Técnicas para engañar al consumidor en la revisión de calderas de gas
es interesante saber las tretas que utilizan las empresas para engañarnos
La CAV sigue exigiendo que el examen de la caldera de gas sea cada dos años. Gessamí Forner bilbao. "Ya sé que en seguridad no se debe escatimar, ¿pero tengo que suscribir un contrato de mantenimiento para revisar anualmente mi caldera de gas natural?", pregunta vía correo electrónico un miembro de la Organización de Consumidores y Usuarios Vasca (OCUV/EKA). La respuesta es no. "Es obligatorio revisar la caldera cada dos años y la instalación cada cuatro", indica Mikel Muñoa, responsable de las quejas de este ámbito. "La periodicidad de las revisiones es la pregunta más frecuente", alerta Muñoa tras calificar de "técnicas comerciales agresivas" algunas de las cartas que los consumidores reciben para suscribir un contrato de mantenimiento que incluye una afirmación totalmente falsa.
Es el caso del servicio técnico y de mantenimiento de una de las compañías, que en el punto 3.1 del contrato que ofrecen a sus clientes vascos aseguran: "La revisión general anual de la caldera de gas es obligatoria por Ley.". El problema es que por ley, la revisión de la caldera de gas en la Comunidad Autónoma Vasca es cada dos años, por lo que esta compañía y otras firmas del sector, como ha comprobado este periódico, faltan a la verdad cuando venden su producto. "Las personas más mayores son las que pican más fácilmente", advierte Muñoz.
"Se trata de una práctica habitual de contratos engañosos que exprimen los sentimientos de la gente. Esos contratos dan a entender que te quedas más tranquilo, pero yo me opongo a suscribirlos. Si legalmente he de revisar mi caldera cada dos años, ¿por qué necesito hacerlo anualmente? Una revisión bianual es suficiente", indica el representante de la OCUV.
Además, Muñoz recuerda que el consumidor tiene el derecho de elegir la empresa que le revisará la caldera, por lo que no es necesario que se corresponda con la marca del electrodoméstico. "En cambio, la revisión de la instalación la debe llevar a cabo la empresa suministradora de gas natural", recuerda.
En cuanto a las instalaciones de gas butano, Muñoz indica que hay que revisarla cada cinco años a petición propia del usuario. Esta situación ha generado quebraderos de cabeza al Departamento de Consumo y Seguridad industrial del Gobierno vasco, que en 2007 emprendió revisiones sorpresa en los domicilios de la CAV para averiguar el estado de las instalaciones. El resultado no fue muy bueno. "En estas revisiones se encontraron el mayor número de defectos graves (en un 9,5% de los casos) debido, sobre todo, a la antigüedad de las bombonas y a la falta de realización de las revisiones correspondientes", indica el informe más reciente de Industria.
En las instalaciones de gas canalizado no se encontraron defectos en el 59% de los casos y únicamente en el 1,2% de las instalaciones presentaban alguna irregularidad grave, con un grado de peligrosidad que lleva a cortar el suministro de gas en el momento de la inspección. Como estas inspecciones obligatorias las lleva a cabo la empresa suministradora, se llevan a cabo casi en el 100% de los casos, mientras que sólo se revisan el 50% de las bombonas de butano, advirtió Industria el pasado año.
En general, los defectos más habituales hallados durante las inspecciones o revisiones son prácticamente los mismos en los distintos tipos de suministro de gas. Entre los leves se encuentran la falta de mantenimiento de las calderas y calentadores, la combustión defectuosa del gas (riesgo de concentraciones de monóxido de carbono) o la falta de un dispositivo para impedir el funcionamiento simultáneo de las calderas atmosféricas y las campanas extractoras cuando ambos aparatos se encuentran situados en la cocina. Mientras que los defectos graves más habituales son la combustión peligrosa con concentraciones muy altas de monóxido de carbono, las fugas de gas y el revoco de gases al local por el mal funcionamiento de la chimenea de evacuación.
A lo largo del 2007 se registraron 8 accidentes en instalaciones de gas, de los cuales 6 fueron consecuencia de intoxicaciones por monóxido de carbono, debido a una mala combustión del aparato o al mal funcionamiento de la chimenea de evacuación de los humos.
La gran mayoría de los accidentes graves provocados por instalaciones en mal estado se da en aparatos de gas butano. De los 45 accidentes ocurridos entre 2003 y 2007, 29 fueron motivados por el gas butano. Esos 45 accidentes provocaron la muerte de cuatro personas, 18 heridos graves y 49 leves.
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