llevar? Salimos del Ministerio y fuimos a la casa cuna. Allí nos dijeron que teníamos que esperar porque nuestro niño estaba comiendo. Nos pasaron a un cuartito con vitrinas llenas de juguetes, y llego una cuidadora con un niño pequeño en brazos, muy chiquitín y me puse a jugar con él. Mientras, veía pasar cuidadoras con niños, pero ninguno era el nuestro. Por fin llego una cuidadora y traía a nuestro niño en brazos, en cuanto nos vio se puso a llorar. Le dimos un peluche que le habíamos llevado, pero no le gusto nada, todavía no sabíamos que a nuestro hijo no le gustan los peluches. Así que nos lanzamos a por otro juguete, las pompas de jabón, y eso si que funciono, dejo de llorar y hasta se rió un poquito, intentaba coger la pompas. A mi me dejaba acercarme, pero a su papi, uffffff se ponía a llorar, pero nos dijeron que era normal, no están acostumbrados a ver hombres, en las casas cuna no hay. Yo pude achucharle un poquito, aunque al irse no dejo que le diese un beso. Pero yo estaba feliz, mi niño es precioso, el más lindo del mundo mundial y en solo 10 minutos le hemos visto reír y llorar ¿Qué más queremos? Después pasamos con la directora de la casa cuna que nos leyó el informe medico de nuestro nene, y hay una frase que dijo que se me quedo grabada, dijo, es tranquilo y sólo esta buscando alguien que le quiera y yo pensaba, yo, nosotros le amamos con todo el corazón. Al día siguiente fuimos a las 8 de la mañana a la casa cuna, nos juntaron a todos los nuevos papis en la sala de música y fueron trayendo los niños. El nuestro llegó llorando, pero la cuidadora le dejo con nosotros y se fue. La traductora le decía cositas para calmarle y yo le abrazaba y le daba besitos. Sentía una necesidad muy fuerte de protegerle, de que no sufriese nunca. Ese día empezó a reírse con su papi, jugó con los globos y las pompas y le hicimos un montón de fotos, que me pasaría el día mirando. Al día siguiente, 7 de dic, fuimos por la tarde a ver al nene, nos dejaron solos en un cuarto con él y ya fue todo mucho mejor. Nuestro hijo se lo paso genial, ya iba con su papi y se reía con el. Le encanta que su papa le suba por los aires, no tiene nada de miedo mi niño. Le llevamos un juego que tenia piezas para montar y música y que gracia! Al sonar la música se puso a bailar, es para comérsele.
A partir de ese día las visitas fueron 2 horas por la tarde, nos dejaban solos en el cuartito con nuestro niño. Al lado estaba la puerta que daba a su clase, y las cuidadoras entraban y salían a cada rato. Al abrirse la puerta nuestro hijo miraba, es muy curioso y no quiere perderse nada de lo que pasa fuera de su alcance. Detrás de esa puerta estaban los niños que comparten los días y las noches con mi hijo. Nunca podré olvidar esas caritas que asomaban entre la abertura de la puerta para ver que estaba pasando allí, escuchando la música y la risa de mi niño. Guardo dos caritas en mi corazón, que quizás, quien sabe, sea alguno de los niños que os están esperando a vosotros, lo que esperáis asignación. Un nene pequeñito, rubio, muy simpático, y una niña morenita un poco más mayor. Yo le decía a mi hijo, ¡son tus amiguitos, que guapos! Y el los miraba y volvía a sus cosas, a jugar con sus juguetes o a las cosquillitas. Creo que se lo paso muy bien con nosotros, pero también creo, que ahora mismo no se acuerda de nada de lo que vivimos. Y pensar eso me reconforta, porque no quiero que sufra, me da terror pensar que se acuerde de algo y crea que le hemos abandonado. El cuarto en el que estábamos tenia los armarios donde los niños guardaban los buzos y botas para salir a la calle, y una de las tardes, que ya estaba cansadito de jugar, se fue al armario y cogió sus botitas y nos las daba para que se las pusiésemos, y luego se dirigía a la puerta de salida y la tocaba, y yo le decía, cariño ¿quieres que nos vayamos a casa? Era un sueño solo pensarlo, ojala hubiésemos podido ponerle esas botitas y marcharnos de allí con él. Mejor no sigo contándoos las monerías de mi niño, porque entonces si que os voy a aburrir, soy mami novata y completamente loca con mi nene ¿se me nota, no?
Llegó el último día, 11 de enero, teníamos que estar 2 horas con nuestro niño, despedirnos y salir al aeropuerto para coger el avión a Moscú. Entrar en la casa cuna sabiendo que vas a ver a tu hijo por última vez es durísimo. Ese día estaba tan guapo, ya no lloraba y se lo paso genial con su papi, hicimos muchas fotos, aunque él estaba muy inquieto. Nos habían avisado que vendría una asistenta social para ver el comportamiento del niño con nosotros y que luego iría al juicio. Entró con la traductora y estuvo observándonos muy poco tiempo y se fue. Nuestro hijo se portó tan bien, se puso a jugar con nosotros, hizo palmitas, que le habíamos enseñado, parecía que sabía lo importante que era aquel momento. Y se acabo el tiempo, es así, se termino, entró la traductora y nos dijo que nos despidiésemos del niño. Yo no sabía como podía hacer eso. Mi marido estaba grabando con la cámara y yo estaba con mi niño en el suelo sentados, le rodee con mis brazos y escondí mi cara contra su cabecita, mi niño no se movió. Yo quería recordar ese instante, su olor. No podía dejar que se iría, así que le cogí en brazos y se le di a mi marido para que se despidiese de el. Salimos a la calle, estaba nevando y desde fuera se veían las ventanas de la casa cuna iluminadas y adornadas de detalles navideños y yo pensaba que mi niño iba a estar bien allí, quería convencerme a mi misma porque el dolor era tan fuerte que ni si quiera podíamos hablar. Y ahora, 3 meses y 2 días después, siento que cada día que pasa lo amo más, que forma parte de mi vida como si siempre hubiese estado en ella, y que nada del mundo nos puede separar. Esos son mis sentimientos, pero la realidad, como me dijeron al llegar a España y empezar a preparar papeles, es que todavía no es mi hijo, que su carta de liberación aun no ha llegado y que no tenemos fecha de juicio, ni siquiera una previsión. Lo que siento ahora es impotencia, angustia y el dolor mas profundo que he podido sentir nunca. Pensé que después de tantos y tantos tratamientos de fertilidad, estaba preparada para lo que viniese pero, me equivoque. Entonces lloraba por el hijo que nunca llegó. Pero ahora mi niño esta aquí, tan cerca en mi corazón, pero tan lejos mi niño que viene del frío.
|