Cuento (segunda parte)
Erase una vez que se era un gobernante venido a menos llamado Jose Luis, que harto de tener una imagen poco respetable y pinta de bobalicón, se acordó que tenía al rey del lugar cogido por los huevos, y entonces pensó "¡anda, leche!, si le aprieto un poco más fuerte y le obligo a que diga de mí que soy un ser humano íntegro y que no divago, igual mejoro mi fama".
Y así fue, el reyezuelo del lugar dijo eso mismo del presidente chantajista. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Por ahora.
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